MURIÓ EL BOXEADOR QUE INSPIRÓ A BOB DYLAN

Rubin “Hurricane” Carter, el exboxeador estadounidense quien fue injustamente encarcelado por asesinato y cuyo encarcelamiento se convirtió en un símbolo de la discriminación racial y la injusticia prevalente en su país, falleció en Toronto.


Rubin “Hurricane” Carter, el exboxeador estadounidense cuyo encarcelamiento pasó a convertirse en un símbolo de la discriminación racial y la injusticia prevalente en su país durante las décadas de los sesenta y setenta, murió este domingo (20.4.2014) a los 76 años en Toronto. Sus éxitos en el ring le dieron cierta fama, pero el afroamericano también se hizo célebre por pasar diecinueve años en prisión por tres asesinatos que no cometió.

La condena de Carter en 1966 acabó con su carrera en el cuadrilátero. Carter salió de prisión en 1985 cuando, tras años de apelaciones, se demostró que era inocente y que su proceso había estado viciado por el racismo estructural que aflige al sistema judicial estadounidense. Su lucha fue inmortalizada en una canción de Bob Dylan en 1975 y en una película rodada en 1999; el actor Denzel Washington lo encarnó en la gran pantalla.

Pese a que nunca fue campeón, el “Huracán” destacó por su ferocidad y la fuerza de sus golpes. Su triunfo más destacado fue ante la estrella del boxeo Emile Griffith, vencido en el primer asalto en el año 1963. Al enterarse de su muerte, el propio Griffith dijo a unos periodistas: “Carter habría podido llegar muy lejos. Si lo sabré yo… ¡Él me noqueó y me dejó fuera de combate!”

Carter vivió desde su liberación en la ciudad canadiense de Toronto, donde combatía desde hace años un cáncer de próstata y donde dedicó su tiempo a ayudar a aquellos que, como él, fueron condenados a prisión siendo inocentes.

“Hurricane” es la legendaria canción compuesta por Bob Dylan sobre Rubin Carter. Fue publicada en el álbum Desire en enero de 1976 y dió a conocer públicamente el caso del boxeador. Se le atribuye a “Hurricane” el haber facilitado el apoyo popular para la defensa de Carter.

“Hurricane” abre el disco de Dylan Desire, del año 1976, y se convirtió en una de sus canciones más populares. El nombre proviene del apodo del boxeador de los pesos medios. Bob Dylan se inspiró para escribirla tras leer la autobiografía del propio Rubin Carter (“The Sixteenth Round”) que este le había enviado por su “compromiso en la Lucha por los Derechos Civiles de los Afroamericanos”.

Rubin Carter y otro hombre llamado John Artis habían sido acusados de un triple asesinato ocurrido en el Lafayette Grill, Paterson, Nueva Jersey en 1966. Tras un proceso con una amplia cobertura periodística, y con acusaciones de haber sido un asesinato con tintes racistas, ambos fueron condenados a cuatro cadenas perpetuas. Pero en los años posteriores comenzaron a surgir numerosas controversias sobre el caso, relativas a la falta de evidencias y a lo cuestionable de la veracidad de las declaraciones de algunos de los testigos. En su autobiografía, Rubin Carter mantenía su inocencia, y su historia llevó a Bob Dylan a visitarle en la prisión de Rahway State en Nueva Jersey.

Tras conocer a Rubin Carter y a alguno de sus seguidores, Bob Dylan comenzó a escribir “Hurricane”. El proceso, como afirmó Jacques Levy, no fue sencillo porque aunque Bob Dylan había escrito con anterioridad canciones de temática similar (“The Lonesome Death of Hattie Carroll” y “The Death of Emmett Till”) no era capaz de plasmar en la canción todos los sentimientos que le generaba Rubin Carter. Finalmente Bob Dylan desarrolló la canción con un marcado estilo cinematográfico.

La canción se convirtió en una de las pocas canciones protesta de Bob Dylan durante la década de los 70 y en uno de los singles de mayor éxito durante ese periodo al alcanzar el puesto 31 del Billboard.

Bob Dylan fue obligado a regrabar la canción modificando las letras, después de que los abogados de Columbia Records le informaran que las referencias al “robo de los cuerpos” por parte de Alfred Bello y Arthur Dexter podían derivar en un juicio. Ni Alfred Bello ni Arthur Dexter fueron nunca acusados de tales cargos.

Por ello Bob Dylan decidió regrabar la canción. Contó para ello con los músicos que iban a acompañarle en su siguiente gira, entre ellos Don Meehanal (teclado) y Ronee Blakley acompañándole en las armonías vocales. La duración de la canción no fue recortada, pero se modificaron algunas partes de la letra que podían resultar ofensivas. Aun así la testigo Patricia Graham Valentine interpuso una demanda contra la canción.

Ver la canción de Dylan