MATEN AL MENSAJERO, UNA REVISTA PARA LECTORES

En la tapa no hay nombres rimbombantes ni grandes promesas, sino un hombre sentado ante la famosa "página en blanco". Cuando uno abre Maten al mensajero se encuentra con una sorpresa, en la primer página ya nos asalta una marca editorial que dice mucho... hay un prólogo en lugar de un editorial. Una revista que nos propone empezar a recorrerla como si fuera un libro, un producto para lectores.

Por Mariana Kozodij 

Con Santiago Kahn, su director,  nos encontramos en plena zona de tránsito y vamos a la búsqueda de un bar que nos resguarde del ruido que se come la calle.  Hay un poco de intriga en saber cómo se gestó un proyecto que desde su inicio se presenta como un "gesto ludita, cuando la carrera estrella es ir detrás de una revista digital, un blog, una app, nosotros estrenamos una revista en papel".


¿Cómo surgió la idea de publicar una revista en papel? ¿Y el nombre?

El proyecto surge a partir de notar que en el mercado editorial argentino hace mucho tiempo que no hay una publicación de cuentos inéditos,  de ficción sobre todo, y también que incluya historietas u otras formas de narrar y que se consiga en los kioskos de diarios. Es una necesidad de recuperar todo lo que está desperdigado en otras publicaciones, hay historietas, notas de cultura pero no hay una publicación que incluya todo. Sí hay mucha crítica literaria. No es que estemos en contra de la crítica literaria, incluso puede parecer medio antipático decirlo.  Creemos que está bien que exista forma parte de la literatura, pero consideramos que hay un exceso de publicaciones que se dedican al catálogo con convenios con grandes editoriales y en menor medida autores nuevos

Al ver ese vacío, nos llevó a preguntarnos sobre ¿cómo circula lo que existe? en blogs, formatos digitales, fanzines, en un montón de cosas pero no hay una publicación en papel que los aglutine y que sea accesible.

El editorial habla de un gesto ludita, de publicar en papel un poco a contramano de lo que circula hoy. Todo un riesgo.

Sí,  está un poco esta idea de romper las máquinas que se entregan al progreso, es un gesto porque nosotros mismos usamos las redes sociales, lo digital. La ruptura está en el sentido que genera saber que  el papel tiene otro tiempo de lectura, tiene una posibilidad de circulación distinta. Ahora estamos en un bar que está atravesado por el transporte público, la gente no saca tablets en el bondi, o en el subte, para un pibe más chico con los planes de Igualdad por ejemplo es más común verlo en la calle con su netbook.  El papel habilita otras posibilidades, como me voy a la plaza quiero estar al sol y leer una nota, darle un valor distinto a la lectura. Además en lo digital está la posibilidad de publicar cualquier cosa, el publicar en papel te obliga a ser mucho más exhautivo sobre lo que publicás y cómo lo haces. En una revista una sección a color es otra plata y tenés que pensar distinto.

 Hay otro tipo de permanencia...

Sí obvio, también están los pro y los contra de lo material, por ejemplo cuando tenés que mandar las revistas al interior y tenés que mandarlas por ¡correo! Algunos románticos seguimos mandando cartas por correo pero no es lo habitual.

¿Mandás cartas por correo?

Sí, es una afición, tengo un amigo en Canadá y mantenemos una correspondencia epistolar de vida y otra  literaria.

Suena a la fórmula Auster- Coetzee

¡Salvando las distancias! La materialidad es resolver como el papel se vincula también con la inmaterialidad de internet y como ciertas cosas que se pierden en el ruido. Hay cosas muy buenas en internet, pero hay que saber buscar. Es casi una alquimia, lecturas a partir de autores que uno va siguiendo.  Cuando fuimos a buscar al grupo de fotógrafos MAFIA  les dijimos vengan que les vamos a dar papel color, los seducimos. Fue una tarea de seducción armar notas ante el tema de la facilidad de publicación digital. Acá hay editores de sección, el espíritu bloguero es muy "escribo lo que quiero" y que nadie me toque nada...

Bueno eso se da tal vez dentro de un blog porque un medio digital tiene sus reglas y editores

Claro, proponemos un modelo de revista que es decimonónico. Una revista que trata de valorizar la escritura, es una revista para lectores, no es un slogan.

Bueno está el caso de La Balandra que es una revista de literatura pero es distinto el público...

