"NO QUERÍA MORIRME SIN ABRAZARLO"

Estela de Carlotto recuperó a su nieto guido, el 114 restituido por la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo. Emocionada, la titular de Abuelas dio la noticia en conferencia de prensa. El joven es de Olavarría y se había acercado voluntariamente a la institución. El examen de ADN permitió reconstruir la historia de su padre.

Estela de Carlotto salió al balcón del primer piso de la sede de Abuelas de Plaza de Mayo acompañada por varios nietos restituidos cuando una canción empezó a subir desde la calle, donde la gente que no pudo entrar cortaba Virrey Cevallos al 500: "Milico decime que se siente, haber encontrado un nieto más, te juro que aunque pasen los años, siempre los vamos a buscar."

Las Abuelas encontraron "un nieto más", el nieto 114 restituido por la lucha de la institución, y justamente se trató de Guido Montoya Carlotto, hijo de Laura y nieto de Estela, quien lo buscó durante más de 30 años.  "Gracias a la vida, porque lo que quería era no morirme sin abrazarlo y pronto voy a poder abrazarlo", contó Estela en la conferencia de prensa y la sala, superpoblada de periodistas y militantes de los Derechos Humanos, aplaudió a más no poder. Aún no lo conoció personalmente, pero vio sus fotos: "Es hermoso, un artista, un chico bueno, y él me buscó", relató.

El joven de 36 se llama Ignacio Hurban y vivió toda su vida en la zona rural de Olavarría, provincia de Buenos Aires. "Estoy bien, muy feliz. Pronto nos vamos a ver", le escribió ayer a su nueva familia. "La historia completa no la sabemos todavía, la vamos a armar, sabemos quién lo entregó y que una familia lo crió bien, pero vamos a ser cautelosos porque esto es muy fuerte para una persona", detalló la titular de Abuelas. A fines de 1977, a los 22 años, Laura Carlotto fue secuestrada junto a su compañero con tres meses de embarazo. Permaneció detenida en el centro clandestino de detención La Cacha, en las cercanías de La Plata. Allí la conoció la sobreviviente Alcira Ríos, quien en el exilio le contó a Estela que había sido abuela: "Laura me contó que tuvo su bebé en brazos cinco horas y le puso Guido, como su papá", reconstruyó Ríos años después ante la justicia.

El análisis genético que ayer le devolvió la identidad a Guido le permitió también a la familia confirmar una sospecha que tenían desde hacía un tiempo, que la PAREJA de Laura y el padre de Guido era Oscar Montoya, oriundo de Caleta Olivia, a quien había conocido durante su militancia.

Desde las 15, la noticia de la aparición del joven se difundió cómo pólvora por las redes sociales e inmediatamente periodistas y militantes comenzaron a acercarse a la institución. "Es de Olavarría", se escuchó entre el público y "dicen que es hincha de River", aunque desde Abuelas y la misma Carlotto se abstuvieron de dar datos del joven para evitar el acoso mediático.

Un público expectante recibió minutos después de las 17 a Carlotto, quien entró acompañada por sus tres hijos, Remo, Kibo (Guido) y Claudia, y sus nietos. Su entrada, con una sonrisa  enorme, fue celebrada con cánticos y los dedos en "v" de varios de sus otros nietos, los diputados Horacio Pietragalla, Juan Cabandié y Victoria Montenegro. También se hicieron presentes el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, el ministro de Justicia, Julio Alak, así como dirigentes de los organismos de Derechos Humanos.

"Quiero compartir con ustedes esta alegría enorme que brinda hoy la vida: encontrar lo que hemos buscado toda la vida con mi familia", arrancó Estela, emocionada luego de una jornada histórica para ella y para el movimiento de Derechos Humanos del país, y destacó un sentimiento que la recorrió ayer al enterarse de la noticia: "Que Laura, que pronto se van a cumplir años de su asesinato, sonría desde el cielo y me diga: Mamá, ganaste un batalla larga."

Después de esa frase, miró a sus hijos y nietos presentes y agregó: "Ya tengo mis 14 nietos conmigo, la silla vacía va a estar para él y los portarretratos vacíos lo están esperando para tener su imagen. Ya lo pude ver, es hermoso, es un artista, un chico bueno, y él me buscó: él vino a Abuelas, fue recibido, fue a la CONADI, y hoy me dicen que es mi nieto en un 99,9999 por ciento."

