viernes, 4 de octubre de 2013

MERCEDES SOSA, EN PRIMERA PERSONA

Hoy se cumplen cuatro años del fallecimiento de Mercedes Sosa, considerada "la voz de Latinoamérica". En un artículo publicado hace más de cuarenta años, Mercedes da sus respuestas en un contexto político nacional y mundial atravesado por muchas transformaciones sociales, algunos años antes del exilio y de su consagración defintiva. 


A continuación reproducimos algunos tramos de la entrevista aparecida el 21 de Diciembre de 1970 en la revista Siete Días Ilustrados:

"... Aunque estábamos en la más negra miseria vivíamos bien, la gente nos invitaba, comíamos regio y éramos felices. Yo estaba en una etapa de realizaciones y proyectos, de grandes ilusiones y de búsqueda de un público que me oyera cantar. ¿Sabés una cosa?, entonces yo tenía un solo vestido, pero no me importaba porque nunca me interesó la ropa. Lo que sí me gustaba, tanto en ese tiempo como ahora, es tener un grupo de amigos con quienes reunirme fraternalmente, para recordar el pasado y planear el futuro", así hablaba Mercedes Sosa en una entrevita publicada el 21 de Diciembre de 1970 en la revista Siete Días.

"El folklore que yo canto habla del hombre argentino que trabaja, que lucha, que sufre. Encerrar todo eso en una breve poesía y ponerle música es, para mí, más que una corriente renovadora, una necesidad".

"Nací en Tucumán un patriótico 9 de julio de 1935. Cosa de locos, ¿viste? Allá, a las seis de la mañana empezaban los cañonazos y mamá nos despertaba con chocolate, el único lujo que nos podíamos dar. Yo recuerdo con mucho cariño el sacrificio que era para mi padre comprar el kilo de masas con que celebrábamos, a la noche, la fecha patria. Con el tiempo llegué a festejar el 9 de julio en Polonia, ¿qué me decís? Fue en el 67 y yo, estaba allí con Los Trovadores y los integrantes del ballet de Néstor Pérez Fernández."

"Comencé a cantar profesionalmente hace 20 años. Fue allá en Tucumán, durante un concurso; recuerdo que entoné una zamba de Margarita Palacios que se titula 'Triste historia', y que con ella gané el primer premio del certamen, que consistía en un contrato de dos meses en la radio tucumana. Debo haber gustado..."

"Por ese entonces en la Argentina se hacía un folklore demasiado tradicional y mis canciones —imaginadas por el poeta Armando Tejada Gómez— sorprendían al público acostumbrado a la rutina. Durante un año me refugié en el Uruguay y mi estilo se fue puliendo y decantando; volví en 1965 para actuar en el festival de Cosquín, donde la suerte me acompañó y mis temas fueron bien recibidos."

"El folklore que yo canto intenta dar a conocer una serie de canciones que hablen del hombre argentino y no sólo del paisaje, que por cierto es bellísimo. La gente es; siempre lo más importante del paisaje, por eso yo hablo del hombre que trabaja, que lucha, que sufre; particularmente del hombre de campo, increíblemente mal pagado, siempre marginado. Encerrar todo eso en una breve poesía y ponerle música es algo bastante difícil de hacer y mucho más de entender; quizá sea por eso que la lucha emprendida por la corriente renovadora del folklore fue tan dura al principio"

"...más que con el arte yo me comprometo con la vida en forma íntegra. No puede haber una vida para el canto y otra para la política; lo principal es que yo tengo un profundo respeto por la gente a la que le canto y procuro que mi mensaje artístico sea recibido de la misma manera, con la mayor intensidad posible. No es verdad que la gente vaya a un teatro a escuchar a un artista y que luego, cuando llega a su casa, se olvide de todo lo que oyó; yo no creo que haya ningún ser humano que pueda borrar de la conciencia algo que lo emocionó profundamente. Mirá, por ejemplo, lo que ocurre con 'Canción para un niño en la calle'; llega a todos los sectores sociales porque parte de una realidad que nadie ignora, ¿o es que no hay chicos en las calles, vendiendo flores o diarios de noche? Yo, en verdad, no sé si mis cantos son políticos o no, pues no entiendo nada de política; lo que sí sé es que mis canciones son tremendamente humanas. Esa actitud de sinceridad ante la vida me ha costado, es cierto, el rechazo de algunos círculos. En 1968 nadie quería darme trabajo y pasé por una etapa difícil, pero al final conseguí que la gente me aceptara como persona y como artista."