jueves, 27 de enero de 2011

LA PENALIZACIÓN DE MENORES

En estos días en que desde los medios se habla con tanta ligereza de bajar la edad a 14 años, para que los menores puedan ser condenados por delitos, conviene recordar cómo editorializó el tema ése gran observador de la realidad que se llama Joaquín Lavado y todos conocemos como QUINO:

ERNESTO CARDENAL EN COSQUÍN


El escritor y sacerdote nicaragüense participó anoche del 10º Encuentro Nacional de Poetas con la Gente que se realizó en la ciudad cordobesa de Cosquín, en simultáneo con el Festival de Folklore. Se hicieron homenajes a Saramago y Tejada Gómez.
El Encuentro Nacional de Poetas con la gente, que desde hace una década está integrado al Festival Nacional de Folklore de Cosquín, cuenta este año con la destacada presencia del poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal. El autor de El Evangelio de Solentiname y la “Oración por Marilyn Monroe” se presentó anoche en el escenario Armando Tejada Gómez de la escuela coscoína Julio Argentino Roca (¡qué contradicción el nombre de la escuela!), junto al ecuatoriano Antonio Preciado y el argentino Jorge Boccanera, para acercar voces y palabras que contrasten “el cierto vaciamiento de los contenidos en la canción popular”, según afirmó Miguel Ángel Vera, coordinador del encuentro. “Uno va a los grandes escenarios y observa que las propuestas son generalmente rítmicas, y olvidan un poco la palabra. Supongo que se trata del fruto de un tiempo, del momento histórico, de un ciclo”, consideró Vera, quien desde hace cinco años sostiene estos encuentros. “Antonio Preciado habla de la poesía de la negritud con una vivencia deslumbrante, mientras que la poesía de Ernesto Cardenal está ligada a lo combativo y a lo social”, sintetizó el organizador.
En el contexto de este evento, que se desarrolla hasta el próximo domingo, se concretará la presentación de una investigación que rescata a la emblemática Revista Folklore, habrá conferencias, recitales de música y poesía a cargo de Jorge Nassif y el joven autor Hugo Rivella, y homenajes a Raúl Galán, José Saramago, Félix Dardo Palorma, Hamlet Lima Quintana, Ariel Petrocelli y Armando Tejada Gómez. También se presentará el séptimo tomo de la serie “Los poetas que cantan”, que incluye obras de Raúl Carnota, Omar Moreno Palacios, Pepe Núñez, Rafael Amor e ilustraciones de artistas plásticos locales como Ana Lía Tejada, Susana Romero y Griselda Osorio.
“La poesía se integró en el festival y en la música popular a partir de la década del setenta. Coincide un poco con la gran expansión del folklore en esa época, que tuvo que ver seguramente con el Movimiento Nuevo Cancionero encabezado por Armando Tejada Gómez. Creo que la poesía cobró dimensión a partir de ese momento, porque además hubo otra gente como Jaime Dávalos, Hamlet Lima Quintana (de quien se presentará un documental), Manuel Castilla y Ariel Petrocelli, por nombrar a algunos, que trabajó muy seriamente e hizo un cambio desde el folclore con letras paisajísticas hacia una poesía más pensada. Esos poetas enriquecieron las letras del cancionero folklórico argentino, testimoniando la realidad más profunda del hombre desde un costado más filosófico o existencial, como es el caso de Lima Quintana o Petrocelli; o desde una mirada más social y americanista, aportada por Tejada Gómez”, concluyó Vera

miércoles, 26 de enero de 2011

LA TELEVISÓN ARGENTINA EN SUS 60


Este año la televisión argentina cumplirá sesenta años de existencia, es por ello que han comenzado a surgir algunos artículos periodísticos que analizan su estado actual en relación a los contenidos que se emiten. El Domingo 23 de enero, en el diario La Nación, a modo de editorial y con el título "La desoladora TV argentina", con un sesgo moralizante terminaba con una apelación a los televidentes: "No pidamos que la televisión mejore si no estamos dispuestos a dar el primer paso desde nuestra casa, siendo más responsables a la hora de pulsar el control remoto.".
Un artículo más interesante fue el publicado hoy en Página 12, con la firma de Luis Buero, periodista, guionista y psicólogo social. He aquí algunos párrafos del analisi que hace sobre la televisión argentina en lo que no duda en llamar "la edad oscura":

Hace ya varios años la Universidad de Morón publicó –una edición sin fines de lucro– mi libro Historia de la TV argentina contada por sus protagonistas (1951/96); luego escribí otro volumen pero ya dedicado exclusivamente a los guionistas, que puede bajarse gratuitamente de Internet y se titula Hablan los autores. Y a principios de 2011 la misma universidad editará la continuación del primer libro, es decir, la historia de nuestra televisión pero desde el ’97 hasta el año 2008. Varias veces he pensado “¡qué suerte que cuando me propusieron hacer la segunda parte, a fines de 2007, el período a considerar sólo incluyó desde el ’97 hasta el año 2008!”.

