martes, 30 de septiembre de 2014

ARTE POR LA PAZ, CON ARTISTAS DE DISTINTAS DISCIPLINAS

“La idea es abrir los brazos para que otros se acerquen”, aquella vieja idea de Raúl Porchetto, motorizada junto a León Gieco y Estela de Carlotto, se hará carne a partir de hoy en canciones, dibujos, esculturas, fotografías y danza.


Muchos artistas, distintos lenguajes, un único mensaje. Eso es Arte por la Paz, un movimiento, un colectivo que rondaba en la imaginación de Raúl Porchetto hace muchos años y que logró motorizar junto a León Gieco y Estela de Carlotto. La iniciativa se hará carne hoy en canciones, en dibujos, en esculturas, en fotografías, en baile. “Arte por la Paz persigue canalizar las inquietudes de tantos artistas que a lo largo del país buscan, desde diferentes disciplinas, despertar la sensibilidad y el interés por formas de vida más sanas, comprometidas con la belleza y con la posibilidad de hacer un mundo más justo, más solidario y más humano”, desliza Laura Kornblihtt, una de las artistas que estarán esta tarde, a las 19, en el Centro Cultural Haroldo Conti, en la presentación de este movimiento multidisciplinario que posiciona al arte como herramienta transformadora. Porchetto, Gieco y Carlotto estarán acompañados por la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, Susú Pecoraro, Adriana Varela y Carolina Peleritti; y en ese antiguo lugar del horror se expondrán trabajos de artistas plásticos y visuales: se verán pinturas de Alberto Bruzzone y de Kornblihtt, una obra de Andrés Zerneri y fotografías de Rubén Andón. También participarán Miguel Rep y Antonella Semaán, dibujando en vivo. Arte por la Paz está auspiciado por Página/12.

Como quedó reflejado en la nota que publicó el domingo este diario –una entrevista a Porchetto, Gieco y Carlotto–, el encuentro de esta tarde es un punto de partida, un primer llamado, una presentación pública de un movimiento que pretende llegar en el futuro a distintos puntos de la Argentina. Es inédito en el país. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, a quien Porchetto acercó la idea para darle forma, leerá un manifiesto redactado por ella y por los dos músicos. “Este encuentro es una forma de abrir los brazos para que otros se acerquen y veamos juntos cómo andamos el camino en busca de la paz”, sintetiza Rubén Andón.

Los artistas que ya se han sumado a Arte por la Paz vienen trabajando en este concepto desde hace
años. La paz no es una preocupación nueva para ellos. Por ejemplo: Andón mostrará catorce fotografías del rock argentino tomadas entre 1974 y 1982. Interesante es lo que tiene para contar, también, el escultor Andrés Zerneri, quien está realizando un monumento a Juana Azurduy por encargo de Evo Morales, que será emplazado donde hasta hace poco había un monumento a Cristóbal Colón, detrás de la Casa Rosada. “Es un monumento a la independencia, la libertad y la hermandad de los pueblos sudamericanos. La escultura mide casi diez metros de altura, ella levanta una espada en la mano izquierda. Juana alza su espada como un estandarte, como un faro que nos dice hacia dónde está la libertad. La espada fue una herramienta de guerra, pero hoy es un símbolo de paz y confraternidad.” Zerneri expondrá la espada de bronce de tres metros en proceso de construcción, ya que se trata de una obra que “ayuda a pensar la paz y la lucha por conseguirla”.

Es para destacar la inclusión de pinturas de Alberto Bruzzone. Página/12 dialogó con quien fuera su compañera de vida, Magdalena Konopacki Bruzzone, fundadora y directora de Casa Bruzzone (espacio que alberga la obra pictórica y un importante archivo documental, ubicado en Mar del Plata). “Sobran motivos para su participación”, dice, con razón. Porque si de algo habló en sus obras este pintor realista fue de la paz: pintó siempre con toma de posición. Pintó sobre Santiago Pampillón, sobre Ana Frank, las Madres de Plaza de Mayo, los desaparecidos. Militó en la izquierda desde la década del ‘50, fue presidente de la Comisión de Artistas Plásticos del Consejo Argentino de la Paz, integró el Consejo Consultivo de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, entre otras cosas. Solía tomar la palabra en las calles, los sindicatos, las bibliotecas. “Elegí dos témperas que ilustran sendos fragmentos del Diario de Ana Frank –cuenta Konopacki–. Elegí la imagen de esta muy pequeña mujercita sensitiva, que, aunque sólo vivió 15 años, sin odio, con conmiseración por los demás, con lástima casi por los brotes de perversión del género humano, dejó una obra que la sitúa en el primer plano de la literatura mundial. Víctima inocente, el espanto no alteró su integridad y nos dejó escrito su mensaje de paz.”

