LA ARGENTINA LOGRÓ UN TRIUNFO HISTÓRICO EN LA ONU

La Asamblea General aprobó en Nueva York establecer un marco regulatorio mundial para las reestructuraciones de deuda soberanas, la propuesta impulsada por el gobierno y canalizada a través del G77 + China fue aprobada por 124 países. A partir de enero comenzará la ronda de negociaciones para acordar el marco legal.



Escribe Felipe Yapur

La pantalla gigante de la Asamblea General de la ONU mostró cómo votó cada país. Segundos después, sobre un fondo negro y en letras amarillas se despejó cualquier duda. La propuesta que presentó la Argentina, canalizada a través del G77 + China, que prevé el establecimiento de un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de la deuda soberana se impuso por la nada despreciable cifra de 124 votos a favor, 11 en contra y 41 abstenciones. 

Entre octubre y hasta noviembre se tiene que preparar la agenda de trabajo que también debe aprobar la Asamblea General. A partir del próximo enero comenzará la ronda de negociaciones para acordar el texto del marco legal que se busca aprobar. Timerman reconoció que esas reuniones deben realizarse con todos los países, sobre todo con los que votaron en contra.

LA SESIÓN

El desarrollo de la sesión fue tranquilo pero no exento de tensiones entre las bancas. El presidente de la asamblea, John Ashe (Antigua y Barbuda) abrió el debate y le dio la palabra al boliviano Sacha Llorenti, presidente del G77 + China. El embajador fue tajante al sostener que "es prioridad crear un marco jurídico, con miras a aumentar la eficiencia, la estabilidad y previsibilidad del sistema financiero internacional, y el logro de un crecimiento equitativo e inclusivo". Luego pidieron la palabra la representante de Islandia y el de Rusia. 

La primera reconoció la necesidad de evitar que las reestructuraciones de deuda sean obstaculizadas pero adelantó su abstención por considerar que era mejor llegar a un acuerdo a través del consenso. Rusia, por el contrario, consideró como oportuna y necesaria la propuesta del G77. Luego Ashe llamó a votar.
Allí no finalizó la sesión, el presidente de la asamblea anunció que se podían anotar para justificar el voto. El primero en hacerlo fue Estados Unidos a través de Samantha Powers. La representante justificó su voto negativo criticando el procedimiento por el cual se llegó a esta votación. 

Japón, que también votó en contra, fue el primero en advertir que este tipo de temas deben ser tratados en el FMI o en el Club de París porque "tienen los técnicos y el conocimiento profundo de la problemática de la deuda". Claro, lo que no dijo Japón u olvidó convenientemente, es que en esos organismos internacionales hace más de diez años que el tema no avanza más allá de una que otra declaración. 

Si para la Argentina esto fue una victoria con la que prueba una vez más que no está aislada del mundo, como contrapartida resultó también una dura derrota para los que votaron en contra. EE UU y Japón, que sólo fueron acompañados por Alemania, Inglaterra, Canadá, Israel, Australia, Finlandia, Hungría, Irlanda y República Checa, terminaron quedando aislados de lo que exige o desea buena parte del planeta. Un dato anecdótico, la representación inglesa no habló.

LA VOZ DE ARGENTINA

Cuando le llegó el turno a la Argentina, tomó el micrófono el canciller, quien recordó que se estaban cumpliendo 50 años del discurso del entonces canciller José María Ruda, quien "realizó un histórico alegato en el que expuso la posición de la Argentina contra todas las formas de colonialismo", y que posibilitó la primera resolución de Naciones Unidas por el tema Malvinas.

"Los pueblos del mundo hemos hablado y decidimos que es hora de comenzar a trazar conjuntamente un camino ético, político y jurídico capaz de ponerle freno a la especulación desenfrenada, eligiendo el camino del derecho justo que es el que se construye a través de un debate plural y democrático, como este, en donde todos, exactamente todos, tenemos voz y voto", expresó Timerman. No olvidó dar cuenta de cómo la deuda y la ausencia de una regulación de las reestructuraciones terminan siendo las proveedoras de maldiciones sociales como la pobreza, las enfermedades, el analfabetismo y la inseguridad.

El canciller consideró, ante un recinto colmado por los representantes de los países que integran la ONU, que los impulsores de la iniciativa decidieron "cambiar el futuro, y prevenir que más pueblos sigan pagando eternamente con hambre y miseria, los desorbitantes privilegios de los dueños de los fondos buitre, esos siniestros  señores de la opulencia."

EL APOYO DE CHINA Y CUBA

China no dejó pasar la oportunidad y también habló. Liu Jieyi dijo que su país "respalda y comparte las preocupaciones expresadas por la Argentina y considera que el sistema financiero necesita una reforma ulterior". China fue un actor más que importante en las conversaciones con aquellos países que estaban en duda. Y es que su peso económico también puede servir para las causas justas.

El discurso del representante de Cuba, Rodolfo Reyes Rodríguez, tuvo la particularidad de comparar la lucha de la Argentina por conseguir este marco regulatorio con la continua y permanente lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. "Ellas enfrentaron el silencio sobre la desaparición de sus familiares, aun cuando convencidas de que no volverían, dijeron que nunca más volvería a ocurrir. Ahora decimos acá que nunca más vuelva a producirse este ataque contra la Argentina o cualquier otro pueblo de este planeta." La frase provocó el único aplauso cerrado y emotivo de la sesión.

Fuente: Tiempo Argentino