Sí, pero es una revista sobre escritura, no literatura. Buscan la palabra de escritores consagrados, hay nuevos, pero no es nuestro objetivo. Nosotros tenemos una tapa despojada, muy newyorker, sin vender qué escritores están escribiendo...

Al principio cambiamos de tema y no me dijiste porque se llama Maten al mensajero

Cada vez que nos preguntan respondemos algo distinto...

A ver que me toca a mí...

El origen viene de la frase típica de "no maten al mensajero", al mensajero en el imperio romano que traía la mala noticia  lo querían matar. Incluso en la jerga actual se usa "no maten al mensajero" con la idea de "no te la agarres conmigo".  Nosotros decimos que hay que agarrársela con los que escriben, por eso los escritores están a flor de piel y se hacen cargo de lo que están publicando.  La idea es correr un poco la mediación, no queremos que alguien venga y te diga existe un libro que publicó una editorial. No, acá tenés un texto y probablemente es dificil de asir al proponer una continuidad.

Hablás de una continuidad y una de las cosas más interesantes que encontré en la revista es el tema de textos que se continúan  en las historietas y los folletines  ¿hay un intento de fidelizar al lector?

Sí, incluso muchos nos decían no hagan eso de la continuidad, nos decían "están condenando a la revista  a que siempre tenga un mismo lector, eso no se estila más". Nosotros proponemos lecturas para este número y muchas otras que se van construyendo, sedimentando. Igual va a haber gente que agarre el número dos y lo va a poder leer igual. Es una revista mensual, hasta que nos fundamos (se ríe).

Está presente también el espíritu de salirse de lo que se circula solo en Buenos Aires

Por ejemplo está la sección de literatura breve que tiene autores en el número uno de la Patagonia, en el dos va a haber textos de la región pampeana y la idea es seguir viajando por el país. Intentamos buscar en el relato breve, que está muy en boga  discutir académicamente en estos momentos sobre si es un género en sí , recuperar cierta oralidad de voces y paisajes. Un pantallazo, un pequeño viaje literario. También estamos pensando en Latinoamérica en las provincias, la idea es recuperar la potencia del relato breve, que es parecido a la anécdota,  a lo oral.

Las continuidades propuestas ¿van a presentar un staff más estanco o van a ir surgiendo nuevas voces?

Tenemos un equipo de editores de sección, va a haber rotaciones en autores pero la idea es que cada editor imprima su sello. La idea es probar distintos estilos y recortes.  Esta no es la verdad revelada de la literatura contemporánea sino que nos hacemos cargo del recorte que hacemos y nos parece que está buenísimo.

Si alguien me dice que le gustó toda la revista dudo, no le creo. Fue una discusión sobre qué contenidos teníamos, qué aguafuertes publicar. La idea es que la revista queme en las manos, pasársela a otra persona. Para nosotros en la literatura también está la cuestión de que uno le cuente a otro, que circule.

Hay folletín, aguafuertes, cuentos, fotografía, historieta, literatura breve ¿y la poesía?
Habíamos perjurado que no íbamos a poner poesía en la revista.

¿Por qué?
Porque la poesía es un estilo, no se si es un género

Polémico...
Para mí es una carga muy subjetiva del editor lo que va a definir que poesía publicar. Es dificil que sea leída por un público masivo. Hay libros hermosos de poesía, nosotros en La parte maldita editamos un montón de poesía y nos cuesta emparentarlo con la narrativa y el relato. para nosotros es mucho más narrativa una foto que un poema.  Además siento que hay cierta liviandad en la publicación de la  poesía.

¿Qué lees?

Soy partidario de las historietas, fui y soy lector , de la que ahora es competencia, de Fierro. Mucha historieta norteamericana desde los clásicos hasta Watchmen, y me parece que acá no hay revistas como las que tienen los yankies como Pulp, o novelas por entrega. Leo Mu y a Darío Aranda que trabaja mucho sobre pueblos originarios. Leo La mujer de mi vida, Orsai arrancó con una visión muy interesante, después naufragó y cambió. Hay mucha microficción en internet circulando. En el kiosko de diarios hoy es muy dificil encontrar lecturas y terminas volviendo a lo nuevo de Anagrama. Esperemos que florezcan miles de revistas así como Maten al mensajero.

(Fuente DR Cultura)