La pintora Laura Kornblihtt, en tanto, señala: “Mi producción artística se caracteriza por la técnica mixta, priorizando el acrílico. En ella empleo diversos materiales, algunos recuperados del pasado, como viejas cartas y periódicos; otros, de la calle, como metales, óxidos y chapas; y otros son parte de la naturaleza como la arena, las maderas. De allí también se deriva mi paleta, ya que los colores que más utilizo son los cálidos, ocre, naranja, rojo, tierra, óxido. Mis obras son rastros del tiempo como las manchas en las paredes, como los caños, andamios y herrajes oxidados. Todos estos elementos son mi fuente de inspiración. Simbolizan para mí las huellas y el paso del tiempo, las marcas de la historia, la memoria”. Para Kornblihtt “el poder como concepto totalizador se ejerce siempre de manera violenta y desde Arte por la Paz intentamos sumar voces y expresiones de todo el país con el arte como herramienta transformadora”. Otro artista plástico convocado es León San, que expondrá una obra llamada El rito, “con figuras simbólicas como elefantes y árboles que simbolizan la paz y la no violencia”.

Al margen de la exposición, habrá dos artistas que estarán trabajando en vivo, mientras en el escenario vibren la música (Gieco adelantó que sonará “Sólo le pido a Dios” en versión del iraní Gabriel Meyer) y los discursos. Uno de ellos es Miguel Rep, que trabajará con la misma dinámica con la que suele hacer sus murales. “Dibujaré a partir de la lírica de León y Porchetto. Voy a estar aparte, en un lugar oculto del escenario. Siempre pido eso. Y en una pantalla aparecerán mis dibujos –anticipa el humorista gráfico–. Me gusta la sorpresa. Trabajo con lo inesperado. Mi religión es no repetir. Lo he hecho en situaciones más difíciles que ésta, con Zaffaroni o con Feinmann. Mi seguridad es que he pensado en la paz toda la vida: no es que me invitan al congreso del yogurt o al del bonsai y aprendo ahí y doy una opinión de algo que no sé.”

El dibujante destaca la presencia de Estela de Carlotto en el acontecimiento. Y arriesga una definición que seguramente comparten todos los que serán de la partida: “Abuelas es la paz. Los organismos de derechos humanos son la paz. Nunca han pedido venganza, y eso que tenían con qué. Queremos que, de una vez por todas, esto sea premiado, observado. Que les den el Nobel de la Paz a las Abuelas. Eso y la aparición de todos los nietos serían las frutillas que coronen una lucha por la paz bien argentina”. “Va a ser un día hermoso, de mucha emoción, de mucha alegría al verla a Estela: es una persona muy querible y estamos felices por lo que está pasando”, opina Carolina Peleritti, quien fue invitada por Pecoraro y Porchetto, y que seguramente entonará una copla.

La otra artista que dibujará en vivo es Antonella Semaán. La joven nació en 1990 con una malformación congénita que la priva del uso de sus brazos y desde los seis años se dedica a pintar con los pies. Luego de participar de exposiciones y presentaciones con reconocidos artistas internacionales, conoció a Gieco, en 2000, y lo acompañó en los recitales en los que el cantautor presentó Bandidos rurales. También fue protagonista de Mundo alas. “El mayor impulso fue la invitación de León. Al interiorizarme en el evento, noté su diversidad y me encantó”, destaca Semaán. “Además de exponer, haré en vivo una obra directamente relacionada con la paz. Cualquier evento que la promueva es sumamente importante para la sociedad”, sostiene.

Por iniciativa de la Dirección Nacional de Artes, dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación, también se sumó a Arte por la Paz la Compañía Nacional de Danza Contemporánea. Su directora artística, Cristina Gómez Comini, adelanta que serán los encargados de abrir el evento. “Los organizadores pidieron una intervención corta. Presentaremos ‘Indio toba’, de Ariel Ramírez y Félix Luna, con coreografía de Ramiro Soñez”, cuenta.

“Las palabras ‘arte’ y ‘paz’ son enormes”, advierte Susú Pecoraro, quien señala que es amiga de Porchetto “desde hace muchos años. Compartimos la desesperación de la guerra de Malvinas. A los dos siempre nos interesó ayudar, hacer algo por los demás”. La actriz destaca que “este encuentro hará que surjan ideas, formas”. Ella dice que el germen de Arte por la Paz hay que rastrearlo bastante atrás en el tiempo, cuando Porchetto inventaba aquella canción que conmovió a “mucha gente joven”: “Reina madre”. “La escuchaba cuando tenía que hacer escenas en las que tenía que emocionarme”, recuerda la actriz, que interpretó a Carlotto en Verdades verdaderas. “Diferentes artistas autoconvocados de todas las áreas nos reunimos a trabajar una serie de conceptos que surgen con urgencia en respuesta a los fenómenos sociales que provoca la violencia en el mundo. Como comunicadores buscamos que se trasmita este mensaje de no violencia. Es una herramienta que no sólo llama a la paz sino que es introspectiva y fundamental para un futuro mejor”, define León San.

La expectativa es compartida. Lo que suceda hoy será un primer paso. Y un presagio de lo que vendrá. “Este es un inicio, un punto de partida, algo que empieza para después tener la posibilidad de abrirse, de expandirse al país, a Latinoamérica. Es una idea hermosa”, concluye Peleritti.


Escribió:  María Daniela Yaccar