EL FALLO QUE NOS FALLÓ...

Un abogado local que lleva adelante causas por violación a los derechos humanos, tiene una frase de cabecera que lo guía: "la justicia es clasista". No forma parte de ninguna materia que se curse en la facultad de Derecho, fue acuñada desde su experiencia en los ámbitos judiciales.

Para fundamentar su visión, este abogado suele explicar que frente a la alternativa de fallar a favor de una parte, cuando hay intereses enfrentados, es muy difícil que se lo haga en contra de las instituciones que representan el establisment. Si nos guiáramos por esta apreciación diríamos que con respecto a la presentación hecha ante la Justicia para que se detuvieran las obras del parque Alberdi, la situación a dirimir por parte del juez era muy clara en cuanto a los rivales en pugna.

En un lado del ring: el poder político representado por el ejecutivo municipal, que era el favorito de las cámaras empresariales, el centro comercial, y entidades como la Sociedad Rural. Un púgil sponsoreado por los medios de comunicación locales, que en los últimos días habían sido beneficiados con generosas pautas publicitarias.  En el otro costado del cuadrilátero estaban “los vecinos”, un púgil muy difuso para alguien acostumbrado a los guantes de peso pesado.

Tal vez por eso, el juez Eduardo Sodero concurrió al predio del parque Alberdi a hablar con los acampantes cuando recibió el recurso legal interpuesto por el Centro de Protección a la Naturaleza (CE.PRO.NAT). Era para comprobar in situ si se trataba sólo de un pequeño grupo de jóvenes ambientalistas como se los sindicaba desde los medios. Fue a medirlos y pesarlos, a comprobar su estado físico para saber si la pelea sería a uno o a doce rounds.

La frase que les dijo a los acampantes en ese encuentro “no dejen de cuidar los arboles”, fue la de un grado de paternalismo tal, que asemejaba a la de un padre tradicional frente a las rebeldías y cuestionamientos de hijos adolescentes. ¿Habrá sido ésta la actitud que fue incorporando a su fuero íntimo el Dr. Sodero? No lo sabemos, pero lo cierto es que en el fuero externo, el de las resoluciones judiciales, se expidió rechazando el Recurso Contencioso Administrativo.

Para algunos integrantes del CEPRONAT que confiaban en la solidez de los argumentos presentados fue una sorpresa. Sin embargo para otros militantes sociales, esto viene a confirmar lo que ya habían vivido y según ellos “padecido” en la lucha de los trabajadores de Naranpol, ya que fue el juez que actuó en la causa con excusaciones y pedido de desalojos. Otros colegas que lo conocían, habían hecho circular versiones que lo sugerían con vínculos cercanos al Opus Dei.

Lo comprobable es que con su fallo, el juez les falló a quienes durante estos treinta días se movilizaron para defender lo que entienden es una entrega del espacio público y un negocio llave en mano a favor de empresas privadas.

El arquitecto Luis Carreras, integrante del CEPRONAT, informó que frente al rechazo de la demanda, ahora hay seis días hábiles para responder mediante una apelación. El plazo vencería el martes 29.

Mientras tanto, el fallo no está firme y la cautelar continúa, la lucha de los vecinos y vecinas también.