miércoles, 20 de febrero de 2013

ELOISA CARTONERA CUMPLE AÑOS


Autodenominada "la editorial más colorinche del mundo", Eloísa Cartonera es una cooperativa de trabajo que ya lleva editados 160 títulos, que se venden a bajo costo en soportes de libros de tapa de cartón pintado que salen entre 8 y 20 pesos. Es la pionera de las editoriales cartoneras de América Latina.



Eloísa Cartonera, que nació al calor de la crisis de 2001 y editó a Tomás Eloy Martínez, Ricardo Piglia y César Aira, cumple sus diez años en el mercado literario y los festeja desde con charlas, una muestra de libros, esténciles y un registro gráfico de la historia del sello.

La editorial, hija de la emergencia económica y de la iniciativa del escritor Washington Cucurto -el único de los fundadores originales que aún es parte del emprendimiento-, el diseñador Javier Barilaro y la artista Fernanda Laguna, se mantiene en el mercado hace diez años con una estética ya consolidada y reconocida en los escaparates de los librerías.

El hecho que haya crecido y se sostenga en el tiempo, es para Alejandro Miranda, uno de los cooperativistas, gracias a "la perseverancia en el tiempo, creer que podía funcionar, el amor al proyecto, la ayuda de los lectores y de la prensa. 

En enero de 2003, Cucurto y Barilaro viajaron a Chile para vender los libros de poesía de su pequeña editorial, Ediciones Eloísa, pero el futuro del emprendimiento se complicó con los coletazos provenientes del 2001: el precio del papel se disparó y costaba cuatro veces más.

Pero, ante las crisis, el ingenio bulle y el escritor se preguntó ¿Qué pasaría si compraran el cartón a los cartoneros que recorrían Buenos Aires y unas resmas de hojas A4 para armar artesanalmente libros muy baratos?

Pasó Eloísa Cartonera. La alianza con los cartoneros fue el primer paso, la autogestión como forma de trabajo fue la filosofía y pronto llegó el primer taller de armado en la calle Guardia Vieja en Almagro, que cinco años después se trasladaría a las huestes del barrio de La Boca, en la calle Aristóbulo del Valle 666.  

"Sumamos a los cartoneros como actores del proceso y trabajadores activos, lo que dignificaba su actividad y creaba un vínculo", dice Miranda y agrega: "los cartoneros dejaron de ser sólo proveedores para convertirse en colaboradores en la fabricación de los libros".

El primer título publicado fue Pendejo, de Gabriela Bejerman y con este impulso se fue configurando un catálogo interesante y abultado, al que le siguieron los viajes a las ferias de todo el país y la necesidad de convertirse formalmente como cooperativa de trabajo.

"Todos se hacen cargo de todas las tareas", sostiene María Gómez, estudiante de Comunicación Social que se inyectó al proyecto una dosis de energía. "Somos una cooperativa. Los once integrantes sabemos imprimir, hacer tapas, pintar títulos, ensamblar interiores y vender los libros terminados", cuenta sobre su metodología.

La marca característica de los libros de Eloísa son las tapas de cartón con dibujos artísticos, collages e imágenes coloridas con obras de autores como Damián Ríos, Fogwill, Fabián Casas, Néstor Perlongher, Dalia Rosetti, Aira, Diana Bellesi, Marcelo Cohen, Alan Pauls, Sergio Bizzio, Elsa Drucaroff, Ricardo Piña, Juan Diego Incardona, Dani Umpi y Zelarayán.

En tanto que la selección internacional la componen escritores como el alemán Timo Bergerlos, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, los chilenos Sergio Parra, Pedro Lemebel, Gonzalo Millian y Enrique Lihn, los mexicanos Julián Herbert y Mario Bellatin, la brasileña Camila Do Valle, el peruano Santiago Roncagliolo, desde México José Emilio Pacheco, el uruguayo Mario Levrero y el colombiano Andrés Caicedo.

El catálogo que los cooperativistas califican como "el más puntiagudo" también lo componen clásicos de Horacio Quiroga, Rodolfo Walsh, Julio Cortázar, Copi, Leónidas Lamborghini y Salvadora Medina Onrubia.

Piglia, uno de los ya consagrados, sostuvo que Eloísa era parte de "estas nuevas redes que se están creando en la Argentina, un modo en que los escritores encuentran formas de conectarse con las nuevas situaciones sociales".

En tanto que Fogwill celebró en su momento la existencia del sello "como recordatorio de la condición lumpen y marginal de toda buena literatura" mientras que Tomás Eloy Martínez, quien antes de morir cedió los derechos del cuento "Bazán", sostuvo que las ediciones estaban "destinadas a ser joyas de coleccionistas: ninguna tapa es igual a otra, todos los ejemplares son únicos".

Eloísa se proyectó en el mundo. Surgieron las ferias del libro, los talleres de fabricación, las conferencias en universidades. Ya participó en ArteBA, en la Bienal de Sao Paulo, en la Exposición de Arte Cartonero en Paraguay, en Book Press NY, en el Encuentro de Editoriales Cartoneras en la Universidad de Madison y en el Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado, entre muchos otros espacios.

Eloísa también inspiró la creación de 60 editoriales similares en América latina y ya tiene su propio concurso literario, el Premio Nuevo Sudaca Border de Narrativa Muy Breve. Además, en 2012 la editorial recibió el Premio Principal Príncipe Claus, que reconoce a "personas u organizaciones cuyas acciones culturales tienen un impacto positivo en el desarrollo de sus sociedades". 

Para celebrar este decenio, además de la muestra y venta de libros en el centro cultural Los Chisperos (Carlos Calvo 240, San Telmo) que estará hasta el 16 de marzo.