jueves, 10 de febrero de 2011

BIBLIOTECA EMILIO ZOLA: CIEN AÑOS


Un pequeño aviso publicado en los diarios de la época anunciaba la fundación de una biblioteca popular en nuestra ciudad, su nombre: Emilio Zola. Funcionaría en un local ubicado en 25 de Mayo y Suipacha. Era el 11 de febrero de 1911, un año después del Centenario.
Sin embargo, la historia de la biblioteca Emilio Zola había comenzado unos cuantos años antes a cinco cuadras de allí, en el Centro Obrero de Estudios Sociales, fundado por un núcleo de inmigrantes europeos que abrazaban el ideario anarquista. El Centro era para sus militantes “una pequeña gran universidad popular de estudio, cultura y arte”.

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Las luchas obreras y sus correlatos represivos se hicieron sentir en todo el país. También repercutió en nuestra ciudad. El Centro Obrero de Estudios Sociales fue clausurado. Un pequeño grupo que sobrevivió a las persecuciones volvió a plantar las banderas libertarias, ya no abiertamente, sino a través de una entidad que llevaría el nombre de un escritor con dimensión social y política alcanzada en su célebre J'accuse.
De 1911 a 1917, la acción cultural, social y gremial de la biblioteca Emilio Zola se fue intensificando. Se editaron documentos de análisis sobre temas sociales y de actualidad. El 13 de diciembre de 1913, comenzó a editarse el periódico local Germen.
La biblioteca varias veces fue amenazada y clausurada por la policía, pero su continua exhortación y su voz vibrante de protesta siempre estuvieron presentes en ocasión de todo hecho de injusticia, como por ejemplo los sangrientos episodios de Firmat a comienzos de 1917. También existe registro de la presencia de sus miembros en el “Primer Congreso Anarquista”, celebrado en la ciudad de Avellaneda el 2 de octubre de 1922.

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La biblioteca Emilio Zola, a pesar de las persecuciones y de los intentos de incendio, sobrevivió hasta nuestros días como un legado de libertad. En su local actual, ubicado en Marcial Candioti 2901, todavía pueden adivinarse las siluetas de aquellos luchadores. Están presentes en el olor del papel, en el fragor de las palabras, mezclados con las obras de Tolstoi, Gorki y Dostoyevski. Siguen entonando las estrofas del aqule vijo himno: “Hijo del pueblo, te oprimen cadenas / y esa injusticia no puede seguir / si tu existencia es un mundo de penas / antes que esclavo prefiero morir”.

Fragmentos del artículo "Detrás de los libros" escrito para diario El Litoral de Santa Fe, por Daniel Dussex (Director de la revista eh! Agenda Urbana)