lunes, 2 de septiembre de 2013

LAS OBRAS PÓSTUMAS DE CORTÁZAR

El año que viene se conmemorarán los cien años del nacimiento de Julio Cortázar. Hoy ya comienzan a reeditarse sus títulos, como es el caso de las dos novelas póstumas "El examen" y "Divertimento". A estos libros, escritos muy tempranamente, se suma un tercero, "Diario de Andrés Fava", que formaba parte de "El examen", pero luego su autor decidió excluirlo, conservándolo para su posterior publicación.


De los tres títulos que acaba de publicar Alfaguara, "El examen" fue escrito a mediados de 1950 -recién editado en 1986-, "en un Buenos Aires donde la imaginación poco tenía que agregar a la historia para obtener los resultados que verá el lector", advierte Cortázar, en una nota introductoria del libro.

En la publicación de este "viejo relato" afirma el escritor: "Irremediablemente me gusta su libre lenguaje, su fábula sin moraleja, su melancolía porteña, y también porque la pesadilla de donde nació sigue despierta y anda por las calles".

En 1950 la novela fue rechazada por el asesor literario de Losada, Guillermo de Torre, y después de su aparición en las librerías muchos críticos vieron en ella un anticipo de "Rayuela" (1963).

Con humor, poesía y una musicalidad que remite al amor de Cortázar por el jazz, "El examen" nos sumerge en los avatares de un grupo de amigos en la ciudad, que apenas se vislumbra entre la niebla y una rara lluvia, donde la Plaza de Mayo es el escenario de rituales anticipatorios de los funerales de Eva Perón, dos años después.

También el libro está cruzado por discusiones entre los amigos sobre temas que van desde la literatura hasta la política y el sentido de la historia, una constante en la obra de Cortázar.

Uno de los protagonistas de "El examen", Andrés Fava, formaba parte de esta novela pero el autor decidió excluirlo y fue publicado de forma independiente en 1986.

Este desprendimiento es muy interesante ya que contiene elementos autobiográficos y reflexiones acerca de cuestiones que rondarán toda la vida del autor en obras como "Bestiario", "Final del juego", "Historias de cronopios y de famas" y "62/Modelo para armar".

"Cuidarse del realismo al escribir. Eludir la fauna del zoológico, convocar a unicornios y tritones, y darles realidad. La literatura, como lo dice Malraux de la plástica, debe tender a una creación independiente, donde el mundo cotidiano tenga la influencia que el escritor le tolere, y nada más", apunta.

"Quisiera que el gesto de la muerte no irrumpiese de fuera, no se amplificara desmesuradamente; que entre llevarme el tenedor o la pistola a la boca no hubiera casi diferencia cualitativa. Si matarse es una ventana, no salir golpeando la puerta.
(...) El punto final es pequeñito, y casi no se lo ve en la página escrita; se le advierte luego por contraste, cuando después de él comienza el blanco", escribe Cortázar.

Escrita en 1949, la novela "Divertimento" queda en suspenso  hasta su publicación, también en 1986, dos años después de la muerte del escritor -en París, el 12 de febrero de 1984- y al igual que en "El examen", Buenos Aires es el marco para reunir a una serie de personajes bohemios donde la literatura, la plástica y la música se hacen presentes, lo mismo que lo esotérico a través de un fantasma, un medium y una sesión de espiritismo.

Narrada por un insecto, la historia se desarrolla a partir de la búsqueda de lo que hay detrás de la pintura de un personaje de nombre Renato. Un debate que instala el grupo "Vive como Puedas", que preanuncia el Club de la Serpiente de "Rayuela".


También, Cortázar incluye algunos poemas propios: "De colinas y vientos/ de cosas que se denominan para entrar/ como árboles o nubes en el mundo./ De enigmas revelándose en las lunas/ rotas contra el aljibe o las arenas/ yo he dicho y esperado/ Creo que nada vale contra esta caricia/ abrasadora que sube por la piel/ Ni el silencio, ese desatador de sueños/ Vivir/ oh imagen para un ojo cortado/ boca arriba/ perpetuo".