martes, 14 de octubre de 2014

CAMBIOS EN EL VATICANO SOBRE MATRIMONIO Y FAMILIA

Luego de la primera semana de deliberaciones, los obispos reunidos en el Vaticano leyeron un documento en el que se reconoce las uniones civiles, aún puntualizando que "no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer."

Desde Roma Dolores Álvarez

Reconocimiento y apertura hacia las parejas que conviven, los matrimonios civiles y los divorciados que vuelven a casarse, y ahora, un fuerte gesto hacia las parejas homosexuales. Un verdadero tsunami apadrinado por el Papa Francisco está derribando uno por uno todos los tabúes de la Iglesia Católica y se gesta por estos días en el corazón del Vaticano.

El cardenal relator del sínodo extraordinario de obispos sobre la familia, Péter Erdö, leyó ayer el documento con la síntesis parcial de los primeros días de debate, que constató una evolución sustancial con respecto al texto que, hace sólo una semana, había dado la bienvenida a días de reflexión inauditos en la historia eclesiástica reciente.

La verdadera novedad del resumen de las 265 intervenciones de la primera semana de discusiones es la inédita percepción "renovada" de la curia hacia los homosexuales. El texto, titulado Relatio post Disceptationem (síntesis tras el debate), se pregunta si la Iglesia "es capaz de acoger a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en la comunidad". Ante este interrogante, los obispos aseguran que la cuestión de la homosexualidad "requiere una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realistas de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual".

En otro pasaje clave del documento, sobre el cual se discutirá esta semana en los llamados "circuli minores" (los grupos de trabajo divididos por idiomas que prepararán el texto final, la Relatio synodi, que será presentada al Papa Francisco y sometida a votación entre los padres sinodales el próximo 18 de octubre), se lee, además, que, "sin negar las problemáticas morales ligadas a las uniones homosexuales, se reconoce que hay casos en los cuales el mutuo sostén hasta el sacrificio constituyen un apoyo preciso para la vida de las parejas". Es decir, un reconocimiento de facto hacia la modalidad "familiar" de las uniones de este tipo, históricamente descartadas por la Iglesia. Como queriendo sellar  la paz con una realidad empañada por siglos de discriminación, en un pasaje poco claro del escrito de nueve páginas, se asegura que los homosexuales tienen "dotes y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana".

No obstante, la evidente evolución hacia un tema tradicionalmente ignorado por el clero (y tratado como una "enfermedad" por el ala más conservadora), en el apartado dedicado a las parejas gay, los miembros de la Iglesia subrayan que, para ellos, "las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer". Además, en las conclusiones se precisa que hay que tener "una atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños".

En Roma, algunos de los más encumbrados historiadores de la Iglesia Católica aseguran que, para buscar un cambio similar en el seno de la institución sobre el matrimonio y la familia, hay que remontarse al Concilio de Trento del año 1563.

LA OPINIÓN DE LA COMUNIDAD FALGBT

Frente al reciente debate que se produjo en el Vaticano en relación a presuntos cambios en la Iglesia Católica para con las minorías sexuales, la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans emitió un duro comunicado en el que critican a la jerarquía católica por su lugar "en el terreno de la discriminación y la segregación".

"La negativa a reconocer cambios en el Matrimonio y las familias de la diversidad sexual sigue ubicando a la jerarquía católica en el terreno de la discriminación y la segregación", afirmó la FALGBT, que expresó su "rechazo a esta nueva forma de apartheid que se plantea desde lo alto de la Iglesica Católica para nuestras parejas y nuestras familias".

Asimismo, la entidad que lucha por los derechos de las minorías aseveró que durante la discusión obispal se expresó que "'`las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer´, y sólo se consideró a las parejas igualitarias como "fuente de apoyo mutuo" pero nunca de reconocimiento familiar".

Además, destacaron el impacto que provoca que "recién en el año 2014 las máximas autoridades católicas descubran que ´hay que tratar bien a los homosexuales´, lo que constituye un acto indignante y humillante".

Destacaron el impacto que provoca que "recién en el año 2014 las máximas autoridades católicas descubran que ´hay que tratar bien a los homosexuales´".
Al respecto Esteban Paulón, Presidente de la FALGBT, expresó: "La jerarquía católica sigue proponiendo un régimen de apartheid para nuestras familias, lo cual marca la falta de voluntad en el seno de la dirigencia católica para un cambio real y profundo que termine con siglos de discriminación, humillación y violencia hacia lesbianas, gays, bisexuales y trans."


Asimismo agregó que "no alcanza con declaraciones de ocasión que sólo intentan maquillar la histórica posición de las altas autoridades que ha sido, y es. de discriminación y violencia. Cada día alrededor del mundo referentes de la iglesia católica apañan a los regímenes que penalizan y criminalizan a la diversidad sexual, encubren a pederastas y abusadores y promueven la violencia social e institucional hacia nuestro colectivo".

(InfoNews)