miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL ÚLTIMO COMBATE DE LA GUERRILLA GUEVARISTA EN BAIRES

Casi un cuarto de siglo después del intento de copamiento de enero de 1989, Felipe Celesia y Pablo Waisberg saldan una deuda al recrear aquel hecho en “La Tablada. A vencer o morir”, sin perseguir como único afán el de demonizar o convertir en héroes a los protagonistas de esas jornadas trágicas, sino también la búsqueda de información sobre sus ideas, planes y circunstancias.
 
El intento de copar un regimiento de tanques protagonizado en enero de 1989 por medio centenar de guerrilleros imbuidos de la creencia ciega de que un grupo decidido podría desbaratar las amenazas “carapintadas” y desencadenar una revolución, puso en vilo a la entonces todavía joven democracia argentina.

Casi un cuarto de siglo después, los periodistas Felipe Celesia y Pablo Waisberg saldan una deuda al recrear aquel hecho en “La Tablada. A vencer o morir”, que acaba de editar Aguilar, sin perseguir como único afán el de demonizar o convertir en héroes a los protagonistas de esa jornadas trágicas sino buscando información documentada sobre sus ideas, planes y circunstancias.

El resultado de ese esfuerzo es una crónica vibrante de las 27 horas de acciones armadas dentro del cuartel, en que 33 irregulares y 9 militares perdieron la vida, y en la que “por primera vez se recogen todas las voces”, se jactan los autores, que apelaron a testimonios de ex guerrilleros y militares.

Ese relato ágil e inédito recorre en diagonal las 330 páginas del libro, y reconstruye el combate paso a paso dando nombre a sus protagonistas, documentando la rendición del grupo, así como las torturas y el fusilamiento sumario de cuatro de sus integrantes, cuyos cuerpos permanecen desaparecidos.

En los intersticios de esa narración transcurre el imbricado proceso de ideas que llevó al Movimiento Todos por la Patria (MTP), al que pertenecían los guerrilleros, de destinar un millón de dólares para crear el diario Página/12 a inventar un inminente alzamiento carapintada que justificase su acción suicida.

Aun hoy resulta difícil de comprender ese camino que en apenas dos años los condujo de la aspiración de convocar a un frente amplio progresista adaptado a las nuevas condiciones democráticas, a proclamarse como “vanguardia política armada” según los cánones de la década del setenta.

El telón de fondo fueron los alzamientos de los militares carapintadas que chantajearon a la sociedad para que cesaran las citaciones judiciales por los crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.

“Hicieron una pésima lectura de la formidable movilización de la Semana Santa de 1987 que interpretan como una ‘situación prerrevolucionaria’ que el gobierno constitucional no podía encauzar”, dicen Waisberg y Celesia, quienes ponen en boca del jefe oculto del MTP, Enrique Gorriarán Merlo, una frase reveladora: “el poder flota”.

Los autores inquirieron sobre los vínculos de este antiguo jefe militar del ERP-PRT, con Cuba; su fascinación por el ataque frustrado del fidelismo al Cuartel Moncada, en 1953, y la participación de varios integrantes del grupo en la Revolución Sandinista, así como en el posterior asesinato del derrocado dictador nicaragüense Anastasio Somoza en Asunción, en 1980.

Entre los logros de la investigación figura detectar un intento de montar en 1981 un foco guerrillero en las yungas jujeñas, proyecto que fue desactivado tras las guerra de Malvinas, aunque esas mismas armas fueron usadas luego en La Tablada, siete años más tarde.

El libro retrata la incredulidad inicial del presidente Alfonsín de que se tratara de un putch de guerrilleros de izquierda y su obligada recorrida al cuartel tras la batalla, en medio de militares embetunados, una foto que sintetiza el efecto contrario que había tenido la operación.

En las páginas resuena también las recriminación del equipo de abogados que aceptó defender a los guerrilleros capturados en un juicio que terminó objetado por la CIDH por no haber garantizado el derecho a defensa: “¡hermanos, los vamos a defender pero qué cagadón que se mandaron!”.

“La Tablada” es el tercer libro del equipo que integran Celesia y Waisberg. Antes fue “La Ley y las armas”, una biografía del diputado Rodolfo Ortega Peña, ejecutado por la Triple A en 1974, y luego “Firmenich”, un exhaustivo retrato del ex jefe montonero.

En este nuevo producto, los autores insisten con una fórmula de oro: decenas de entrevistas a protagonistas y testigos de los hechos; lectura obsesiva de la prensa y documentos, y una escritura ceñida para que sean los hechos los que relaten la historia y no, de manera antojadiza, a la inversa.