miércoles, 25 de septiembre de 2013

JUGAR A LA LUCIDEZ

por Natalí Yager
(desde Córdoba para la eh!)

Ayer el día se me presentó extraño.

¿Qué son las pasiones? El exceso de ellas, el abuso… su abandono.


Contradicciones de un ser que se para en una esquina y mira ensordecido hacia una iglesia repleta de seres llevando sobre sí unas estatuas muy, muy grandes de unos llamados santos. Luego unas campanas. Muchas campanadas.

Y entonces pensar en esto como una pasión, una forma de llevar los minutos hacia adelante, de transportarse en estallidos pequeños de ilusiones de fe. ¿Qué cosa será la fe… no?

La casita de ensueños de niñas con muñecas se dibuja y se construye en mi ciudad actual. Para decir verdad no sé muy bien cual es esta “mi-ciudad” actual. Pero aquí estamos, aquí andamos.

Diagramando un esquema de juguete en las calles. Un edificio que quiere ser jenga, un gimnasio que intenta la lucidez de New York. Una revista que quiere ser la Rolling Stone.

Jugar a la lucidez en la mediocridad.

Jugárselas, matarse a tropezones en los días de nubes frescas. Chocarse y toparse con estruendos de seres que llevan consigo un mundo de muestras de arte y ferias de libros “divinos”. Y entonces miramos y el mundo se va de las manos con el arte conceptual, y música tradicional tocada en Do mayor.

Ya me harté de los conceptos. La vanguardia ya pasó.

Pasión-arte. Arte- pasión. No queremos ser alquimistas de una realidad desarmada y abandonada a la  más disparatada desfachatez… pero quizás algo parecido. Queremos ser hablantes con causa. Queremos un escriba con fundamento. Queremos salir en pelotas (porque considero que hoy, estamos avanzando a tientas en cuanto al mercado-arte, y ya no se ven muchos originales) salir en pelotas y comenzar la construcción de las verdaderas pasiones. Dejar de lado las copias mal armadas y los vuelos desconsiderados.

¿Cómo continuar diciendo presente en un espacio en donde nos han dejado abandonados? Y bueno… creo que quedó claro desde los aproximadamente siete-ocho años que no es cierta la existencia de los reyes magos, del pastito y los regalitos dados gratuitamente. El primer cachetazo a la ilusión de una no-vanidad.


Un gráfico matemático en donde se sube en línea ascendente y luego se baja bruscamente. Se cae. Se es plaf, Pum, Catacataplum. La verdadera revolución será cuando aprendamos a tocar el original. A sorber. A succionar. A descomponernos en verdadera sinceridad. Un aprendizaje desde la involución a la evolución.