domingo, 18 de mayo de 2014

EL FIN DE CICLO DE MAGNETTO Y NOBLE

Un paso crucial en el proceso de adecuación en el que será central el control del Estado, cómo se decidió la operación de escisión del Grupo Clarín SA que pretende aprobar el 30 de junio en asamblea de accionistas para cumplir con la Ley de Medios de la democracia. La actitud vigilante de la AFSCA, la CNV y la UFI. ¿Para quién queda Papel Prensa? 



Por: Roberto Caballero

La noticia es impactante por su fuerte contenido simbólico y práctico. Quizá sea la más relevante luego del fallo que resolvió la constitucionalidad plena de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). "Magnetto y Herrera de Noble se van de Clarín para adecuarse a la Ley de Medios", tituló Tiempo Argentino. "El Grupo Clarín presentó su propuesta de nuevos accionistas", dijo Clarín. "El Grupo Clarín quedó dividido en dos partes con socios diferentes", publicó La Nación; y Página/12 decidió titular: "Los nombres de la división de Clarín".

La concentración empresarial en materia de comunicación entró en su fin de ciclo; y con él, su máximo exponente, el hacedor de un modelo de negocios que empieza a conjugarse como tiempo pasado, Héctor Magnetto. La nueva ley democrática, que cumple con todos los requisitos exigidos por el sistema interamericano de DD HH en materia de libertad de expresión y derecho a la comunicación, ya no le permite mantener su oligopolio.

Las interpretaciones pueden ser dispares, más cautas o más optimistas, con perspectivas más legalistas o exclusivamente políticas, pero sin dudas el paso que dio el Grupo Clarín S.A. y se conoció este viernes va en un sólo sentido: la adecuación a la LSCA dispuesta por sus accionistas directos e indirectos, escenario que se abrió con un viaje de Magnetto y Lucio Pagliaro a Nueva York, el 21 de abril, para presentarse ante un notario público estadounidense, prueba del grado de extranjerización de los '90 que todavía rige el mercado local de la comunicación.

De las 30 páginas del documento que entregó María de los Milagros Páez, la apoderada del holding, lo que surge como novedad inmediata es que el oligopolio decidió aplacar la visceralidad de sus escritos previos. Hay un lenguaje frío, técnico, de negocios, que parece haber enterrado el diccionario bélico que había usado hasta ahora.

La capitulación verborrágica puede también advertirse en la crónica sin firma de Clarín de ayer sobre la noticia: "El Grupo propuso que los cuatro accionistas controlantes se dividan en dos empresas principales, que serán continuadoras de Cablevisión y de los medios periodísticos del grupo. En tanto que otras cuatro unidades se venderán a terceros, dentro del plan de adecuación a la ley de medios".

Ya no es "Ley de medios K", ni de "control de medios", ni "ley mordaza", ahora es "ley de medios", a secas. Hay un notorio avance pretendidamente democrático en la prosa.

El periodista de La Nación José Crettaz, implacable crítico de la LSCA, en su nota de ayer también introdujo este ánimo pacificador como si de golpe se le hubiera elevado la cuota de "Francisco en sangre": "Los cuatro socios controlantes del Grupo Clarín decidieron dividir en dos la empresa para cumplir con las disposiciones de la ley de medios (…) Aprobada en 2009 y declarada plenamente constitucional por la Corte Suprema en octubre de 2013 establece múltiples topes a la cantidad de licencias de TV por cable en compatibilidades cruzadas entre la propiedad de distintos tipos de medios que hicieron completamente ilegal la actual configuración del grupo empresario". ¿La Nación tratando de "ilegal" a su socio en Papel Prensa, si no se adecúa? Leer para creer.

Claro que no todas son rosas. También puede leerse: "La propuesta de escisión, que ya está en manos de la CNV, desconcertó a la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), que hasta último momento especuló con que el grupo presentaría como nuevos titulares a los herederos de los actuales accionistas, una versión que hizo circular públicamente el socio minoritario del Grupo Clarín en Cablevisión, David Martínez".

