EL RETORNO DE KARL MARX EN FORMATO DE MANGA

El comunismo casi lo mata. Pero una gran biografía, 'El capital', en versión manga. En la Feria del Libro de Madrid de 2012 el libro más vendido fue una edición ilustrada del Manifiesto comunista. Apenas cinco años antes algo así hubiera sido impensable.

De las 390 páginas de este manga, Marx solo aparece en las 10 últimas, de repente, cara y barba de profeta adusto, aro de santo a la cabeza, mirada tremenda, bigotazos, interrumpiendo a Engels, que era el encargado hasta entonces de explicar la segunda y tercera parte de El capital. (La primera la ilustran por sí mismos los inicios dramáticos y entrañables de la historia del ascenso y desencanto de un quesero humilde, que cuenta este cómic). Una aparición magisterial y recapituladora, un tanto cómica en su repente, sorprendiendo a Engels:

—Ma… ¿¡Marx!? ¿¡Qué haces aquí!?

—¡Puede que falleciera, pero no estoy muerto del todo!

Marx no está muerto, es verdad que el comunismo casi lo mata, pero puesto al día seguiría tronando en tiempos posdemocráticos como estos. No es la misión de este cómic ponerlo al día, ya es bastante labor explicar tan bien como lo hace los tres tomos de El capital en una historia inteligente, instructiva, nunca aburrida, siempre interesante. No es su misión, pero de algún modo la cumple al recordar conceptos que suenan viejos nada más. Poniendo en relieve de historieta los mecanismos y contradicciones de la sociedad capitalista, sobre todo el que la tasa de beneficio solo aumente de verdad con la plusvalía, el capital variable, es decir, no por la modernización del capital constante, los medios de producción, sino por la perenne explotación de la fuerza de trabajo, o sea, de la mercancía humana. Y como es justamente por esto por lo que todo el sistema no va al traste, al contrario: esa explotación humana amplía el abismo entre pobres y ricos, en una dialéctica irredenta de huida hacia delante, con la única salida posible de una crisis que vuelven a pagar quienes no la crean. Cómo la sociedad capitalista medra entre las sombras de la oferta y la demanda, en las que es mercancía cualquier cosa que se pueda vender, y todo se puede vender: además de un disparate de productos fatuos, que la novedad arrincona al instante, también el cuerpo, partes del cuerpo, y el alma, la libertad e intimidad de vida, si uno se descuida: además de explotados, alienados…


Sombras delimitadas por todos estos conceptos antañones (los que se han apuntado nada más que porque suenen, y muchos otros), pero que no dejan de impresionar hoy, la verdad. Sobre todo en inteligentes bocadillos de viñetas ágiles de un manga como este.

(Fuente: Diario de Cultura)