lunes, 24 de febrero de 2014

SALEN A LA LUZ POEMAS INÉDITOS DE JUAN JOSÉ SAER

El tercer volumen de los Borradores inéditos de Saer, dedicado a su obra poética, reúne una serie de versos que componen un universo elaborado a través de los años como un proyecto silencioso devenido en un deslumbrante hallazgo sobre uno de los más grandes escritores argentinos.

El libro, publicado por Seix Barral, es el tercero de la colección “Borradores”, iniciada en 2012 con la publicación de Papeles de trabajo (I y II), un proyecto dirigido por el ensayista Julio Premat, y que en esta ocasión se presenta en una impecable edición al cuidado del investigador Sergio Delgado, quien estuvo a cargo del prólogo, la selección y las notas.

Saer (1937-2005), autor de una extraordinaria obra narrativa compuesta por novelas que también pueden entenderse como una unidad, se dedicó, acaso de forma más íntima, a la escritura de poesía a lo largo de 30 años.

Los únicos poemas que publicó se encuentran en “El arte de narrar”, un libro que fue incorporando poemas en sus tres ediciones: 1977, 1988 y 2000.

Alberto Díaz, el histórico editor de Saer que desde 1984 publicó toda su obra -primero en Alianza y después en Seix Barral-, habla sobre la génesis del volumen, su estructura, y la pasión que significaba la poesía para el autor de El limonero real, un escritor siempre preocupado por el tono, el ritmo, la música de las palabras.

“En el volumen se puede encontrar un sólido corpus poético que Saer desarrolló entre 1960 y 2000, junto a un anexo con sus poemas de juventud. El noventa por ciento del material estaba agrupado en una carpeta, pasado a máquina, con algunas anotaciones. O sea que no son trabajos incompletos. Quizás no todos tienen el mismo nivel, pero se trata de obras que conforman un nuevo libro. Además, hay dos curiosidades: el capítulo de traducciones, algo que Saer siempre tomó de forma muy privada y heterogénea: Ezra Pound, D. H. Lawrence, William Carlos Williams, Allen Ginsberg, Wallace Stevens. Otra cosa muy linda son las traducciones de los haikus (formas de poesía tradicional japonesa). Es interesante porque los haikus no están agrupados por tema, sino por valor poético.”

“Saer era muy faulkneriano, y pienso que toda la buena literatura latinoamericana tiene marcas de Faulkner. Claro que cada uno las toma para su lado; García Márquez, que a Saer no le gustaba, lo toma de una manera muy diferente a él. De todas formas, más allá de la influencia, Saer era un autor muy nacional. No le gustaba que lo llamaran autor en español, porque insistía que su lengua no era la española.
Se consideraba un escritor argentino y estaba siempre preocupado por las palabras que circulaban o que dejaban de usarse. Estaba muy atento al habla. A pesar de haber vivido tantos años en Francia, nunca aduló a los franceses.

No quería perder el carácter argentino, la pertenencia, pero no por nacionalista. Su obra se desenvuelve en una zona del país, Santa Fe, pero esa zona también es el mundo, sus temas son universales. Era un escritor que se preocupaba por los detalles de la realidad.”