martes, 4 de noviembre de 2014

HISTORIAS DE GÉNERO

Agustina Cherri será la voz de Historias de género que estrena Canal Encuentro, una serie documental que tiene como objetivo explícito darle visibilidad al tema y sus variantes con testimonios de mujeres que fueron víctimas de algún tipo de violencia.

Los temas de la serie se exponen mediante entrevistas a diversos especialistas en la problemática. Aquí el detalle de cada capítulo:

4/11: Violencia en el ámbito doméstico. A través de los testimonios de Graciela, Roxana y María Fernanda, junto con las exposiciones de diferentes profesionales, se da a conocer lo que concretamente significa la violencia de género en el ámbito doméstico. Así, se muestra que la violencia no sólo se expresa con golpes o con acciones físicas, sino que también puede ser de carácter psicológico, económico y patrimonial. De esta manera, se comprende que no se trata de un problema personal e individual sino de uno sociocultural y colectivo.

11/11: Violencia en el ámbito laboral. Con las historias de vida de Ruth, Nadia, María de los Ángeles y la voz de los especialistas, se muestra una situación de violencia de género en el ámbito laboral. Las desigualdades salariales, el abuso de poder, el acoso sexual, los insultos, el trabajo de baja calidad y la discriminación son algunas de las formas en las que se expresa este tipo de violencia.

18/11: Violencia en el ámbito institucional. A partir de los testimonios de Mónica, Claudia y Natalia se ejemplifica la violencia de género en el ámbito institucional. La policía, la justicia y el sistema de salud son instituciones que deberían proteger y cuidar a las víctimas de violencia de género, aunque muchas veces no lo hagan.

25/11: De resistencias y luchas. El rol de la mujer en la sociedad fue cambiando a través del tiempo. Debido a la lucha y la resistencia de mujeres como Delia, Lidia y Nelly, que hicieron valer sus derechos y pidieron por justicia e igualdad, el capítulo muestra cómo logró un avance importante en cuanto a las equidades entre género. Mujeres protagonistas que, a lo largo de la historia, han luchado de forma colectiva para eliminar cualquier forma de discriminación y violencia hacia el género femenino.

La participación de Agustina Cherri en este proyecto no es casual, un hecho personal muy íntimo, ocurrido en un momento no detallado de su pasado, motivó a la actriz a formar en 2004 y junto con otros amigos y conocidos una asociación civil relativa a la violencia de género. Desde aquel entonces, la protagonista de Chiquititas y tantos otros éxitos de la tele mantuvo en mente generar un programa que tocara de lleno la problemática. Y eso es lo que diez años después logró con Historias de género, la serie documental que estrena hoy Canal Encuentro con voz en off de Cherri en la narración de cada capítulo y con el objetivo explícito de darle una mayor visibilidad al tema y sus variantes. Es decir: hacer notar que actualmente existe una ley vigente (la Ley 26.485 de Protección Integral), y que la violencia de género no sólo es física (o hacia el interior de una pareja) sino también y más recurrentemente simbólica (y puede manifestarse tanto en el ámbito doméstico, el laboral, el institucional o el mediático).

"Realmente, soy una apasionada de la temática", remarca la reciente actriz de Mis amigos de siempre. "Recuerdo que cuando fundamos la asociación civil fuimos al intendente de la zona, que era Pilar, y le preguntamos: ¿qué hace falta en nuestro distrito? Y nos dijo: una casa para alojar a las víctimas. Y entonces nos pusimos a trabajar en eso durante muchos años", cuenta, y especifica que todo ese trabajo le permitió aprender de "manera vivencial" muchos más aspectos de la violencia de género.

"La llegada de la ley fue realmente un cambio, lo notamos. Era una ley que nos servía, que era útil, que podías festejar que existiera. Pero también nos dimos cuenta de que había un vacío en la comunicación de esa ley que era necesario achicar", rememora. Y detalla: "A mí todavía me pasa que hay un montón de cosas de las que no tengo total conciencia de que son violencia de género, pero lo son", reconoce. "Mucha gente aún piensa que violencia de género es sólo un tipo pegándole a una mina. Y no: hay muchas otras violencias hacia la mujer", advierte.

