lunes, 23 de junio de 2014

ELSA OSORIO HABLA SOBRE LA REEDICIÓN DE A VEINTE AÑOS LUZ

La visita de Elsa Osorio a Santa Fe coincide con la reedición en estos días de su libro "A veinte años, Luz". La obra es la primera novela sobre el tema de los niños y niñas apropiadas durante la última dictadura cívico militar. El libro tuvo que publicarse en España en 1998, frente a la indiferencia de las editoriales argentinas, y se convirtió en ejemplo de cómo tuvieron que pasar años para que la sociedad asumiera una defensa más amplia de los derechos humanos.

Osvaldo Bayer dijo sobre la obra de Elsa Osorio: "Con esta novela se ha iniciado la enorme avenida de la literatura de la memoria que, creo yo, en el futuro va a ocupar nuestras calles, nuestras librerías y las bibliotecas de nuestros hijos."

La trama de la novela gira alrededor de una joven en la búsqueda de su identidad cuando descubre que no es hija de quienes dicen ser sus padres, ni tampoco la nieta de un militar, Alfonso Dufau, ligado a los crímenes cometidos en esos años de plomo. La idea surge cuando Luz es madre y comienza un proceso para llegar a la verdad con la ayuda de las Abuelas de Plaza de Mayo.

"El libro recién salió en la Argentina en 1999 cuando ya había comenzado a ser traducido a otros idiomas", contó la autora.

Entusiasmada con esta edición, "para que esta historia sea leída por gente que nunca la leyó", Elsa Osorio (Buenos Aires, 1952) reflexionó acerca del largo proceso que implicó la asimilación social de los horrores cometidos durante la dictadura: "Ahora no hay más impunidad e indiferencia, cuando escribí la novela no se conocían casos de chicos que buscaran su propia identidad".

La trama del libro -reeditado por Colihue- se remonta a una charla que tuvo con un chico adoptado, en un viaje a la Argentina, ya que Osorio vivía entonces en Madrid. "Me pregunté ¿qué pasa con un chico a quien nadie busca?, empecé a tomar notas y me sumergí en 1976, sentí el miedo de esos días, pero no era que yo quisiera escribir sobre ese tiempo, a mí no me pasó lo que cuento".

"Pero en la medida que lo escribía quería que se supiera que en la Argentina se habían robado chicos, el personaje de Luz hacía preguntas que yo jamás me había hecho. Creo que ese libro en mi vida y en mi literatura me hizo mucho bien", analizó la escritora.

A pesar de las resistencias que generó quince años atrás la publicación de la novela en la Argentina, ésta recibió el premio Amnesty International y lleva más de medio millón de ejemplares vendidos en todo el mundo, ha sido traducida a dieciseis idiomas y editada en veintitrés países.

"En algunos países no dejó nunca de publicarse -señaló Osorio- por ejemplo en Francia, Alemania, Holanda, Italia, Suecia ha tenido  muchísimas ediciones y en las escuelas forma parte de los planes de estudio.

"Lo que cuenta la novela -remarcó- no es un hecho real pero está basado en la realidad y durante años mucha gente me preguntó por qué escribí sobre la dictadura, cuando ésta nos atravesó a todos. La sociedad hoy ha cambiado, somos conscientes de lo ocurrido en ese pasado siniestro".

Cuando la leyeron algunos me dijeron `yo no sabía que esto pasó`, me resultaba difícil de entender; otros me contaban infinidad de historias similares a la de Luz. Además, gente de muchos países del mundo se identificó con la defensa de los derechos humanos en la Argentina, como si les hubiera pasado a ellos.

Un tiempo después, "me pidieron un cuento en el diario El País de España, y en la computadora tenía montones de historias situadas en la dictadura y nadie me había prohibido publicarlas. Hay un proceso interno. Creo que a partir de la novela puedo ponerle nombre a las cosas yo también", afirmó.

"Cuando hablé con las Madres y las Abuelas, Estela de Carlotto me dijo que la novela había ayudado mucho con el tema de la identidad, sentí mucho ese reconocimiento. La sociedad quiere saber, antes muchos decían: `pero no te parece mejor que no le digan nada a esos chicos adoptados`, algo que en estos días resulta impensable", observó la escritora.

En la trama, destacó Osorio, "surgen personajes que reaccionan desde el sentido común no desde la ideología que cambian de perspectiva al darse cuenta de las barbaridades que ocurrían a diario".

"Le agradezco a `A veinte años, Luz`, hablar con claridad. En ese momento sentíamos que algo de justicia podía haber sobre todo en la consideración de los jueces, porque no estaba en las leyes el delito de apropiación".


"Como militante de los derechos humanos y escritora creo que la literatura no es neutral. Y los hechos históricos que vivimos los últimos años me convalidan una mirada esperanzada", concluyó la autora de "Malas lenguas" (1994), "Cielo de Tango" (2006), "Callejón sin salida" (2009) y "La Capitana" (2012).