viernes, 1 de febrero de 2013

ARGENTINA Y EL "BUEN LINAJE" O LA EUGENESIA


En Una historia de la eugenesia. Argentina y las redes biopolíticas internacionales, 1912-1945, los investigadores Marisa Miranda y Gustavo Vallejo, junto a un grupo de colegas, consiguieron dar forma a un modo de contar el desarrollo de una disciplina científica durante décadas hasta la "pérdida de la inocencia" que se materializó con el conocimiento de los experimentos nazis.

El libro, publicado por la casa Biblos y planteado como la primera parte de un proyecto, fue subsidiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica de Argentina y ejecutado en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).


Marisa Miranda, jurista, y Gustavo Vallejo, historiador, son las cabezas más visibles de un equipo compuesto por un grupo de investigadores, formado, entre otros, por Raquel Alvarez Peláez, María Luján Bargas, Deborah Dorotinsky, Luis Ferla, Nadia Ledesma Prietto y Ricardo Miguel.

Esta es la entrevista con Miranda y Vallejo:

Se plantea desde el título del libro "Una historia...". ¿Eso quiere decir que puede haber otras historias de la eugenesia?

Miranda: - Efectivamente, es así. Hasta hace poco era usual identificar a la eugenesia con la política del nazismo y, de esta manera, quedaba una idea de mal absoluto circunscripto a un período y lugar precisos. Hace una década venimos estudiando cómo la eugenesia se expresó de maneras distintas aunque también con un poder coercitivo a través de otros sistemas políticos.

Su origen, vinculado al ultraliberalismo victoriano, ilustra cómo las formas de organización social hipercompetitivas necesitan de instancias de validación que estén por encima del azar en la "lucha por la vida" y asegure la supervivencia de las elites detentadoras del poder.

A partir de esto, no existe una única eugenesia (ni una única forma de mirarla historiográficamente). Por ejemplo, un libro publicado por la Universidad de Oxford (The Oxford Handbook of the History of Eugenics), incurre en el lugar común de plantearse el abordaje de la eugenesia en el mundo, dejando de lado casos como los que nosotros abordamos en nuestra obra.

Ese libro insiste en remarcar una asociación establecida entre eugenesia y esterilización, tomando el ejemplo paradigmático del nazismo y dentro de ese encuadre, no tiene lugar el tratamiento de la eugenesia tal como se corporizó en Argentina y otros países del cono sur americano.

"La Argentina cultivó una eugenesia que estableció un maridaje entre los rasgos emanados del ultraliberalismo victoriano con un sesgo confesional..."Vallejo: -¿Qué hubo, entonces, de particular en nuestra eugenesia? ¿Qué la diferenció de la propuesta alemana? Básicamente, la presencia de la Iglesia, que impuso el rechazo a las intervenciones directas en los órganos reproductivos (esterilización) sin por eso abandonar las características coercitivas que se dirigieron hacia el control de la moral sexual en pos de la obtención de una herencia deseable.

Y en este punto, la Argentina cultivó una eugenesia que estableció un maridaje entre los rasgos emanados del ultraliberalismo victoriano con un sesgo confesional. Entonces, eugenesia no es igual a esterilización y el caso argentino pone de manifiesto que se pueden diseñar medidas coercitivas sin necesidad de plantear esterilizaciones masivas.

-¿Podrían definir el concepto de eugenesia y su relación con las leyes de Mendel, el mundo de la medicina, la demografía y la gestión estatal de las poblaciones?

M: - La palabra eugenesia, acuñada por el inglés Francis Galton en 1883, proviene de dos términos griegos (eu: de buen; genes: linaje), lo que implica el estudio de los factores bajo control social que influyen en las cualidades de las futuras generaciones. Ese concepto se sostiene a partir de una inmanente jerarquización de cualidades y seres. Y aquí surge su necesaria vinculación con la ética.

El redescubrimiento de las leyes de Mendel influyó en algunos eugenistas para consolidar la línea geneticista de esa eugenesia, donde la única transmisibilidad de caracteres indeseables concebida lo era por herencia genética; no obstante, una línea más frecuentada en países latinos, que podríamos llamar eugenesia ambientalista, sostenía la influencia del entorno en la conformación de los seres.

V: -En todo esto, la medicina, el derecho y las disciplinas normativas tuvieron una presencia significativa. Era necesario detectar a los “menos aptos” (en esto la medicina resultaba fundamental) y a partir de allí, diseñar diversas estrategias para apartarlos del proceso reproductivo (donde el derecho cumplía su rol). La demografía precisaba los indicadores cuantitativos sobre los que la eugenesia se encargaba de operar, introduciendo la variable cualitativa, es decir, quiénes eran aquellos que poseían “vidas dignas de ser vividas”.

La noción de población adquiere trascendencia a comienzos del siglo XX, para asociarse a la potencia de una nación. De ahí que la eugenesia tratara de ejercer el control estatal de la población como reaseguro de que podría disponerse de una fuerza de trabajo sana, disciplinada y dispuesta a defender la patria cuando fuera necesario, Para eso, operaban mecanismos de control dirigidos hacia la reproducción, tanto como a la moralización de las costumbres.

La eugenesia, ¿es o puede ser un concepto previo al de biopolítica?

V: - Entendemos la biopolítica en su relación con la eugenesia como una cuestión de género a especie. Es decir, toda eugenesia implica una acción que se inscribe dentro de los parámetros de la biopolítica, desde la acepción que le diera Foucault, y luego fuera “ajustada” por Agamben y Esposito. De todas maneras, la eugenesia tiene un origen anterior a la formulación de la teoría que le diera nombre.

M: - Antes que Galton acuñara el término, la eugenesia ya era practicada en los orígenes de la civilización occidental. Pero está claro que desde Galton lo que comienza es una eugenesia que se entronca con la ciencia moderna y es allí donde nosotros encontramos un factor para entender formas de construcción de la cultura política a partir de legitimaciones otorgadas por teorías científicas. La integración que Foucault veía como inescindible entre saber y poder, se expresa aquí de manera elocuente. 

(Fuente Telam)