¿Por qué? Porque todos estos libros de finalidad educativa y valorativa de la pantalla chica vernácula, se han basado en infinidad de entrevistas a personalidades de los distintos oficios y profesiones del medio. Si el libro hubiera contemplado los últimos dos años, 2009 y 2010, ¿a quién habría tenido que hacerle notas? ¿Al artista chocolatero Ricardo Fort, a la travesti Zulma Lobato, al Amigacho, a la Mole Moli? ¿O tal vez a la “gran actriz” Juana Viale? ¿O a la “excelente periodista” Anabella Ascar?

Nadie puede negar –al menos si se pone del lado del público– que la creatividad de la tele argentina está pasando por su momento más oscuro. Pobreza de ideas tal vez sólo comparable a los años de la dictadura, con la diferencia de que en ese momento la imaginación estaba cercenada por la censura y hoy hay, diríamos, casi una hemorragia de libertad expresiva.

Pensemos en las excusas que nos darían los programadores. Este medio se sostiene en cuatro patas: contenidos, tecnología, recursos (léase ingresos publicitarios) y contexto social. ¿Qué les estará fallando? ¿Por dónde se les suelta la cadena?

Si decimos que los contenidos no sobrepasan la mediocridad general, ¿a cuál de las otras cuatro patas le echamos la culpa? ¿Los que crean o deciden qué proyecto elegir son menos ingeniosos que la tabla del uno? Pasemos a algo más fácil de dimensionar. ¿Faltan recursos? Los ingresos publicitarios ya venían en decadencia desde mediados de la década del ’90 y sin embargo tuvimos productos creativos como Vulnerables, Tiempo final, El garante, Los Simuladores, Hermanos y detectives, Los exitosos Pells, telenovelas como Vidas robadas, etc...

Por otro lado, antes, en los ’80 democráticos, Situación límite se hacía con cuatro actores y una tarima, y a principios de los ’90, La familia Benvenuto era una comedia en vivo realizada totalmente en interiores. Y hoy los americanos producen el ficcional In Treatment con menos decorado que nuestro periodístico A dos voces; y en la exitosísima y super inteligente serie Dr. House siguen mostrando el plano general de la maqueta de la clínica, con la misma camioneta negra de juguete estacionada a la izquierda.

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Por otro lado seguimos soportando la “tinellización” del resto de la pantalla, los ciclos parásitos (de chimentos, de archivo, de panel, es decir, los nuevos géneros que pululan desde que la falta de plata es la coartada de lo paupérrimo en ingenio) que reproducen los enfrentamientos de jurados y bailarines del programa de Tinelli, ese productor que se ha convertido en el sinónimo de la palabra televisión, gracias al porcentaje de menos de mil familias contratadas por Ibope que le dan los puntos de rating necesarios como para “representar el gusto de más de 40 millones de argentinos”.

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Lo peor de todo lo expuesto es que, como escribió alguna vez Joan Ferrés, en la relación de la televisión con el público se invierte el efecto placebo. El placebo es un medicamento inocuo (un globulito de azúcar) que algunos médicos dan a sus pacientes hipocondríacos, los cuales los consumen creyendo que contienen una droga curativa y por sugestión se sienten mejor. La televisión, al revés, es consumida por el público pensando que no nos produce ningún efecto, y sin embargo, nos simplifica el pensar con estereotipos reduccionistas, nos afecta el buen gusto con productos baratos intelectualmente y hasta morbosos, nos da modelos de identificación muy criticables, y pretende enternecernos con sujetos ridículos, enfermos de narcisismo o directamente de apariencia psicótica.

