miércoles, 18 de junio de 2014

UNA ESPECIALISTA HABLA DEL VALOR PATRIMONIAL DEL PARQUE ALBERDI

Hace un  día, nos comenta el arquitecto Guillermo Aleu, "tuvimos el gusto de conocer a Lidia Ferré, quien se acercó al acampe y compartió muchísimos conocimientos sobre el Patrimonio del parque con nosotros". Reproducimos una foto del parque antes de ser destruido y las consideraciones que hace esta especialista sobre el valor patrimonial. 


Por Lidia Ferré

En la foto que tomé del estado antes del vallado se puede observar el monumento completo, además con su ubicación muy pensada, en eje con la calle Primera Junta, el ciprés detrás (que se ha "ladeado" del eje con el tiempo) el mástil y la pérgola con sus santaritas, formando un armónico conjunto que se percibe desde la peatonal.

En la imagen digital de "cómo quedará" se observa una técnica de preservación patrimonial inventada por los santafesinos ilustrados que se implementa con los monumentos y con las casas que se demuelen para hacer edificios: lo que yo llamo irónicamente"cachismo", o sea dejan un "cachito" de algo para consolarnos o calmarnos a los patrimonieros.

Pensar que tuve grandes maestros de escultura, el hermano del autor del monumento, Wenseslao y a Miroslav Bardonek (y otros de menor edad) que me enseñaron de qué se trata un monumento. El monumento es el todo, su basamento, etc. Estoy segura que José Sedlaceck no pensó sólo en la madre y el niño, no sólo en el relieve -que no aparece en la imagen digital- (¿lo piensan tirar o qué?) sino en todo el conjunto, el alto pedestal de la escultura de bulto, la escalinata, el panel de mármol travertino (ya no se consigue el mismo según tengo entendido por marmolistas amigos) en el que se incluye el relieve delicadamente curvo. Ahora aparece presentado en un pedestal bajito que propende a su vandalismo, en el medio de una fuente que colabora en su deterioro como es sabido (¿Se sabe?). Estos grandes maestros me enseñaron que un monumento no puede estar a mi altura o más bajo que yo, o ser más pequeño que yo, por eso es un monumento. Por eso también es una aberración haber sacado el magnífico busto de San Martín de Bardonek de su pedestal y del rellano de la escalinata municipal y su coloción al aire libre, bajito, en un lugar anodino sobre unos tristes "rieles". ¿No hay nadie con formación estética y con criterio de preservación lógica en la ciudad y en la provincia? Y no es por nostalgia, es porque ciertas cosas, como dice Gombrich, gran historiador del arte, "nunca más se podrán ejecutar" por eso hay que conservarlas. No sigo para no cansar, es mucho lo que se puede decir.

Fotografías que muestran el estado actual del patrimonio