CON LA MÚSICA EN SU ADN...

Ignacio Hurban es Guido para Estela y todas las Abuelas, y es "Pacho" para sus amigos en Olavarría y su Loma Negra, a 15 kilómetros de la cabecera del Partido, donde vive hace años. En los últimos meses lo hace en convivencia con su pareja, Celeste, diseñadora textil.

Guido fue criado en un campo de Olavarría. Allí es Ignacio Hurban, músico y docente; participó del ciclo "Música por la Identidad", justamente organizado por las Abuelas.

Para Pacho la música es el motor. Fue la que lo hizo comenzar a los 12 con los primeros estudios del teclado, aun si no había crecido en un ambiente musical. Algo lo llamaba. Sin hermanos, a los 14 dejó su pueblo natal, Colonia San Miguel (una zona rural también cercana a Olavarría), para seguir su formación en el IMMA (Instituto Municipal de Música de Avellaneda). Volvió a Olavarría para continuar sus estudios en el conservatorio Ernesto Mogávero, donde desde hace años es docente.

Querido y admirado por alumnos, colegas y amigos, siempre pensó a la música como algo necesariamente popular, que llegue a la mayor cantidad de público posible, sea el género que sea. Lo sabe bien él que toca desde jazz y fusión latina hasta tango y folclore. Esa idea del arte popular la intenta volcar desde 2010, cuando asumió como director de la escuela municipal de música Hermanos Rossi. O cuando decidió participar del programa "Patios abiertos", para la inserción de la música en contextos de riesgo, y de "Cultura por penales", para dar clases en la unidad Nº 2 de máxima seguridad de Sierra Chica. O cuando creó "Jazz del Sur", una asociación para la difusión y producción de eventos de jazz en la Argentina. También tiene el "Ignacio Hurban Grupo" y forma parte de la orquesta Errante, junto a 14 músicos de la ciudad.    

Desde la Escuela de Música resaltaron a este diario que "Ignacio se ha convertido a su corta edad en un referente musical de Olavarría. Es una persona que siempre busca generar buenos ámbitos de laburo y que todos estén cómodos." Ayer, por la cantidad de visitas y llamadas debieron cerrar el establecimiento en lo que es una ciudad típicamente tranquila.

Miguel, colega músico, además profesor universitario de la facultad de Sociales de la ciudad, agregó su sorpresa de que "esté tan cerca una persona que resulta no solo nieto recuperado, sino el de Estela." Así lo sentía Olavarría ayer, pero mucho más Loma Negra, donde viven 5 mil personas. "La verdad que nunca se sospechó. Se supo ahora. Su mundo es la música", resumió Carlos Monges, locutor de Loma Negra. "Acá los músicos de Azul y Olavarría estamos conmocionados, porque todo el mundo tocó con él. Es de los que se da una vuelta por todos lados, pensando proyectos", acotó Miguel.

Fanático de River y de recurrente sentido del humor, la casa de Ignacio está llena de libros y discos. En sus más de 20 años de carrera tocó con músicos como Carlos Aguirre, el saxofonista barítono inglés George Haslam, el bandoneonista italiano Paolo Rossi, Carto Brandán, Jerónimo Carmona, Francesca Ancarola, Liliana Herrero y Adrián Abonizio, entre otros. Compuso piezas que, por ejemplo, interpretó recientemente la Orquesta Sinfónica de Olavarría, y realizó tres discos. Uno de ellos "Mujeres Argentinas x hombres argentinos", donde tocó Sergio Verdinelli y cantan el "Negro" Carlos Aguirre y Raly Barrionuevo.

Hay quienes creen que esa misma música le dio señales en este tiempo de lo que iba a terminar sucediendo. Como cuando formó parte con su grupo del ciclo "Música por la Identidad", que justamente organiza Abuelas de Plaza de Mayo, o como cuando en marzo de 2012 participó de una vigilia previa al aniversario del golpe cívico-militar.

El 8 de agosto de 2012 su abuela, Estela de Carlotto, anunció que Pablo Gaona Miranda era un nuevo hijo de desaparecidos nacido en cautiverio que recuperaba su identidad. Ese día Ignacio twitteó "Las mejores cosas de la vida, no son cosas. #Nieto106". No imaginaba lo que iba a acelerarse sobre su identidad en los últimos meses. Estela lo sintetizó ayer: "Él me buscó. Cuando le dijeron que era Guido se encajó en su lugar esa pieza que él no entendía por qué no encajaba." Hay quienes coinciden con ella en que los dos se parecen. Sus padres adoptivos, Clemente Hurban y Juana Rodríguez, cuidadores de un campo, no tenían "nada que ver con la dictadura", según Abel Madariaga, de Abuelas. Carmelo Vinci, de la Comisión por la Memoria de Olavarría, "feliz" por la noticia, aclaró: "No lo teníamos como sospechado como uno de los nietos, aunque Olavarría tiene varios sospechados de ser hijos de desaparecidos."

Ignacio suele aprovechar las redes sociales y la Web para subir ensayos sobre el jazz y melodías. Ayer le escribieron en su perfil de Facebook hasta de Chile. Todos manifestándole estar emocionados, felicitándolo, demostrándole lágrimas, muchísimos agradeciéndole. El pasado 24 de marzo publicó en su perfil de Bandcamp una canción compuesta por él. Se llama "Para la memoria", y entre sus versos se puede leer que "el ejercicio de no olvidar nos dará la posibilidad de no repetir".  «


 "PARA LA MEMORIA"

Con la carroña apiñada, los nudos de otra madera
Apuran chispas hirientes y encienden lumbres de ojeras
Cargando en ancas los hombros se van quedando los años
No se han cerrado las puertas ni las heridas de antaño.
Fantasma viejo y roído, capullo de los rosarios
Cuando se postran las sombras detrás del abecedario
Si lapidando al poeta se cree matar la memoria
Que más le queda a esta tierra que va perdiendo su historia
Camino al sol, que hace la sombra de todo igual
Si al estrujar el viento contra un pecho labriego
Ya no hay heridas que marquen los brazos de un hombre entero
Ni hay canciones que apañen lo que no guarda en el pecho
Es la sutil diferencia de un cromatismo de negros
Lo que separa el anverso en la palma del mismo dueño
Cual si eso fuera importante en una caligrafía
Dejando sentado en blanco cosas que el negro diría...
Surten menguar las ideas pues que se frena la clara
Con dos monedas de cobre cubriéndome la mirada,
Cargando en ancas los hombros se van quedando los años
No se han cerrado las puertas ni las heridas de antaño.
Camino al sol, que hace la sombra de todo igual
Si al estrujar el viento contra un pecho labriego
Ya no hay heridas que marquen los brazos de un hombre entero
Ni hay canciones que apañen lo que no guarda en el pecho.
                                     
Ignacio Hurban