viernes, 21 de enero de 2011

PUERTO POLLENSA, LA HISTORIA


Pollença es una localidad turística de la Isla de Mallorca, de pocos habitantes, que cuenta con historias de fenicios, cartagineses, árabes romanos… y otras más. Pero, para mucha gente este lugar remite a una canción que comenzó a difundirse a principios de los ochenta con la firma de María Celina Parrondo. No fue una canción “romántica” más, como dijo Sandra Mihanovich “sirvió para que las mujeres se amaran más”.
Su autora, conocida con el nombre artístico de Marilina Ross, insinúa en la letra una historia de amor entre dos mujeres, en las playas de Pollença. En una entrevista reciente contó que la canción fue escrita para regalársela a una persona con la que había vivido una experiencia amorosa, pero no pensaba grabarla. Fue Sandra Mihanovich quien la llevó al disco.
Cuando la canción empezó a difundirse comercialmente, eran todavía tiempos de dictadura militar en la Argentina, Marilina Ross volvía del exilio, había sido amenazada por la Triple A, y sólo cantaba en salas del circuito Off. Su identidad artística debió esconderse en el nombre verdadero, para que la canción no fuera censurada en los medios, ya que circulaban “listas negras” de cantantes prohibidos.
A pesar de todo esto, la canción fue convirtiéndose en un verdadero himno a favor de la libertad de las minorías sexuales que comenzaban a transgredir lo instituido y a luchar por su derecho a la libertad.
El año pasado subieron al escenario Marilina Ros, Sandra Mihanovich, Patricia Sosa, Julia Zenko, Claudia Puyó y el maestro Ángel Mahler para rendirle tributo.
Compartimos el video de ese momento, filmado desde el público.

UN GREMIO DETRÁS DE BAMBALINAS


Ya están listas las 35 habitaciones del modesto hotel marplatense de un gremio que no se caracteriza por su modestia. Luis Alí, secretario general de la Asociación Argentina de Actores, lo reconoce: “Normalmente nos dicen ‘artistas’ y no ‘trabajadores’, como si estuviéramos en otra dimensión. Por eso tratamos de concientizar sobre lo laboral, si esto no funciona solidariamente, no va”. Ubicado en el barrio La Perla, el hotel tiene capacidad para 90 personas y en el comedor, Alí recibe a Página/12, acompañado de la delegada local, Alejandra Rincón, ex bailarina y conocedora de los pormenores sindicales de la actividad en Mar del Plata. Los más indefensos del gremio, coinciden todos, son las bailarinas y bailarines que engrosan los elencos.

–¿Cómo es el trabajo de inspección durante la temporada?

Alejandra Rincón: –Empiezan en los ensayos de Buenos Aires. Visitamos al elenco, hacemos inspecciones y levantamos planillas para ver cuáles son las personas que van a trabajar en la costa. Los horarios de ensayo a veces eran excesivos. Los bailarines en el teatro de revista o en el musical son los que sostienen el espectáculo y no siempre llegan a preparar todo. Quizás estaban 15 o 16 horas ensayando y eso es algo que regularizamos. Son ocho horas de ensayo. Después, son horas extra.

–¿Antes no se pagaban?

Luis Alí: –No. Insistimos con eso cuando empezó nuestra gestión, en 2005.

–Y cuando llegan a Mar del Plata, ¿Cómo sigue?

A. R.: –Hacemos un cronograma para visitar las obras, porque son todas al mismo tiempo. Vemos cuatro por noche y hablamos con los compañeros bailarines o actores, vemos si está bien el alojamiento, si perciben viáticos, si están ensayando fuera del horario de función. Vemos las condiciones de trabajo, que los camarines estén bien, por ejemplo.

–¿Qué problemas suelen tener los bailarines?

A. R.: –Los salarios mínimos y las categorías. Muchos estaban encuadrados en categorías que no correspondían. Casi todos estaban en la categoría más baja. Y hay casos especiales: los bailarines de conjunto o los solistas, que cobran más. Por eso vemos el espectáculo y calificamos al compañero para que perciba lo que corresponde. Muchos no sabían siquiera de la existencia de categorías.

L.A.: –Trabajamos más por los bailarines porque las figuras normalmente están a porcentaje y siempre están superando el mínimo del salario, el bailarín depende de la categoría, de los viáticos y el alojamiento.

