jueves, 13 de noviembre de 2014

EXPROPIARON LA CONFITERÍA DEL MOLINO

Con casi dos décadas  de abandono, la Confitería Del Molino está cada vez más cerca de resucitar. El Congreso de la Nación aprobó ayer la expropiación y utilidad de este emblemático edificio ubicado en la esquina de Rivadavia y Callao, por su valor histórico y cultural.

La ley, aprobada casi por unanimidad (se abstuvo Alberto Asseff, del Frente Renovador), otorga el poder de la propiedad al poder Legislativo. Apunta a que se concesione la planta baja, primer piso y subsuelo, para que funcione como confitería, sin perder el espíritu que tuvo el lugar durante décadas. Incluso expropiaron también la marca "Del Molino". Con esos ingresos financiarán el armado de un anexo del Congreso, en el que funcionarían un museo y un centro cultural. 

Desde que bajó sus persianas a principios de 1997, en un supuesto cierre de vacaciones, se desarrolló un juicio de sucesión con los herederos de los primeros dueños.

LA HISTORIA

El pastelero Cayetano Brenna decidió crearlo en 1915, fusionando tres edificios, por lo que el arquitecto designado (el también italiano Francisco Gianotti) apeló a la novedosa técnica de hormigón armado. Tuvo cinco pisos: en el primero, planta baja y subsuelos se destinó la confitería, donde llegó a tener bodegas, fábrica de hielo, depósitos y taller mecánico. Los cuatro de arriba fueron para departamentos de vivienda.

"Esta confitería tiene dos dimensiones trascendentales. La histórica, intangible, por todas las cosas que pasaron ahí adentro. Por ejemplo, tenía su mesa Alfredo Palacios, buena parte de la legislación laboral argentina progresista se discutió y acordó ahí. Políticos, intelectuales, artistas, pasaron por el Molino", dijo Martín Marcos, titular de la Cátedra de Introducción a la Arquitectura Contemporánea de la UBA: "Y está lo arquitectónico: fue de extrema vanguardia, con su cúpula, su marquesina, sus vitreaux, sus mármoles, sus bajorrelieves, su torre aguja y el juego de aspas en herrería." Por allí pasaron desde Arlt, Girondo y Macedonio, hasta Gardel y Lugones. Madonna filmó un videoclip en uno de los salones del primer piso que se usaban para fiestas de casamiento.