jueves, 26 de septiembre de 2013

¿EXISTE LA SEGURIDAD ABSOLUTA?

En “Sobre la responsabilidad criminal. Psicoanálisis y criminología”, el abogado y cientista político argentino Luis Seguí argumenta con las armas del psicoanálisis (que también estudió) contra el retorno, en el mundo del darwinismo social, de las teorías hereditarias de la criminalidad, tributarias de Cesare Lombroso y de cierta genética a la carta a las que no incomoda abrir las puertas al fascismo social.
 
El libro, publicado por el Fondo de Cultura Económica, lleva un epílogo del psicoanalista -también argentino- Gustavo Dessal, explora a fondo la relación entre la clínica analítica y el derecho, entre una idea de ley y el derecho, orientado por las enseñanzas de Freud y Lacan.

Seguí se licenció en Derecho en la Argentina. Luego estudió Historia, Ciencias Políticas y psicoanálisis; es especialista en la obra de Louis Althusser y de Pierre Legendre. Es miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP).

Esta es la conversación que sostuvo desde Madrid, donde reside.

¿Sos psicoanalista o un abogado interesado en el psicoanálisis?
- No soy psicoanalista, sino un abogado que vive de su profesión y que hasta pasados bastantes años ignoraba incluso la existencia del inconsciente... Como militante político de formación marxista diría que hasta pasada la treintena era más bien un racionalista-cartesiano que no tenía ni la menor idea de psicoanálisis, al que llegué -como suele ocurrir con otros descubrimientos- gracias a la relación amorosa que entonces mantenía con una psicoanalista. Ese doble encuentro, con un amor y con el psicoanálisis, me condujo, como no podría ser de otro modo, al diván como analizante y al interés por el estudio de la obra primero de Freud y después de Lacan. En suma, llevo más de veinte años trabajando la relación entre el derecho y el psicoanálisis, partiendo del hecho de que una y otra disciplina se ocupan del mismo sujeto, aunque de una óptica diferente. Mientras que para el psicoanálisis el sujeto no existe sino como sujeto del inconsciente, para la ley -y especialmente al tiempo de juzgar un acto- el inconsciente no existe o no es tenido especialmente en cuenta.

Entonces, llegando desde el derecho y las ciencias políticas, ¿pensás que el psicoanálisis, que no es una filosofía, puede abarcar fenómenos tan amplios y diversos?
- En efecto, el psicoanálisis no es una filosofía y nunca pretendió serlo. Es más, el propio Freud en sus Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, allá por los años 1932-33, señalaba la absurda pretensión de la filosofía que, decía, se comporta como una ciencia; en parte trabaja con los mismos métodos, pero se distancia de ella en tanto se aferra a la ilusión de poder brindar una imagen del universo coherente y sin lagunas, imagen que, no obstante, por fuerza se resquebraja con cada nuevo progreso de nuestro saber.

Es más, Freud rechazó terminantemente que el psicoanálisis se definiera como una cosmovisión, pero ello no significa que no pueda aportar elementos que ayuden a entender lo que ocurre en el mundo, además de lo que le ocurre a los sujetos, sea individualmente o en el lazo social en el que se desenvuelven. De hecho, Jacques Lacan dijo en una ocasión que no se puede hacer la clínica del sujeto sin hacer al mismo tiempo la clínica de la civilización, dando a entender que para abordar la subjetividad hay que saber en qué contexto esa subjetividad emerge.

El psicoanálisis ¿tiene lugar o mejor, es convocado a interlocutar frente a delitos graves o es siempre (o casi siempre) subsidiario del juicio psiquiátrico?
- En los tribunales españoles, que es el ámbito en el que ejerzo como abogado, las opiniones, digamos, técnicas que cuentan en los casos en los que se abordan hechos criminales, son dictámenes periciales -sean peritos forenses o propuestos por las partes- de psiquiatras y de psicólogos clínicos de orientación cognitivo-conductual. Si cualquiera de las partes propone que comparezca como perito un psicoanalista, este deberá acreditar su condición de médico o de psicólogo clínico para emitir su dictamen o para que su testimonio sea admitido, y siempre se tendrá en cuenta su aportación como psiquiatra o psicólogo antes que como psicoanalista, una profesión que carece de titulación académica equiparable a las citadas.