–¿Qué dice el convenio sobre estos temas?

A. R.: –Tienen que estar en un hotel de tres estrellas o en departamentos de dos ambientes cada dos personas. Tienen que percibir las cuatro comidas. Esto no se cumplía, por ahí en un departamento de dos ambientes antes había cinco o seis bailarines.

–¿Cuáles son las quejas más frecuentes?

A. R.: –El tema es la comida, como hay muchos productores que tienen canje, los mandan a pizzerías, pero un bailarín necesita comer bien. Mide metro noventa y levanta una persona de 80 kilos dos funciones por día. Entonces vienen y te dicen: “Che, fijate si nos pueden cambiar los voucher, que estamos comiendo pura harina”. Ahí llamamos a los productores ejecutivos y reclamamos.

–¿Qué distingue a Mar del Plata de otros lugares turísticos?

A. R.: –Acá tenés dos o tres veces más espectáculos. En estos dos meses hay una desesperación por venir, es la capital del teatro. No ocurre en otra parte del mundo que, entre el teatro empresa y el independiente, haya 300 espectáculos, como el año pasado. Y los bailarines, que pueden trabajar de esto hasta los 35 años los más osados, son la base de las grandes comedias musicales, del teatro de revista.

–¿Notan un crecimiento de estos espectáculos?

A. R.: –Se va incrementando la cantidad de bailarines, da más rédito tener en vez de cuatro, diez o quince. Ayer vimos la obra de Carmen Barbieri y fueron dos funciones llenas. Y esos espectáculos tienen hasta 60 bailarines en escena.

L. A.: Es una gran fuente de trabajo pero nos da la sensación de que también es una gran fuente de ingreso para los empresarios. Porque a veces la variable de ajuste es el salario mínimo de los actores.

(Emilio Ruchansky - Desde Mar del Plata - Página 12 - 20/01/2011)

12º CONCURSO NACIONAL DE TEATRO


El 12º Concurso Nacional de Obras de Teatro, organizado por el Instituto Nacional del Teatro, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, ofrece 10.000 para la mejor obra presentada.
El plazo de entrega de los originales finaliza el 31 de enero y el segundo y tercer premio se llevarán 7.000 y 5.000 pesos respectivamente, y podrán concursar autores argentinos o extranjeros con más de cinco años de residencia en el país.
Entre otros artículos, las bases especifican que los participantes no podrán enviar más de una obra, aunque los autores pueden ser más de uno, y que los textos no tendrán limitaciones temáticas o de propuestas estéticas.
Las obras se presentan por triplicado, con una extensión no menor a 15 carillas, escritas a doble espacio, impresas en una sola cara de papel A4, tipografía Times New Roman, cuerpo 12, encuadernadas o anilladas. En la primera hoja deberá constar nombre de la obra y el seudónimo elegido.
El o los autores adjuntarán un sobre cerrado en cuyo exterior figurará el título de la obra, el seudónimo elegido y la región a la que pertenecen. En el interior, con carácter de declaración jurada, figurarán datos completos reales del autor o autores, domicilio y un breve currículum. También se podrá incluir el comprobante de inscripción de la obra en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual.
Los textos se enviarán por correo a Instituto Nacional del Teatro, Santa Fe 1243, 1er. piso (CP 1059), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 12º Concurso Nacional de Obras de Teatro.
Las bases completas se encuentran en http://inteatro.gov.ar

miércoles, 19 de enero de 2011

LOS 172 AÑOS DE PAUL CÉZANNE


Cézanne nació un día como hoy, 18 de enero, pero hace 172 años (1839) en la ciudad de Aix-en-Provence, en el sur de Francia.
Su obra estableció las bases de la transición entre la concepción artística decimonónica hacia el mundo artístico del siglo XX, nuevo y radicalmente diferente.
Sin embargo, mientras vivió, Cézanne fue un pintor ignorado que trabajó en medio de un gran aislamiento.
Fue un «pintor de pintores», que la crítica y el público ignoraban, siendo apreciado sólo por algunos impresionistas y, al final de su vida, por la nueva generación, la escuela de Pont-Aven.