CABEZAS, NO NOS OLVIDEMOS


Fue un crimen que sacudió a todos los argentinos e involucró una trama político mafiosa en tiempos de Menem-Duhalde. Fueron muchos años de actos y consiganas "No se olviden de Cabezas" para impedir la impunidad. Hubo condenas, también el suicidio de quien fue señalado como el mentor del asesinato. Hoy, a catorce años de aquel episodio, ninguno de los nueve acusados permanece en prisión.

“Voy a pelear para que los asesinos de mi hermano vuelvan a prisión”, aseguró ayer Gladys Cabezas frente al monolito que recuerda al fotógrafo en la entrada de Pinamar. Las críticas al sistema judicial fueron el principal tema de los actos que se realizaron a 14 años del crimen; además, los familiares y compañeros de Cabezas denunciaron que uno de los ex policías condenados por el homicidio estaría haciendo seguridad privada en Pinamar y Cariló.

De los homenajes, como todos los años, participó Gabriel Michi, compañero del reportero gráfico. “A pesar de las condenas ejemplares que recibieron los asesinos, éstas no se cumplen”, denunció el periodista, que lamentó “que los asesinos estén libres porque son un peligro para todos, incluso para muchos vecinos de Pinamar que los tienen transitando sus calles”.

Este video es un homenaje al fotógrafo asesinado para mentener vivo el reclamo de justicia sintetizado en la frase "no se olviden..."

domingo, 23 de enero de 2011

EDUARDO ALIVERTI Y LA INDEPENDENCIA


Fue un pionero en denunciar que no existe independencia en los medios de comunicación. Lo hizo como un "llanero solitario" cuando era invitado a dar charlas y cursos. Lo escuchamos en la ciudad de Santa Fe en distintas ocasiones en las que fue invitado. También lo dijo cada vez que lo entrevistaron, cuando estaba muy lejos la pelea "Clarín- Gobierno" como les gusta decir a los analistas del establishment.
Ahora que está en vigencia la nueva ley de medios, reproucimos parte de una entrevista publicada en Revista Megahertz.

¿Te considerás una marca de radio?

-Después de tantos años creo que sí. Empecé en el año 76 comprando un espacio con compañeros de la carrera de locución y ya pasaron 34 años. Me parece que la formas de decir y de contar los editoriales políticos, el cuidado estético de los programas y las realizaciones sonoras; siendo que prioritariamente trabajé siempre en radios AM, que suelen ser la dictadura del contenido, puedo decir que sí, que soy una marca. No sé si queda bien que lo diga, pero prefiero incluso la posibilidad de aparecer con cierta pedantería antes que pecar de falsa modestia. En mi podio de defectos lo que no soporto es justamente la falsa modestia.

La nueva ley de medios ha desatado pasiones por diferentes lugares y desde diferentes ángulos. El debate y la confrontación de ideas, oficialismo, no oficialismo, estar de un lado o del otro. ¿Le hacen bien a la comunicación y al periodismo? ¿Le quita credibilidad?

-No, credibilidad tenía antes sobre bases falsas. Desde la recuperación democrática en adelante hay dos sectores que con respecto al papel jugado durante la dictadura nunca dijeron nada. Uno es el de la Iglesia Católica, la cúpula, y el otro es el de las grandes corporaciones periodísticas. A ver, uno no les exige a las grandes corporaciones y yo tampoco a la iglesia, hacer un mea culpa, ejercer una autocrítica, porque sería como declarar en contra de uno mismo. Yo cambié esa postura, antes les pedía esa autocrítica, les exigía a las corporaciones que hicieran esa introspección. Después me terminé preguntando por qué se van a criticar si fueron parte.
La novedad que se produjo a partir de lo que despertó la Ley de Medios, el fútbol estatizado, etc, es que no les ha permitido a las grandes corporaciones mediáticas seguir refugiándose en la independencia periodística; por lo menos en el caso de Clarín, que es el medio hegemónico por naturaleza y que ha descendido muy sensiblemente tanto en la venta de cantidad de ejemplares como en la cantidad de visitas a su sitio digital. En el caso de Clarín ha servido para dejar las cosas muchísimo más claras, es para mi un debate más que beneficioso y si me apurás te digo que se cayó la ultima vaca sagrada de la credibilidad de las grandes corporaciones periodísticas. Lo inmaculado, se cayó.
En alguna medida se acabó la falacia de la objetividad periodística. Vos podés ser libre pero no sos objetivo porque nadie viene de la nada misma, todos venimos de algún lugar. Lo que me sorprende es el grado de obscenidad con que esto se plantea. Por el momento está claro que como se trata de una batalla política en pleno auge y desarrollo, tenés extremos como Clarín de un lado y 6,7,8 del otro. Esto no puede seguir así, no debe seguir así, porque ahí sí que corrés el riesgo de que la mínima profesionalidad periodística respecto a las distancias con algunas cosas, se convierta siempre en propaganda. Yo toda mi vida leí Clarín, hoy lo sigo haciendo, pero sólo por responsabilidad profesional. Pero la verdad es que para un tipo como yo, ver como está escrito ese diario, ni siquiera te estoy hablando de cómo opera, sino ver que Clarín se ha convertido en un atentado sintáctico: Me duele muchísimo y esto no puede seguir así; en base a lo impuesto y autoimpuesto, se han perdido preceptos básicos, como el titular, copetear y escribir bien. A mi me gustaría un 6,7,8 con más pensamiento crítico, aunque comprendo a qué juegan y si me apurás lo justifico como una acción inversamente proporcional a lo que aparece del otro lado.
(Foto Alejandro Durante)

