VOLVIÓ SERÚ GIRÁN EN COSQUÍN



Charly García, David Lebón y Pedro Aznar coparon el escenario principal, como cuando formaban la banda Serú Girán, para culminar una calurosa jornada inaugural del Cosquín Rock, en la cual más de 20.000 personas disfrutaron también de los clásicos de Fito Páez, la potencia de Ciro y Los Persas, más la fuerza barrial de El Bordo y Los Gardelitos.


En el marco de un clima tranquilo y con una grilla generosa, capaz de atraer a un público joven procedente de las distintas geografías del país, comenzó ayer la 12da. edición del encuentro rockero más importante a nivel nacional, donde el fernet y las banderas de las bandas conforman la escenografía principal.

Lebón y Aznar, abrazados con García sobre las tablas del escenario principal, situado entre las sierras, en el aeródromo de Santa María de la Punilla, ofrecieron una postal nostálgica de la emblemática agrupación Serú Girán para cantar junto a una audiencia emocionada dos temas ya devenidos en clásicos como “Perro andaluz” y “Seminare”.

Antes de ese cierre emotivo, en el que se extrañó la presencia del fallecido baterista Moro -cuarto integrante del conjunto- Charly recorrió temas eternos como el coreado "Cerca de la revolución", “Demoliendo hoteles", o la dolorosa poesía de "Los Dinosaurios", en una performance extensa, que evidenció problemas de sonido, sostenida por la eficacia del Negro López en guitarra y la frescura de las coros, a cargo de la joven Rosario Ortega.

De todos modos, los acordes rockeros comenzaron a sonar antes de las 16 bajo un sol poderoso que energizó aún más a las tribus barriales que se adueñaron del escenario temático para hacer saltar a los más jóvenes.

Bandas de mayor trayectoria en estas lides como El Bordo, La 25 y Los Gardelitos se presentaron en ese espacio, junto a propuestas más nuevas que siguen creciendo como Un segundo es demasiado o los pasionales integrantes de Salta La Banca que acaban de publicar un disco íntegramente dedicado a Luciano Arruga, desparecido hace cinco años.

El artista Edelmiro Molinari subió al escenario junto a El Bordo, que también contó con las presencias del Tete (bajista) y el Tanque (baterista) Iglesias, dos puntales de La Renga -otra de las bandas más presentes en las remeras- entre bambalinas, casi como una bendición para la concurrencia.

La impronta del grupo Callejeros fue el denominador común de ese espacio, ya que no sólo se ofreció una proyección sobre la banda, sino que la mayoría de quienes se emocionaron y saltaron allí estaban enfundados en remeras con la inscripción de Callejeros o Casi Justicia Social, ambas lideradas por el cantante Pato Fontanet, hoy internado en un hospital psiquiátrico.

Esta fiesta popular ofreció además sobre el escenario principal los números más clásicos como la calidez de Lebón, quien se quejó amargamente por el calor reinante pero logró conmover al público con su repertorio que incluyó el casi himno "Esperando nacer".

Otra de las propuestas convocantes de ese espacio fue el solvente Aznar, que remató su set con la proyección de un video en blanco y negro con imágenes de Sandro y los acordes de su guitarra para subrayar una suerte de juego de contrastes sonoros y visuales.

 La fuerza no estuvo ausente de ese escenario y la tuvo el show de Páez, que supo dar al público lo que quería escuchar, una colección de sus clásicos que incluyó desde la sutileza de “Pétalo de sal” hasta la furia de “Ciudad de pobres corazones”, gritada por gente de todas las edades.

Desmesurado, histriónico y convocante se mostró Ciro, fielmente secundado por su banda Los Persas, para trazar un itinerario musical que visitó más de una veintena de canciones bailadas y celebradas como “Astro”, “Curtite” y las festejadas “Tan solo” y “Ruleta”.

El Cosquín Rock tiene historia y ese factor se respira en cada rincón del predio, donde hasta puede verse una vuelta al mundo, como si fuera un parque de diversiones donde las tribus conviven en paz y celebrando, como sucede en la mejor de las fiestas organizadas en la casa de los amigos.