TREINTA AÑOS DE MURGA


Falta y Resto, la banda de murga más importante de Uruguay festeja 30 años de historia. Su líder, Raúl Castro, explica por qué es tan importante jerarquizar el Carnaval.
Raúl Castro es, antes que nada, un hombre que habla con propiedad. Cada palabra suya tiene el peso de los que hablan sin frivolidad ni dobleces. Aunque, eso sí, con mucho humor. Si alguien confunde el tono grave del legendario líder de Falta y Resto, la banda de murga más importante de los últimos 30 años, con solemnidad, es porque todavía no entró en sintonía con esa mirada tragicómica que tiene la tradición rioplatense de referirse al mundo, pero sin perder la gracia del habla popular. En conversación con Tiempo Argentino, Raúl “Tintabrava” Castro ahonda en la ética del buen murguero, recuerda al legendario Canario Luna y, como no podía ser de otra manera, se desapacha a gusto acerca de la renovada situación política que vive su Uruguay y, por ende, la región.
“Creo que estamos viviendo en un proceso de democratización latinoamericana, en el cual Argentina es uno de sus buques más importantes. La mayoría del continente se está expresando de una manera claramente diferente a lo que pasó en los ’90: la gente está cada vez más comprometida con la política”, dice antes de volver a cruzar el charco por los 30 años de este grupo que dio voz y cuerpo a himnos rioplatenses como “Brindis por Pierrot” o “Adiós Juventud” (ambos originales de Jaime Roos) y difundió mejor que nadie los ritos, colores y ritmos de la murga en carnaval. Su festividad específica.

–Este año, por primera vez desde el ’76, el Gobierno dispuso que vuelvan los feriados nacionales por carnaval. ¿Cómo tomaron la medida?
–Nos pareció excelente. Porque el Carnaval es una de las manifestaciones de cultura popular más importantes que tiene el hombre en todos los países. Es bueno jerarquizarlo. Es darle a la gente la oportunidad de reírse de sí misma y de la sociedad en que vive y que discuta lo que hace. No de manera intelecutal, sino en la práctica. Con hechos. Eso me parece lo más beneficioso del Carnaval: producir cultura en la gente.
–¿Y por qué pensás que se tardó tanto en tomar una medida de este tipo?
–Porque se le tenía un poco de miedo al pueblo. Este gobierno, en cambio, se dio cuenta de que el Carnaval es una cosa sustancial. Pero ojo: creo que todavía faltan aún más lugares donde expresarse. Más tablados. Porque la Argentina tiene mucha identidad. Pero faltan espacios como los que tenemos nosotros en Montevideo para expresarnos.
–La Falta y Resto nació cantando contra la dictadura, ¿contra qué cosas puede cantar una murga hoy?
–Uf, contra muchas cosas. Contra la hipocresía de la propia izquierda, contra la violencia doméstica, contra las encuestas de opinión pública, contra los conservadores, esos tipos que no tienen ideología ni bandera, no son de izquierda ni derecha, van pa’trás siempre.
–Recién nombrabas a la izquierda hipócrita. ¿En qué ejemplos la ves?
–(Recita): “Tenemos que ayudar a los carenciados/ pero que no nos toquen la billetera// tenemos que apoyar a los marginales, pero que no nos toquen la billetera”. Para nosotros esos son los hipócritas de izquierda.
–Algunos piensan que la murga, como todo arte popular, es fácil. ¿Es así?
–Es fácil si la hacés fácil, pero no siempre pasa eso. Porque no te podés poner en intelectual. La murga es profundamente popular en Uruguay, hace más de 100 años que existe, entonces se hace muy difícil hacer cosas novedosas dentro del género que asombren y a la vez gusten a todos, desde los hogares más humildes hasta los más cultos. Yo tengo la suerte de decir que en mi pueblo a los lugares adonde voy me saluda el cuidacoche, el portero del boliche, la gente que ocupa los lugares más humildes de la sociedad. Y eso es un orgullo muy grande, porque uno come cuatro veces por día pero habla en nombre de los que no. Picasso decía: “Para pintar como un impresionista estuve diez años, para pintar como yo, toda la vida.” Tratar de desentrañar la simpleza es muy difícil.
–Si mañana viniera un japonés y te preguntara cuáles son los códigos del buen murguero, su sabiduría, ¿qué le dirías?
–No tiene por qué ser japonés, puede ser argentino nomás (risas). El código del buen murguero es hacer de la amistad su máximo tesoro. Para ser un buen murguista hay que ser un buen amigo. Si no sabés ser amigo, tenés vuelo corto en la murga. Después, hay que cantar lo mejor posible, claro. Aunque no necesitás ser Pavarotti (risas).
–A mediados de los noventa el grupo corrió peligro de separarse. ¿Cómo fue ese momento?
–Corrió peligro por las peleas que veníamos teniendo, que eran muy bravas. Pero ahí apareció la figura de Felipe, mi hijo mayor, que es un caballo bravo y se puso La Falta al hombro y nos ayudó al mango e hizo que recuperara la confianza en mí mismo. Me di cuenta de todo lo que pude hacer un hijo por su padre cuando lo han criado con amor. Y yo le agradezco mucho ese momento.
–¿Te imaginás una vida sin murga? ¿cómo sería?
–Seguramente seguiría siendo solista porque me gusta mucho crear canciones. Pero no me imagino. Es tan lindo lo que se vive en el grupo con los viajes y la gente que se va sumando que no lo puedo ni pensar. Porque la murga te educa culturalmente y cívicamente. Te enseña a compartir, a aceptar y entender ideas del otro. Multiplica tu sabiduría y divide tu tristeza.
–Falta y Resto es el grupo de murga más reconocido y más respetado de este lado del Río de la Plata, ¿qué relación tienen con las bandas locales? ¿Perciben su influencia sobre ellas?
–Es al revés. Nosotros a las bandas argentinas las admiramos mucho porque cuando empezamos a ir para allá, a mediados de los ochenta, descubrimos que el pueblo argentino tiene un cariño brutal por los uruguayos, primero, y tiene un gran respeto por la cultura uruguaya, después. La verdad, ustedes se saben todo del Uruguay. Al mismo tiempo, descubrimos que en la Argentina hay muchas más cosas de las que aparecen en los medios. Y ahí fue cuando empezamos a mixturar y a colaborar con bandas como Bersuit, pero también otras más pequeñas, de pueblos adonde hemos ido y grabado. Y la experiencia fue espectacular.
–Cumplieron 30 años. ¿Qué le queda por hacer a La Falta?
–Las metas políticas de la gente. Lograr un país más justo, mejor. Una América Latina más unida, más cercana a la justicia y la equidad. Eso nos queda por cumplir. Y me parece que nos vamos a morir antes (risas). Pero vamos a seguir trabajando para cumplir esa utopía.
(Por Juan Manuel Strassburger - TA)