El que especuló con esa posibilidad, primero que nadie, fue Jorge Fontevecchia, CEO del Grupo Perfil, a través de su bisemanario; y no el AFSCA, que conduce Martín Sabbatella. Es raro que se hable de desconcierto del órgano de aplicación de la ley, cuando Este tendrá la última palabra sobre el proceso de adecuación que todo indica comenzó este viernes. Aún se desconoce a manos de quiénes irán las otras cuatro unidades de negocios, que Clarín tiene que poner a la venta a terceros. Todo, finalmente, será analizado por los equipos técnicos y jurídicos de la AFSCA y la CNV.

Según el material que presentó el Grupo Clarín S.A., integrado por los accionistas ELHN Grupo Clarín New York Trust, HHM Grupo Clarín New York Trust, LRP Grupo Clarín New York Trust, José Antonio Aranda, Aranlú S.A., GS Unidos LLC, Ralph Booth II, el holding se va a dividir en dos grandes unidades de negocios. La Unidad 1, que queda para los socios José Aranda y Lucio Pagliaro (a los efectos legales, Aranlú S.A., LRP Grupo Clarín New York Trust), e integra a Artear (Canal 13), Canal 12 de Córdoba, Canal 6 de Bariloche, la señal de noticias TN y Radio Mitre de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, más las 24 licencias locales de TV por cable de la actual Cablevisión, y aunque no está regulado por la LCSA, con el diario Clarín, con el 49% de Papel Prensa, con el 55% de Polka, con el 100% de CIMECO (diario Los Andes y La Voz del interior), el 100% de AGR, Tinta Fresca, Librería Cúspide y el 50%  de Impripost, en sociedad con Techint, entre muchas otras empresas.

Y la Unidad 2, que queda en poder de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble (sus firmas legales son HHM y ELHN New York Trust), que nuclea al cableoperador Cablevisión, más otras 24 licencias de cable, además de la declarada ilegal por la famosa resolución 100 Fibertel, tampoco contemplada en la LSCA.

En teoría, Aranda y Pagliaro administrarán las empresas que representan el mayor capital simbólico del grupo (Canal 13, TN, Clarín, Radio Mitre, La Voz del Interior de Córdoba, Los Andes de Mendoza, entre otros) y Ernestina de Noble y Magnetto –en sociedad con Fintech, de Martínez– se refugian en la cableoperadora y sucedáneos que generaban el 70% de la facturación de todo el grupo hasta ahora. De hecho, en medio de la crisis económica tan fogoneada por sus medios y licencias, los accionistas le informaron a la CNV que antes del 28 de mayo y antes de la escisión se van a repartir dividendos por 80 millones de pesos producto del ejercicio 2013. Mucha plata para un grupo que se dijo "jaqueado" por el gobierno, que se queja en la misma presentación por "la baja valoración del Grupo Clarín debido al deterioro valuatorio de las empresas argentinas en general y las contingencias y trabas regulatorias y judiciales que afectan a los negocios de la sociedad en particular".

Quedan pendientes cuatro unidades que tendrán nuevos dueños sin vínculos legales entre ellos, ni con los viejos accionistas, según la ley. La Unidad 3: con un porcentaje de Cablevisión que incluye 18 licencias de TV por cable y una licencia de TV por suscripción con uso de espectro. La Unidad 4: son señales de cable, entre ellas, TyC Sports, TyC Max, El Trece Satelital, Magazine, Volver, Quiero Música, Canal Rural y Metro. La Unidad 5: son radios del interior, FM 99,5 de Tucumán, FM 92,1 de Bariloche, FM 93,3 de Santa Fe y FM 96,5 de Bahía Blanca. Y, por último, la Unidad 6: es TV abierta del interior, entre ellas, LU 81 TV Canal 7 de Bahía Blanca y LV 83 TV Canal 9 de Mendoza.

El pedido a la CNV para que acepte la escisión conlleva un plazo para la venta de estas cuatro unidades, que es setiembre próximo.


(Fuente: Tiempo Argentino – Artículo condensado)