Esto no es sorprendente dado que en España el psicoanálisis prácticamente desapareció de la sociedad después de la guerra civil, exceptuando algún psiquiatra con formación psicoanalítica como Carlos Castilla del Pino y algunos discípulos suyos, o una generación posterior de psiquiatras que también pudieron acceder a una cierta formación como psicoanalistas, pero fueron excepcionales, hasta la llegada a partir de finales de los 70 y durante los 80 de muchos psicoanalistas procedentes principalmente de la Argentina. El psicoanálisis, además, está prácticamente ausente de la Universidad, con alguna excepción estadísticamente irrelevante, porque las cátedras están monopolizadas por psicólogos de orientación cognitivo-conductual que abominan de todo lo que huela a Freud y a Lacan.

¿Por qué creés que Freud se interesó en Hans Kelsen? ¿Y por qué Lacan escribe sobre criminología, y fustiga, creo que en ese escrito, a la pulsión policial de la psicología?
- Creo que Freud se interesó tempranamente por el derecho simplemente porque no hay nada más simbólico que la ley, y de hecho dio una serie de conferencias en la Universidad de Viena invitado por el Profesor Löffler, donde disertó sobre la relación entre el psicoanálisis y la práctica forense, además de abordar esa relación en otros trabajos suyos. Con Hans Kelsen le unía una amistad derivada del mutuo respeto intelectual que ambos se profesaban, además de la coincidencia generacional y lingüística, y seguramente también por la circunstancia de que Kelsen era un positivista y por ende mucho más próximo al psicoanálisis de lo que podría serlo un afiliado al derecho natural.

Y por lo que se refiere a Lacan, se interesó por la criminología mucho antes de 1950, año en el que presentó junto con Michel Cénac su ponencia Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología, donde, en efecto, denuncia la concepción sanitaria de la penología tanto como los conceptos de la criminología tradicional, y llama a abordar el crimen sin deshumanizar al criminal. Allí sostenía que si existía al menos la posibilidad de la transferencia ella, podría servir para abrir la puerta a lo real al sujeto criminal. A comienzos de los 30 había escrito Motivos del crimen paranoico: el crimen de las hermanas Papin, y de esa época es también su tesis sobre el llamado caso Aimée, del que extrajo el concepto de paranoia de autopunición.

En el libro citás otro libro, La política de las cosas, de Jean-Claude Milner. En un mundo organizado por el discurso de la ciencia, ¿el derecho, incluso articulado a la ciencia del inconsciente, no es un instrumento perimido para dictaminar lo que es propio de una comunidad y lo que no lo es?
- El amo es un significante, pero ese significante se encarna en determinadas figuras, unas simbólicas, que son las instituciones, y otras físicas como los sujetos investidos de poder. El derecho, las leyes, son los instrumentos a través de los cuales el discurso del amo se expresa, auxiliado por la policía, las cárceles y los manicomios, porque la ley sin poder coactivo para hacerla cumplir no tendría ninguna eficacia. Freud escribió hace cien años que una comunidad humana se mantiene unida gracias a las identificaciones y a la violencia, que el amo utiliza cuando las identificaciones se debilitan o desaparecen y la cohesión social -la obediencia- debe ser impuesta por la fuerza.

En este sentido, la respuesta a si el derecho no está perimido para dictaminar lo que es propio de una comunidad y lo que no lo es, debe ser negativa. El derecho sigue siendo el conjunto de normas a través de las que se regula la convivencia social, incluso bajo la hegemonía planetaria del discurso capitalista. Otra cosa es que los sujetos se rebelen contra esa ley, luchen para combatirla y la sustituyan por otra u otras que consideren más justas y más coherentes con sus deseos.

La pregunta anterior se relaciona con la demanda de seguridad, constante, tanto que es un ítem de campaña, es propaganda mediática y con todo, la inseguridad también existe. ¿Qué puede decir sobre esto el psicoanálisis del siglo XXI?
- El reclamo de más y más seguridad conduce a la paranoia, como podemos comprobar en el panorama internacional y especialmente en los Estados Unidos y Europa, y en menor medida en otros países. Pocos políticos se atreven a decir a la gente la verdad: que la seguridad absoluta no existe, y que vivimos en la sociedad del riesgo global, como la ha definido el sociólogo alemán Ulrich Beck. La cuestión de la seguridad, o de la falta real o presunta de ella se presta, por el hecho de que concierne a todos, a la manipulación demagógica, bien por parte de los políticos que gobiernan o bien por la oposición. Se juega con fuego cuando se genera una alarma injustificada multiplicadora de la paranoia al exagerar la falta de seguridad, como cuando se intenta restar importancia a determinados hechos trágicos argumentando que son puntuales, es decir excepcionales, a pesar de que se repitan con alarmante frecuencia. La consecuencia más grave de esta situación es que el estímulo interesado de la paranoia sirve para recortar más y más las libertades ciudadanas.


(Fuente ANT)