miércoles, 27 de febrero de 2013

MURIÓ EL PRIMER INDIGNADO


El ex resistente y diplomático franco-alemán, Stéphane Hessel, autor del libro "Indígnese" en el que se apoyó el movimiento ciudadano español de los indignados, falleció anoche en Francia a los 95 años, informó a la prensa su mujer Christiane Hessel-Chabry.
Hessel, era el último redactor de la Declaración de los Derechos Humanos (1948) que permanecía con vida, nació en Berlín en 1917.


En 1937, durante la Segunda Guerra Mundial, se refugió en Francia, donde militó activamente en la resistencia contra la ocupación nazi.

Sin embargo, fue detenido y deportado por la Gestapo a los campos de concentración Buchenwald y Dora-Mittelbau.

Al finalizar la Segunda Guerra, el filósofo Hessel comenzó una carrera diplomática, al representar a Francia en la ONU, marcada por su pensamiento de izquierda y europeísta y por su intención de aplicar políticas humanistas y progresistas.

Pese a su atípica carrera, la notoriedad llegó sobre el final de su vida, al editar en 2010 un pequeño libro de poco mas de 30 páginas, ‘Indígnese’, que vendió más de cuatro millones de ejemplares en un centenar de países.

"¡Indígnese usted! Se supone que el primer mundo disfruta de una sociedad del bienestar basada en los valores democráticos y en la riqueza que generan algunas de las más productivas economías del planeta. Y, sin embargo, algo va mal. En Francia, país tradicionalmente modélico en cuestión de libertades, cooperación internacional y logros sociales, se desprecia al débil y se exalta el culto a dinero", denunciaba en sus páginas.

"Hessel ha conquistado al lector occidental gracias a su innegable carisma personal y a su historia de héroe de guerra. Además, su mensaje resulta claro y conciso para un pueblo harto de las promesas de los políticos y cada vez más desengañado del liberalismo capitalista", explicaba en su día el diario 'Libération'.

OTRA DICTADURA

"La dictadura internacional de los mercados financieros amenaza la paz y la democracia", señalaba para luego hacer un llamamiento a "una insurrección pacífica contra el consumo masivo, el desprecio por los débiles y la competencia de todos contra todos". Puestos en boca de cualquier otro escritor, muchos de estos conceptos habrían resultado demagógicos. Pero Hessel tenía una autoridad moral difícilmente cuestionable y sus palabras se convirtieron en el santo y seña de esos cientos de miles de ciudadanos que se echaron a la calle en los meses siguientes para protestar contra los recortes sociales y la tiranía especulativa de los mercados.

"El poder del dinero, que tanto combatimos, nunca fue más insolente y egoísta. Hago un llamamiento a los ciudadanos a asumir la responsabilidad por las cosas que no funcionan en nuestra sociedad. Deseo que cada uno de ustedes encuentre un motivo por el que indignarse con el sistema", proseguía su texto.

Esa indignación a la que apelaba hace tres años Hessel era la misma que, según él, impulsó la resistencia contra el invasor nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Nacido en Berlín en 1917, hijo de intelectuales criado en París y nacionalizado francés en 1937, el difunto filósofo tuvo una vida de auténtica película.

‘Indígnese’ inspiró al movimiento ciudadano español de los indignados -pero también a los movimientos de Grecia y Francia- que surgió el 15 de marzo de 2011 y el cual calificó como "un despertar social comparable con los cacerolazos argentinos" de 2001.

En 2012, Hessel, junto a Albert Jacquard, publicó un nuevo manifiesto contra las armas atómicas: ‘¡Exige! un desarme nuclear total”.