La pregunta que se hizo entonces Cherri fue: ¿Qué hacer para conocer aún más sobre esa diversidad? Y la respuesta surgió sola: generar un fuerte contenido audiovisual. "Y llegado ese punto, pensamos: ¿Qué mejor para eso que Canal Encuentro?" El siguiente paso fue definir el formato: "Primero pensamos en hacer ficción. Yo soy una fanática de la ficción y le dimos vuelta mucho tiempo a la posibilidad de ese formato, hasta que nos dimos cuenta de que lo mejor para este caso era apuntar hacia una serie documental de carácter pedagógico."

Una vez terminado todo el proyecto (que demoró unos buenos dos años, según consigna la actriz), un momento interesante fue cuando pudo testear el programa con dos de sus familiares más íntimos. "Mostré los capítulos a mi mamá, que tiene 55, y a mi hermano, que tiene 16. Miren, les dije. Y puse play. Y lo que pasó fue que mi madre se transformó: 'Uh. ¡Cuántas veces me pasó y no lo sabía! ¡Cuántas veces con algún comentario o riéndome de algún comentario de otro estuve avalando la violencia!' Mi hermanito también se asombró: '¿Así que la abuela fue víctima de violencia en el hospital cuando la atendieron en su internación?', reflexionó. Mi conclusión, entonces, fue que si había podido interesarles a ambos, es que el proyecto tenía buenas perspectivas. Un programa que, independientemente de todas las estadísticas y de los datos duros que contiene, está contado de manera muy didáctica. No es un bajón verlo. Y tampoco es un programa antivarón."

¿Qué criterios utilizaron para la elección de cada caso?

–Buscamos la mayor cantidad posible de testimonios y los pusimos sobre la mesa para poder debatir entre todos. Elegimos los más ejemplificativos y los más concretos. También los casos donde las víctimas no tuvieran problema en contarlo. Al contrario: que tuvieran muchas ganas de ahondar lo que les había pasado. Claramente, el propósito del programa es contar que se puede salir de ese infierno. De hecho, nos topamos mucho con gente deseosa de contar su historia que nos insistía en querer ahondar en el relato aún más. Imaginate que los testimonios duraban dos o tres horas y pasábamos por todos los estados.

¿Cómo fue tu participación en esos momentos?

–Presencié varias de las entrevistas. Siempre con cuidado porque es un momento muy íntimo.

¿Cómo trabajaste tu rol de actriz?

–Era difícil porque desde el principio estuve detrás de todo el proceso de escritura. Cada uno de los copetes fue hablado entre todos. En todo momento me sentí representada y cercana a cómo se plantea la temática. Fue totalmente natural y muy hablado. Sin ninguna vuelta innecesaria porque no tendría sentido. El programa ya era una bomba en sí mismo, no necesitaba que se le agregue mucho más.

En general, hay dos caminos a recorrer a la hora de tratar un testimonio en un documental. Por un lado, un camino más crudo y sin agregados de ningún tipo y, por el otro, con dramatizaciones y recursos narrativos. ¿Cómo fue el caso de ustedes?

–Nosotros elegimos ser absolutamente realistas. Dar los testimonios reales de las víctimas reales. Y acompañarlas con profesionales de la materia. También mostrar material de archivo: antecedentes de casos históricos y cómo se resolvieron. 

¿Como evaluás el tratamiento de la temática en los medios?

–Yo creo que no sólo existe en programas tipo Showmatch sino también en noticieros, informes, publicidades y en montón de otras situaciones mediáticas.

Concretar este programa debe haberse sentido como un logro, ¿qué viene de aquí en más en tu preocupación por el tema?

–Yo soy actriz y vivo de eso. Con la productora (Subibaja), lo que hago es encontrar un espacio donde poder desarrollar lo que a mí realmente me llena. Y que, gracias a mi trabajo como actriz, puedo encararlo. Nadie puede encarar nada si no tiene en claro lo que quiere hacer. Y lo que yo tengo claro es que lo social me involucra mucho. Y no importa que me lleve muchas horas de mi día: al fin de cuentas, me hace bien. No dejo de hacer lo que me gusta. Y puedo unir ambas cosas: lo social y lo artístico. Contar algo que a mí me apasiona.

Sostener ambas vocaciones debe tener su costo también...

–Sí, porque tengo dos hijos y muchas responsabilidades que cumplir. Pero la verdad es que no me puedo quejar: concretar estos programas me da una gran satisfacción. Eso sí: tengo claro que se trata de una experiencia muy distinta a la de hacer una tira en el prime time. Ni mejor ni peor: distinta.  «

Juan Manuel Strassburger