COMPARTIMOS ESTE VIDEO DE LA MURGA EN ARGENTINA

lunes, 17 de enero de 2011

POEMA HOMENAJE A GUSTAVO CERATI


Luis Alberto Spinetta le dedicó un poema a Gustavo Cerati, quien permanece en estado de coma luego del ACV que sufriera el año pasado en Venezuela.
"Dios Guardián Cristalino de guitarras / que ahora / más tristes / penden y esperan / de tus manos la palabra / Precipitándome a lo insondable / tus caricias me despiertan a la vez / en un mundo diferente al de recién... / Tu luz es muy fuerte / es iridiscente y altamente psicodélica / Te encuentro cuando el sol abre una hendija / que genera notas sobre la pared sombreada / Y suena tu música en la pantalla / sos el ángel inquieto que sobrevuela / la ciudad de la furia / Comprendemos todo / tu voz nos advierte la verdad / Tu voz más linda que nunca".
El último parte médico que trascendió en los medios fue emitido el pasado mes de diciembre, donde anunciaba que Cerati habría presentado "una leve mejoría en su tratamiento".
El músico sigue internado en la clínica Alcla.

ZITARROSA, POETA Y NARRADOR


Poeta y narrador, el autor de “Doña Soledad”, “El violín de Becho” y “Zamba por vos” se desempeñó como cronista en el semanario uruguayo Marcha, entre mayo de 1965 y junio de 1966, donde publicó una treintena de reportajes.