NICOLAIDES EN LA TAPA DE HUMOR


Cuando existía real censura en la Argentina, durante la última dictadura militar, la libertad de expresión se colaba por la revista Humor Registrado, que cada quince días editorializaba desde la portada con ilustraciones que contaban lo que los grande medios no decían. Hoy, que se conoció la noticia del fallecimiento del dictador Cristino Nicolaides, recordamos la tapa de la edición Nº 70, año 1982, ilustrada por su director Andrés Cascioli, que lo muestra al dictador haciendo equilibrio en una patineta.
Para mantener viva la memoria, recordamos que Cristino Nicolaides fue jefe del Ejército e integrante de la cuarta junta militar que asumió el poder tras la Guerra de Malvinas. Tenía 86 años y cumplía una condena con arresto domiciliario por violaciones a los derechos humanos. A fines de febrero, la Justicia comenzará el juicio oral por el robo de niños como práctica sistemática, en el que el represor estaba imputado pero quedó al margen tras probarse que no estaba en condiciones psíquicas de afrontar el proceso. La imputación en el juicio por el Tribunal Oral Federal N° 6 de Capital Federal era debido a 33 casos de apropiación de menores en la causa conocida como "Plan sistemático", en la que también están imputados los ex presidentes de facto Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, entre otros.
En 2007, Nicolaides había sido condenado a 25 años de prisión debido a los secuestros y desapariciones de miembros de la organización Montoneros entre 1979 y 1980, en el marco del primer juicio contra jefes de la dictadura militar tras la derogación de las Leyes de Obediencia Debida y de Punto Final.

