martes, 10 de junio de 2014

ENSAYO: LA DIVERSIDAD SEXUAL AL CALOR DE LA GLOBALIZACIÓN

En su ensayo "Global gay", el sociólogo francés Frédéric Martel documenta los indicios de una revolución gay en marcha que se consolida al calor de otras transformaciones como la redefinición del matrimonio o el impacto de las redes sociales y funciona hoy como herramienta para evaluar los niveles de modernidad de un país.

A partir de fenómenos como los movimientos a favor del matrimonio para parejas del mismo sexo en Europa y Estados Unidos o la resistencia a la represión de los homosexuales en China, Cuba o Irán, el autor de "Cultura Mainstream" aceita una mirada que postula cambios contundentes en la geopolítica gay que se resumen en el pasaje de la criminalización de la homosexualidad a la criminalización de la homofobia.

"Ayer era difícil ser abiertamente homosexual; hoy es difícil ser abiertamente homofóbico", sintetiza el ensayista en este trabajo que entronca la problemática gay con otras conquistas recientes que reflejan el signo de los tiempos, como la mutación de las formas de vida, la universalización de los derechos humanos, el replanteo del matrimonio, el individualismo sexual y la emancipación de mujeres y homosexuales, entre otras.

Martel es autor de ocho libros que han sido traducidos en una veintena de países, entre ellos "Le rose et le noir", "Les homosexuels en France depuis 1968" (1996) y "De la culture en Amérique" (2006), entre otros. Ha sido agregado cultural de la embajada de Francia en Estados Unidos y en Rumania, y ha impartido clases en la École Supérieure des Sciences Économiques et Commerciales (Essec), el Institut d`Études Politiques (Sciences Po) y la École des Hautes Études Commerciales (HEC).

"Ayer era difícil ser abiertamente homosexual; hoy es difícil ser abiertamente homofóbico" Durante cinco años, Martel realizó una investigación que abarcó 45 países, desde Jordania y Arabia Saudí hasta Brasil y Buenos Aires, pasando por el Africa subsahariana, Estados Unidos y Europa: tanto en naciones consideradas gay friendly como aquellas que no lo son en absoluto, el sociólogo constató la expansión de una liberación acelerada o forzada por la globalización y la cultura digital.

La transformación que según el autor tiene lugar en los cinco continentes de manera simultánea está moldeada por el "american gay way of life" y si bien Estados Unidos es el primer foco abordado -una decisión justificada por su influencia en el imaginario de los activistas a escala planetaria-  la cuestión gay tiene otros polos de referencia como Europa y América Latina.

La diversidad atraviesa la agenda LGBT (Lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros) y se esparce en escenarios tan disímiles como los bares gays de cowboys en Chicago, las veladas gays de tango en Buenos Aires y de amba en Rio de Janeiro, los karaokes y love hotels gays en Tokio, los transexuales operados lemente en Irán o las "habitaciones" gays en Cuba.

"Los homosexuales están cada vez más globalizados, a menudo muy americanizados, pero siguen muy arraigados a su país y a su cultura. En todas partes del mundo parecen estar volviéndose idénticos y sin embargo en todas partes son distintos. En una época de globalización, la apertura y el arraigo no son antinómicos", analiza Martel.

En "Global Gay" (Taurus), el ensayista traza un mapa de la militancia gay que posiciona en un lugar destacado a Latinoamérica

-donde en algunas capitales como Buenos Aires y Rio de Janeiro se milita con fervor por la diversidad sexual- y consigna los avances de otras naciones menos avanzadas en ese campo como China, Sudáfrica, India y Cuba.

Por el contrario, según el análisis Oriente Próximo, el Africa evangélica y el Asia musulmana son las regiones más hostiles para los gays, pero aunque allí son combatidos con encarcelamiento y hasta la pena de muerte no abandonan su reclamos.

Martel sostiene que la expansión de la causa gay se ha disparado a partir de cuatro revoluciones en curso: la televisión satelital, el telefóno móvil, Internet y las redes sociales, dispositivos que permiten una articulación de los distintos reclamos y acciones de minorías que antes estaban aisladas.

El sociólogo apunta también a desmontar la prevalencia de una aceptación o rechazo de la aceptación gay por regiones o ligada al grado de modernidad de una ciudad: así observa que los homosexuales pueden casarse legalmente en Johannesburgo y en Buenos Aires, pero no en otras grandes ciudades como Miami o Chicago.

"Occidente no tiene por tanto el monopolio de la defensa de los derechos de los gays, y ni `Ocidente` ni el `sur` tiene el privilegio de la homofobia. No es cierto que la `identidad` gay se encuentre exclusivamente en el `oeste` y que en el `este` y en el `sur` sólo existan, con más o menos dificultades, las prácticas` homosexuales -asegura-. No hay dos homosexualidades, la occidental y la oriental. No hay choque de sexualidades".

La Unión Europea impuso la despenalización de la homosexualidad como regla para integrar esta alianza estratégica de países, mientras que en Estados Unidos desde la presidencia de Barack Obama se incluye a la libertad en la elección sexual dentro de la lista de los derechos humanos.

"Esta evolución global no tiene como centro de gravedad únicamente a Norteamérica y Europa: se ha vuelto multipolar -indica Martel-. Estamos asistiendo a una `desoccidentalización` de la lucha por los derechos humanos de los gays. Brasil, Uruguay, Argentina, México, Uruguay y hasta Sudáfrica han tomado su destino en sus manos y ahora son fervientes partidarios de los derechos los derechos LGBT".


La militancia gay está arraigada en todas partes, desde América Latina hasta Asia, Europa y Norteamérica, en lo que opera como una demostración de que la globalización no es sólo económica sino también de valores. No sólo eso: la defensa de los derechos gays se ha convertido en la nueva frontera de los derechos humanos.