La jornada para Estela había arrancado varias horas antes, cuando la jueza federal María Servini de Cubría la citó a su juzgado de Comodoro Py. El expediente de una causa iniciada por varias Abuelas en 1982 estaba en su despacho y fue la magistrada la encargada de ordenar la pericia genética y de informar a la dirigente que había hallado a su nieto (ver página 5).

Voluntariamente, en julio pasado, el joven se presentó en la sede de Abuelas con dudas sobre su identidad, fue conducido a la Comisión Nacional para el Derecho a la Identidad (CONADI) y luego la ciencia hizo su trabajo: le sacaron una pequeña muestra de sangre, la compararon con las muestras existentes en el Banco Nacional de Datos Genéticos y surgió el resultado que lo conducirá en los próximos días a los brazos de su abuela biológica.

Servini recibió el informe del Banco Nacional de Datos Genéticos minutos después del mediodía y horas después le contó personalmente la noticia: "Hemos encontrado a un nieto más, es tu nieto", le dijo la jueza y Estela no pudo evitar el llanto de felicidad.

Apenas salió del juzgado recibió otro llamado inesperado. La presidenta Cristina Fernández del otro lado del teléfono buscaba verificar la noticia: "Sí, es cierto", le respondió Estela y ambas lloraron.

La encargada de darle la noticia a Guido fue su tía Claudia, titular de la CONADI. Lo llamó por teléfono y en una frase le cambió la vida: "Sos Guido, sos Carlotto, sos el nieto de Estela, el sobrino mío." La sorpresa lo paralizó durante unos segundos, en los que sólo respondía con monosílabos. Después le relató que a partir de Música por la identidad y conocer a otros nietos empezó a pensar si él podía ser hijo de desaparecidos. "Parece ser que una persona de su entorno le dijo que no era hijo del matrimonio y él decidió venir a Abuelas", agregó Claudia. Horas después, Guido le escribió un mensaje de texto a su nueva familia: "Estoy bien, muy feliz. Pronto nos vamos a ver."

Hasta el momento en el que brindó la conferencia de prensa, Estela todavía no lo había conocido personalmente ni había podido hablar con él. La expectativa es grande. "Cuando lo vea no le voy a decir nada, lo voy a abrazar, mirarle la cara y ver si es como lo soñamos", adelantó Estela. Además del abrazo, a Guido le esperan varios regalos que la titular de Abuelas juntó a lo largo de los años: "Cajas de camisetas y pines de todo el mundo para que vea por donde lo buscamos", relató.

"Hoy me tocó encontrarlo, pero voy a seguir", prometió y les pidió a sus compañeras de Abuelas que no se desanimen, que ya les va a llegar el día del encuentro. Por último, sentenció: "Esto es para los que todavía dicen 'basta', los que dudan si hacemos bien, los que pretenden que olvidemos como si nada hubiera pasado. Como falta mucho, hay que seguir buscando, porque otras Abuelas tienen que sentir lo que hoy siento yo."

Sus hijos, el diputado nacional Remo Carlotto, y el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Kibo Carlotto, también celebraron el encuentro familiar. "Laura pudo tener a Guido cinco horas y ahí empezaron los puntos suspensivos. Queremos sentir lo que Laura sintió esas cinco horas", señaló Remo sobre el reencuentro y aseguró que haber recuperado a su sobrino es "como arrebatarle un poco de nuestra historia a la dictadura".

"Quiero transmitir la enorme satisfacción de la presidenta y del Estado Nacional, que ha incorporado esta lucha como una política de Estado. Es un día maravilloso", resumió Fresneda al finalizar la conferencia. El titular de la Unidad Fiscal de Apropiaciones, Pablo Parenti, destacó la necesidad de profundizar esa búsqueda: "Esto confirma que los nietos están y que hay que redoblar los esfuerzos. Hay cientos de pibes viviendo con otra identidad y cada uno que aparece nos da más fuerzas."

Gerardo Aranguren – Tiempo Argentino