NUEVO DE JAIME ROSS


El DVD Otra vez Rocanrol pone de manifiesto el valor del cantautor uruguayo como parte de la escena rockera de su país, tanto como lo erige en referente de la música popular uruguaya.
Los inicios del rock en la Argentina y en Uruguay tienen una historia paralela. Producto de la rebelión hacia lo que los medios imponían, surgieron músicos que, inspirados por las corrientes que provenían de los Estados Unidos y de Gran Bretaña, comenzaron a dar forma a una manifestación musical que poseía características propias de ambas orillas del Río de la Plata. La gran diferencia es que durante la dictadura impuesta en la Argentina, el rock siguió su camino, tratando de esquivar persecuciones y censuras con diferentes métodos. No ocurrió lo mismo con el rock en Uruguay. Bandas como Psiglo, Días de Blues y tantas otras que emergieron desde los primeros intentos de la música beat de mediados de los ’60, fueron borradas durante la dictadura impuesta en el país vecino. La vuelta a la democracia hizo que el género fuera resurgiendo lentamente gracias a músicos que volvieron a rearmar sus históricas bandas pero, sobre todo, a la aparición de nuevas agrupaciones que generaron este renacer del rock en Uruguay.
Jaime Roos es quizás el nexo entre estas dos generaciones de músicos de rock, pero es a su vez un emergente del período en el que este género estuvo desaparecido de la escena uruguaya.
Fanático confeso de The Beatles, su música se nutrió de influencias provenientes tanto del rock anglosajón como del canto popular uruguayo, la milonga, el candombe y la murga.
Esta mixtura de estilos se transformó en la característica principal de su música, la que a su vez influyó en las nuevas generaciones de músicos. Algunos de sus protagonistas están representados en Otra vez Rocanrol, el DVD que rescata el recital brindado el 7 de noviembre de 2009 en el Teatro de Verano de Montevideo.
Lejos de pretender ser un tributo o un autotributo, el video muestra el respeto que los jóvenes músicos le profesan a Jaime, pero también demuestra el respeto que Roos les tiene a los colegas que, en cierto modo, siguen su camino y el de tantos otros músicos históricos.
No es casual que en un extremo del escenario (y de su trayectoria) encontremos a Hugo Fattoruso, uno de los responsables de lo que sucedió en los comienzos de la música joven rioplatense. Y en el otro encontramos a los invitados especiales, los representantes del impetuoso y creativo nuevo rock uruguayo.
“Olvídense del cantor que canta el tema que ustedes eligieron”, recomendó Jaime Roos a sus invitados. “Hagan suyas las canciones.” Y el desafío estaba planteado.
La vibrante versión de “Lo que no te di”, a cargo de Gabriel Peluffo (Trosky Vengarán), la bluseada reconstrucción de “Tu laberinto” en la voz y la guitarra de Christian Cary (La triple Nelson) y la respetuosa interpretación de “Colombina” por Emiliano Brancciari (No te va a gustar), dan la pauta de cómo los invitados se adueñaron de dichas canciones.
“Martín Buscaglia es una bola de swing”, dice Jaime, y lo demuestra con una llamativa versión de “Esquela”. “Tema del hombre solo”, cantada con gran sentimiento por Federico Lima (Socio), da paso a “Luces en el Calabró”, una de esas canciones “escondidas” de Roos, desarrollada por Mateo Moreno.
El DVD se completa con material extra registrado el 14 de noviembre en el Luna Park (integrado por los clásicos “Brindis por Pierrot”, “De la canilla”, “Adiós juventud” y “Los olímpicos”).
Con la siempre precisa labor de su banda Contraseña, con la que Jaime desglosa para sí clásicos como “Tal vez Cheché”, “El hombre de la calle”, “Nombre de bienes” y “Amor Profundo”, sumados a sus comentarios y los de los músicos participantes, Otra vez Rocanrol es una fotografía familiar de lo que representa la música popular y el rock uruguayo en la actualidad. Una actualidad en la que, afortunadamente, confluyen muchas historias musicales unidas por el Río de la Plata.<
(Carlos Salatino - TP 23/01/2011)

COMPARTIMOS ESTE VIDEO DE JAIME ROSS (AMÁNDOTE)

¿HOMENAJE A BORGES?


En el "Pirulo" de tapa del diario Página 12 (23/01/2011) se publica lo siguiente:
El escritor chileno Eduardo Labarca se propuso rendir un homenaje peculiar a Jorge Luis Borges. En la tapa de su próximo libro aparecerá él junto a la tumba del autor de "El Aleph". El detalle es que, en la foto, Labarca está orinando sobre el sitio donde descansa Borges, en Ginebra. “Homenaje al maestro y repudio al ciudadano”, resumió. Y por las dudas aclaró que el líquido que moja la lápida sale en realidad de una botella que tenía en la mano derecha y que no se ve en la foto.
El escritor Eduardo Labarca nació en Santiañgo de Chile en 1938, su obra ha sido publicada en Chile y otros países latinoamericanos, en España y países europeos, con traducciones al alemán, inglés, francés, ruso, italiano, polaco, checo, húngaro, entre otros idiomas. Además es Licenciado en derecho por la Universidad de Chile. Abogado. Periodista de prensa, radio y televisión. Cineasta y traductor de las Naciones Unidas.
Algunos de los libros periodísticos más citados son:
"Chile invadido", reportaje sobre la intromisión extranjera (1968).
"Chile al rojo", reportaje sobre la llegada de Salvador Allende al gobierno (1971).
"Corvalán 27 horas", entrevistas al dirigente político Luis Corvalán (1973).
Su obra literaria:
"El turco Abdala y otras historias", tres novelas cortas (1988).
"Acullá: apuntes para una novela" (1990).
"Butamalón" novela histórica acerca del sacerdote español Juan Barba que se pasó a las huestes mapuches durante la guerra de conquista de Chile (1997).
"Cadáver tuerto", novela acerca de un actor aficionado atrapado en las turbulencias y tragedias de su tiempo (2005).
"Salvador Allende", (2005)
"El enigma de los módulos: ensayos fantásticos" (2010).