Los años 1965 y 1966 habían sido catastróficos para el Uruguay. Por ese entonces, una intensa sequía había devastado los cultivos, el sistema bancario había entrado en crisis, las exportaciones habían mermado por culpa de la Unión Europea. Para fines de ese bienio, la inflación había trepado hasta alcanzar un 88%.
En ese momento, en que el Partido Blanco llevaba adelante su segundo gobierno, un locutor radial, que despuntaba el oficio de cantor de a ratos, fue convocado por el semanario Marcha de Montevideo. Antes, ya había hecho algunas colaboraciones en Perú. Pero su paso por esta revista convertiría definitivamente a Alfredo Zitarrosa en un cronista.
El joven Alfredo había incursionado en la locución a los 19 años, período en que supo combinar su voz de barítono con sus “caprichos de libre pensador congénito”, como a él le gustaba justificar su destino y sus dificultades. Es que en Zitarrosa, además del cantor y el militante, están el locutor y el cronista de Marcha, y de otros medios que le dieron cobijo en su exilio emprendido en 1973, una vez confirmada la prohibición de su canto. Porque Zitarrosa, claro, era el cantor del pueblo. Sus profundas letras, empapadas de un crudo realismo, como “Stefanie”, “Guitarra Negra”, “Adagio de mi país”, “Doña Soledad” y “El violín de Becho”, entre muchísimas más, tienen su antecedente: en 1958 había sido galardonado con el Premio Municipal de Poesía. El jurado estuvo integrado, entre otros, por Juan Carlos Onetti y el poeta anarquista Vicente Basso Maglio, con quien trabajaría luego en Radio El Espectador.
Entre este joven premiado de 22 años y el cronista de 29 existió una carta. En 1961, Zitarrosa, indignado tras la iniquidad e indiferencia por la muerte de su amigo y compañero Basso Maglio, escribió al semanario montevideano denunciando el clima hostil de la radioemisora con el fallecido. Enseguida, desde la redacción, el periodista Hugo Alfaro reparó en esa misiva.
Más tarde, despedido de la emisora, Zitarrosa –quien siempre supo que su arte era un trabajo– decidió emprender un viaje a la Cuba posterior a Batista, sin más recursos que la magra indemnización, y sin otro móvil que su propia voluntad. Ante la imposibilidad económica de seguir viaje, en 1963, su amigo César Durán logra que debute profesionalmente en Perú. 50 dólares le permitieron llegar a México, país que, junto con la Argentina, lo cobijaría, una vez más, triste y solitario, tras el golpe del 27 de junio de 1973.

