martes, 10 de septiembre de 2013

¿QUIÉN FUE AIMÉ PAINÉ?

Leemos en el sitio web del Comité Exterior Mapuche una semblanza de Aimé Painé, escrita por Reynaldo Mariqueo una representante de su pueblo que supo enarbolar la lucha desde lo artístico, quien falleció a los 44 años dejando una huella musical imborrable. A su velorio concurrieron indígenas, amistades cercanas y admiradores de la popular cantante.

"Como mujer mapuche reflejaba las más genuinas cualidades de nuestras heroínas, con singular valentía desafió a la sociedad opresora en su corazón mismo, y allí, en Buenos Aires se instaló para denunciar, reclamar, persuadir y conquistar a una sociedad indiferente.
Usó su nombre mapuche 'ilegal' y cantaba en mapu-dugun, su lengua casi extinguida; confeccionaba su ropa indígena que la usaba con orgullo donde fuera. Su sola presencia física era un reto y una evidencia demoledora, "Nuestro Pueblo no ha muerto, aún existe y seguirá existiendo", repetía una y otra vez. Destinada a cubrir un espacio histórico, su partida pareciera irremplazable, sólo su conducta ejemplar, dedicada a la noble causa humana por la sobrevivencia, justicia y libertad de un pueblo mutilado y expoliado por siglos, con su territorio ocupado, su cultura despreciada y hasta sus nombres prohibidos y que fueran reducido por la fuerza de las armas a una minoría. Este desolador panorama, no fue suficiente para quebrar su voluntad y fe en la bondad de la conciencia humana, esa determinación y fe será, sin duda, la fuente de inspiración de muchas Aimé del mañana, quienes fortalecidas con su ejemplo, continuarán con la tarea temporalmente inconclusa, porque su partida física no fue más que un pasaje de retorno que la condujo para siempre, en la mente y corazón de sus hermanos y de todos los oprimidos que al igual que el Pueblo Mapuche luchan por los derechos básicos inherente de todo grupo humano, el derecho a vivir en su mapu (tierra), de ser ellos mismos y dueños de su destino.

Aimé era cantante, tenía una capacidad vocal como pocos; pero ello no era suficiente para los señores que deciden a quien se le debe grabar y promover. Durante su larga trayectoria artística, no se le conoce un solo disco… Tocaba el cultrún y las cascahuillas, la pifilca y el torompé (instrumentos musicales típicos mapuche) y cantaba con el alma, recorriendo a lo largo y ancho de su Argentina, que a pesar del trato y la incomprensión, tanto quería y esperaba. En el norte alternaba con sus hermanos Tobas, Kollas, Huichí, Piligá, Guaraní, etc., llevando el mensaje fraterno y solidario de sus hermanos del Sur (mapuche). La pureza de su voz, su determinación, superación y coraje fue ganando de a poco pero sostenidamente al público y cultivando conciencias solidarias con la causa de su pueblo.”