lunes, 7 de octubre de 2013

LITTO NEBBIA Y SUS 50 AÑOS CON EL ROCK

Un recorrido junto a Litto Nebbia,  considerado uno de los fundadores del rock nacional, en sus cincuenta años de trayectoria. Criticado, vapuleado y luego, por fin, reivindicado, hoy se ríe cuando recuerda esos días: “Nos llevaban presos por el cabello largo y ahora uno es ciudadano ilustre de varias ciudades, es loco”.




Eran épocas en las que componer sus canciones para dejar de cantar las de Los Beatles, era considerado demasiado audaz e impertinente. Era la misma época en que usar el pelo por los hombros era una deshonra para el género masculino. Eran épocas donde aún no se sabía que gracias a atrevidos como él, la Argentina se posicionaría como el primer país rockero de Latinoamérica.

Nadie es profeta en su tierra dicen y, sin embargo, Litto celebra los homenajes y las dedicatorias que comienzan a llegar cuando los números son redondos. Hasta el 19 de octubre, el Honorable Concejo Deliberante de Tigre le rinde tributo con una muestra que captura algunos de los mejores momentos de estos 50 años en la música. “Siempre un halago es noble, en el terreno del arte”, asegura Litto.

7 Días realizó el recorrido por esos recuerdos junto con él y escuchó al músico reflexionar sobre el presente de un género que ayudó a inventar.

–¿Hay alguna lección que le dio hacer música en la Argentina que hoy pueda compartir?

–Para mí todo en la vida está relacionado con la lealtad, la capacidad de vivir haciendo algo por lo que uno cree contra todas las cosas.

–¿Cómo es esto de ser considerado un loco por algo (hacer rock en español) y después reivindicado por lo mismo?

–Por un lado, es de una gran satisfacción espiritual. Me refiero a poder sentir que luego de tanto andar uno no estaba equivocado. Lo loco es haber sido criticado y llamado “loco” en el inicio, algo tan natural que uno hizo (risas).

–¿Qué evolución o involución nota en la música local?

–Creo que el impacto de lo comercial en las últimas décadas achata el arte, hace caer el buen gusto cultural de la gente. No se puede estar todo el día pensando en hacer dinero exclusivamente.

–En su momento fue el rock “chabón”, ¿existe actualmente algún género que le parece que predomina en la escena local?

–Predomina lo efectista y súper comercial, desgraciadamente. Yo comprendo la receptividad de mucha gente, pero es siempre a base de costosas campañas publicitarias y aprovechando además el “distraismo” de la gente.

– ¿Es cierto eso de que hacer una carrera musical en Argentina es más difícil que en el resto del mundo?

–Es cierto que es difícil. Especialmente si consideramos que, dentro del mundo hispano-parlante, éste es uno de los países con mayor cultura y con un pasado histórico musical increíble, pero bueno, muchos de los grandes artistas argentinos consiguieron respeto y fama desarrollándose por el exterior. Esto sucedió con Libertad Lamarque, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Lalo Schifrin, Gato Barbieri, Waldo de los Ríos y hasta el mismo Carlos Gardel.

– Hoy que no existen sellos pero tampoco difusión en grandes medios para lo independiente. ¿Cómo se acerca la gente a lo nuevo?

–Busca y busca. El que no se deja comer la cabeza por la tele busca y experimenta. ¿O acaso cómo cree alguien que yo a mis diez u once años conocí a Miles David o John Coltrane?

–¿Cómo siente que repercutieron las redes sociales en la emergencia de nuevos talentos locales?

–Internet tiene, como todas las cosas, algunas positivos y otras que no. Por un lado se encuentra la divulgación de hechos nobles que nunca se difundieron en ningún espacio. Por otro lado, hay cosas nefastas.

-¿Qué opinión le merece la adopción de posturas políticas y partidistas por parte de ciertos músicos nacionales?

–Todo el mundo debiera poder expresar sus ideas en paz. Pero, desgraciadamente, en nuestro medio siempre hay un Boca-River. Si alguien dice lo que piensa ya hay otro que tomará su represalia contra él. Eso es una taradez, realmente.

– ¿Cómo manejó a lo largo de su carrera el “sponsoreo” político de sus shows?

–Nunca he tenido “sponsoreo” político. Alguna vez, como es lógico, me han contratado oficialmente para un concierto y nada más. Siempre he vivido y vivo económicamente de la gente que gracias a Dios asiste y paga su entrada para verme, para escucharme.

– ¿Cómo se hace hoy para dejar en claro que tocar para una gobernación o partido no significa que se lo apoye en todo?

–Eso va en la conciencia de cada quien. Uno puede dar un espectáculo para una gobernación, ofreciendo el manojo cultural de lo que uno expresa y eso no tiene por qué ser un reconocimiento a la política integral y total del lugar. Claro que no vas a ir a tocar para Hitler (risas).

–Usted contó que, algunos sectores sociales, lo consideraron una “deshonra para los hombres por usar pelo largo”. ¿Qué cambios hubo en la sociedad para llegar de eso a la aprobación del matrimonio igualitario?

–El paso del tiempo y la resistencia de ideas buenas, hace que luego haya una transformación. Muchas veces en cuestiones que ni soñábamos que podían ocurrir. Es cierto, nos llevaban presos por el cabello largo y ahora uno es Ciudadano Ilustre de varias ciudades, es loco, pero es así, gracias que cambiaron cosas y que uno las puede vivir.

– ¿Cómo ve a Latinoamérica en el contexto del mapa mundial musical?

– La veo muy desestructurada, diversa, hay cosas latinas que ya las ha “conquistado” el business norteamericano y entre los países latinos ni se conocen. La globalización tan mentada ha sido pensada como una variante mayor para el consumo, pero no para que las partes se conozcan más y se relacionen culturalmente.

(Por Denise Tempone - Fotos: gentileza revista Pelo)