“NAVEGAR ES NECESARIO”. Lo cierto es que, apenas regresado de ese viaje iniciático en la década de 1960, y con algunos registros musicales ya grabados, Zitarrosa comenzó a tallar la palabra en canción. Y para ese entonces apareció el ofrecimiento de Marcha. El semanario había surgido con el intempestivo clima de la Segunda Guerra Mundial y fue tan longevo como la argentina Sur, de Victoria Ocampo, que había sido fundada ocho años antes. Sin embargo, las diferencias entre una y otra publicación son abismales; y por cierto, Marcha sale favorecida en la comparación. Con una mirada proyectiva hacia la “Patria Grande de Artigas” y bajo el lema “vivir no es necesario, navegar es necesario”, la revista, dirigida por Carlos Quijano, contribuyó a la formación de lo que por ese entonces se entendía como la “conciencia latinoamericana”, llevada adelante por intelectuales y periodistas que pensaban el Uruguay como parte de una Latinoamérica unificada, lejana e independiente del imperialismo yanqui.
Durante ese año, entre mayo de 1965 y junio de 1966, Zitarrosa comprendió una vez más que la observación del mundo se ceñía a la mirada sobre lo cotidiano. Si en sus canciones las pequeñas historias se tejen con los hilos de las sombras y tristezas sobre el pueblo –esas milongas con olor a ciudad y a campo, ese que había sabido transitar desde su infancia–, en sus crónicas para Marcha descubre la responsabilidad de su labor creativa. Según él, esa treintena de textos debía servir “para demostrar que hay verdaderos hombres entre nosotros. Hombres capaces de convertir por su sola fe, a otro hombre sin oficio ni confianza, en alguien útil a sí mismo y a los demás”. Ese hombre sin oficio ni confianza era, según sus palabras, el propio cantor.
Nadie que haya leído estas crónicas puede pensar de ese modo, aunque sí comprender a Zitarrosa en su ética de trabajo, siempre teñida con un humor algo melancólico y taciturno. Podía entrevistar a los personajes más frívolos de la cultura americana y europea, como Frank Sinatra Jr. o Sylvie Vartan, con una pátina de ironía que siempre sabía entrelazar con alguna incómoda consulta política. Así se lee en la crónica del actor estadounidense George Maharis: “Le pregunté entonces si pensaba salir a conocer Montevideo y cuando la señorita me tradujo la respuesta, al principio me quedé en la luna: ‘Para eso me gustaría tener su cara’. Anoté la frase completa mientras trataba de pensar con rapidez, pero como conozco bien mi cara no tardé en comprender y contraataqué rápidamente: ‘¿Ah, sí? ¿Y qué le parece lo de República Dominicana?’ Ahí empezó una gran confusión. Mientras Maharis me aclaraba que querría poder divertirse sin la cómoda compañía de la fama, el señor pelado –una suerte de representante– levantó los brazos y se puso a gritar que no quería saber nada de política.”
Pero a la par, Zitarrosa pudo plasmar en sus crónicas a esos hombres que, curtidos, lograron convertirse en personas al estilo de su tío Pepe Carbajal. Ese tipo de sujetos que “cuando entraba se convertía en un paisaje”. Allí están Juan Carlos Onetti con sus pequeñas trampas; y Atahualpa Yupanqui, que como él, en ese entonces también era colaborador de periódicos. Allí, un formidable texto sobre el triste misticismo por la figura de San Jorge en un pueblo en que los niños morían a causa de tomar leche contaminada, la única disponible. Allí está Gabito, un lustrabotas que aun con un brazo inmóvil no podía dejar de ejercer su oficio sobre el zapato del entrevistador. Allí el arpista Aníbal Sampayo, que nómade y sin recursos, había conseguido trabajo en un circo, haciendo bailar con su música a un gallo que en realidad saltaba enloquecido sobre una chapa de cinc caliente. Hasta que un día, el gitano encargado de preparar el piso, lo calentó de más. Achicharradas las patas, no hubo más solución que el sacrificio. Zitarrosa se detuvo en el detalle y transcribió las palabras del hombre: “… lo que significa para un artista tener que comerse al compañero saltado con arroz”.
Allí estaba Zitarrosa, quien solía decir “el pueblo es luz”. Humanista y bolivariano, hasta sus entrevistados le dedicaron palabras en ocasión de su muerte, el 17 de enero de 1989, apenas cinco años después de ese retorno que tanto le dolió esperar en el exilio. El mismo día de su muerte, hoy hace 22 años, apareció en Montevideo un graffiti. Una imagen de Gardel y una frase junto a él: “Cantate una, Zitarrosa.” Su amigo, el músico Washington Benavides así lo sintió ese día: “La gente muere para probar que vivió.”
(Por Laura Lifschitz - Tiempo Argentino 17/01/2011)

domingo, 16 de enero de 2011

MAFALDITIS EN MÉXICO


Los niños del norteño estado mexicano de Durango acaban de descubrir a Mafalda, la famosa y añeja caricatura del creador argentino Joaquín Salvador Lavado "Quino", con compras masivas del libro sobre este personaje de ficción.
Las librerías de la ciudad capital del mismo nombre reportaron que las ventas de Mafalda crecieron en un 400 por ciento y a muchos de esos negocios ya se le agotaron las existencias.
Propietarios de casas libreras locales afirmaron que se ha producido una furia de "mafalditis" entre los pequeños, que conminan a sus padres que les compren el volumen sobre el personaje creado por Quino hace ahora casi 50 años.
Uno de los libreros de Durango afirmó que se trata de un fenómeno extraño, debido a que no existe en la actualidad en México, ni en aquella demarcación, promoción alguna en los medios de comunicación sobre esa creación.
Como ocurrió en Argentina, donde la tira cómica alcanzó una tirada de 20 millones de ejemplares, en México desde los años 70 del siglo pasado el libro también se vendió con profusión, pero desde hace dos años no se registraban adquisiciones de la historieta.
De acuerdo con un reportaje publicado por La Jornada, el fenómeno Mafalda en Durango comenzó hace cinco meses atrás y que también en esta capital desde finales del año pasado se viene observando a su vez en las escuelas un interés especial por el personaje de cara regordeta.
Ruben Vargas, propietario de una librería duranguense, dijo que la única explicación que encuentra a esta fiebre es que la situación de violencia en el escenario argentino de los 70, en el que nació Mafalda, continúa igual ahora en México, a pesar de que pasan décadas y décadas.
En su momento de auge internacional, Mafalda, traducida a 26 idiomas, fue considerada una tira de interés político para adultos, ya que la niña argentina se burlaba entonces de la situación política, social y económica de su país natal.

Fuente: Prensa Latina (16/01/11)