DIARIO EL PAÍS: UN MANUAL DE ÉTICA Y ESTILO QUE SE OMITIÓ


MEDIOS & COMUNICACIÓN

Recuerdo que en el Instituto de Comunicación Social nos recomendaban leer los manuales de estilo de los diarios argentinos, pero especialmente nos sugerían el de un diario español que para muchos docentes era un referente periodístico: El País.

Los manuales de estilo, también suelen ser una declaración de principios que la propia empresa editora se propone cumplir. Es así que, generalmente en sus primeras páginas, aparece ese rasgo ético a modo de preámbulo.
En el manual de El País, se aclara de entrada que es un periódico independiente, defensor de la democracia pluralista y del respeto a la Constitución. También, que se esfuerza por presentar diariamente una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio.

Esta loable declaración de principios, se dio de bruces con la publicación que hace algunos días el diario español imprimiera en su portada y también colocara en su página web: la fotografía de un presunto Hugo Chávez, entubado en una sala de terapia intensiva, al cual se lo presentaba como un documento periodístico exclusivo.

Todo terminó, cuando se supo que la imagen correspondía en realidad a un video publicado en YouTube en 2008, bajo el nombre "Intubación de Acromegalia AMVAD". El encargado de demostrar esta mentira periodística fue el periodista Walter Martínez, en el programa Dossier que se emite por Telesur. El diario tuvo que quitar la fotografía de su portal web, retirar los ejemplares impresos que ya estaban a la venta y pedir disculpas a sus lectores. Nada de esto sirvió para evitar el papelón internacional que esto le provocó a la empresa editora.

No es para menos, porque como también está escrito en su manual de estilo, bajo el título  “Tratamiento de la información”, una de las normas dice que “el periodista transmite a los lectores noticias comprobadas… Cuando un hecho no haya sido verificado suficientemente, el redactor evitará en las noticias expresiones como al parecer, podría, no se descarta o similares. Estas fórmulas sólo sirven para añadir hechos no contrastados o rumores. En ese caso deberá aportar los datos ciertos que le inducen a creer que algo podría ocurrir o que ha sucedido al parecer”.

Otro ítem que también se establece en el libro del diario es el de las imágenes. En la sección 5, inciso 1.32, se instruye que “Queda prohibida toda manipulación de las fotografías que no sea estrictamente técnica (edición periodística, eliminación de defectos de revelado o de transmisión). Ni siquiera se podrá invertir una imagen con el propósito de que la cara de la persona fotografiada dirija su vista a la información a la que acompaña”. En el inciso siguiente se agrega que “Las fotografías con imágenes desagradables sólo se publicarán cuando añadan información”.

Cómo es posible que un diario que constituyó una referencia para el periodismo internacional, por su seriedad, pluralidad y sentido democrático haya caído en tamaño error. Ésta es la pregunta que se formulan muchas personas, que todavía conservan en su retina la imagen de una prensa sinónimo del progresismo en una España que se sacudía el yugo de la dictadura franquista.

LA HISTORIA DE EL PAÍS
El País contó con la ventaja de no tener historia como medio durante la dictadura, el primer ejemplar salió el 4 de mayo de 1976. Hacía unos meses que había fallecido Franco, España se encontraba en plena transición política. Los lectores vieron en este nuevo diario el reflejo de los ideales democráticos frente a otros periódicos que habían acompañado el anterior proceso, a pesar de que la dirección del mismo estuvo a cargo de José Luis Cebrián, un periodista que venía de trabajar en medios vinculados con el antiguo régimen.   

Pero, lo que lo posicionó como un diario de ideas progresistas fue su activa participación a favor de la democracia, frente al golpe de estado del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. La noche del 23 de febrero de 1981, en medio de los tanques militares y con los diputados secuestrados en el Congreso, mientras otros callaron, El País sacó a la calle una edición especial con una clara posición a favor de la Constitución. Fue incluso, antes de que el rey Juan Carlos I condenara el golpe en un mensaje institucional por cadena televisiva.

De ahí en más, iniciado el gobierno del PSOE con Felipe González, El País fue acompañando la nueva etapa política y consolidando lectores que lo posicionó como líder de la prensa española, ante un abanico de diarios de tendencia conservadora. A la par de esto, fue ganando prestigio periodístico por su rigurosidad en el tratamiento de la información. Estableció la figura del “Defensor del lector”. Editó el Manual de Ética y Estilo que sirvió de antecedente para que otros periódicos también lo implementaran.

Sin embargo, esta historia pegó un viraje a comienzos de los 90. Fue en coincidencia con la caída política de Felipe González y una serie de factores económicos que la empresa tuvo que afrontar. Su línea editorial fue cambiando paulatinamente, y comenzaron a aparecer opiniones críticas a la gestión del PSOE en la etapa de Rodríguez Zapatero.  

LA EMPRESA DETRÁS DEL DIARIO
Los argentinos conocemos al Grupo PRISA, porque en nuestro país adquirieron Radio Continental, y desde hace unos años ha tenido una política de extensión territorial de la misma, estableciendo repetidoras en distintas provincias. En España, PRISA -que significa “Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima”- es el grupo comunicacional hegemónico que también ocupa áreas editoriales en educación y cultura, como así también en la industria del entretenimiento. En la actualidad, el Grupo ya no es español ciento por ciento, se transformó en una multinacional, siendo su principal accionista Liberty Acquisition Holding, un fondo de inversión de los estadounidenses Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin. En 2012 hubo un acuerdo para que también entraran como accionistas HSBC, Grupo Santander La Caixa. Hoy en día, el  Grupo está presente en 22 países de Europa y América.
Lejos quedó el ideario que fundara El País hace más de treinta años, muchos de sus columnistas en temas que tienen que ver con las noticias de América Latina y el Caribe, son corresponsales que viven en Miami, impregnados por una visión neoliberal.

ÉTICA Y ESTILO DE EL PAÍS, EN VERSIÓN ARGENTINA
Volviendo al Manual de Ética y Estilo de El País, en otro de los enunciados preliminares del libro se declara que “se rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos que traten de poner la información al servicio de sus intereses. Esta independencia y la no manipulación de las noticias son una garantía para los derechos de los lectores, cuya salvaguardia constituye la razón última del trabajo profesional. La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí”. Sin lugar a dudas un enunciado que también quedó archivado en la historia de este diario, que ha soportado varias mutaciones en su línea editorial.

En nuestro país, a finales de la década del ochenta, Jorge Fontevecchia intentó hacer un diario que copiara el estilo de El País. Se llamó Perfil y la experiencia fracasó a los pocos meses, dejando muchas plumas periodísticas en la calle. Años más tarde reflotó la idea convirtiéndolo en periódico semanal, con menos costos y personal.

Sin embargo, en la primera experiencia del año 1998, Fontevecchia también editó su manual de estilo, no se animó a ponerle la palabra ética. El libro se llamó “Cómo leer el diario”. En el capítulo destinado a marcar la declaración de principios que sostendría la línea editorial publicaba: “…lo que más ha desgastado a esas introducciones (la ética editorial de los manuales) ha sido la sospecha que pesa sobre algunos diarios de practicar el cinismo y la demagogia, al punto de proclamar principios que no comparten y a los que traicionan en el mismo momento de comunicarlos, por la sencilla razón de que son incompatibles con sus valores comerciales”.

Un párrafo escrito por alguien que conoce desde adentro el negocio periodístico, y que refleja con suma claridad el entramado de intereses que existe en toda empresa editorial. Quizás demasiado sincero, por parte de uno de sus protagonistas.

Daniel Dussex – Revista eh! Agenda Urbana