jueves, 25 de diciembre de 2014

CONDENARON A DIEZ REPRESORES EN TUCUMÁN

Queca Kofman y la imagen de su hijo Jorge
En Tucumán fueron condenados 10 represores en la causa “Villa Urquiza”, por crímenes de lesa humanidad. Una de las víctimas, Jorge, es hijo de nuestra Madre de Plaza de Mayo, Queca Kofman.

“Ayer fue un día de Justicia”, escribieron en las redes Hugo Kofman y Julia Gaitán, quienes estuvieron presentes el martes 23 en Tucumán. Y agregaron: "Los genocidas tuvieron condenas, todo el mundo festejaba. El nombre de nuestro Jorge apareció una y otra vez entre las victimas de estos asesinos, nosotros levantabamos en alto su foto, orgullosos de nuestro hermano y sentímos su presencia y la de todos sus compañeros en esa sala que se llenó de cánticos, risas, alegrías y lágrimas." 

EL JUICIO

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán condenó a los 10 imputados en la megacausa "Villa Urquiza" por crímenes de lesa humanidad, tres de ellos a prisión perpetua, mientras que efectuó un pronunciamiento inédito al considerar que las secuestradas en el penal sufrieron actos considerados de violencia contra la mujer. Los condenados a prisión perpetua son Juan Carlos Medrano, Pedro García, ex jefe de la guardia del pabellón "de la muerte" y Héctor Valenzuela, quienes fueron hallados culpables de los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, torturas, delitos sexuales y de los homicidios de Juan Torrente y Juan Carlos Suter.

Las otras condenas son: Arturo Álvarez (25 años), Angel Audes (20 años), Jorge Omar Lazarte (18 años), Augusto Montenegro (16 años), Francisco Ledesma (16 años) y Heriberto "El Tuerto" Albornoz (8 años).

Queca Kofman en Tucumán, cuando fue a declarar
El tribunal decidió que los condenados deben cumplir arresto efectivo en el penal de Villa Urquiza para evitar posibles fugas, mientras que dispuso que una junta médica determine si el condenado Audes está en condiciones físicas de ser alojado en ese lugar o sigue con detención domiciliaria.

La fiscalía había solicitado prisión perpetua para Medrano, García y Valenzuela, aunque la lista incluía a Ledesma, Lazarte y Audes.

El fiscal Pablo Camuña se mostró conforme con la sentencia, ya que "representa mucho de la gravedad de los ilícitos y toma en cuenta los testimonios de las víctimas que declararon durante el debate y por eso se van contentas con el fallo".

Lilian Reynaga, quien participó del juicio en calidad de víctima-testigo, consideró que "es una sentencia ejemplar" y afirmó: "estoy muy feliz porque se hizo justicia".

Con respecto a la pronunciación del tribunal sobre la situación que vivieron las mujeres dentro del penal de Villa Urquiza valoró el pronunciamiento de los jueces porque "es un aporte conmovedor". "Me sorprendió la posición de los jueces porque esto fija un precedente y deja demostrado que cuando se habla de torturas no se lo hace en términos generales sino desde el abuso y la humillación sexual que sufrimos las mujeres", dijo.

"Esto debe quedar definido dentro del Código Penal", sostuvo Reynaga durante el diálogo con Télam luego de escuchar el fallo.

Queca Kofman en Famaillá donde fue secuestrado su hijo
Julia Vitar, querellante de la familia Kofman, sostuvo que "las penas que les dieron a los imputados son importantes y están acordes con los delitos por los cuales estaban acusados en el proceso".

"En lo particular, como representante de la familia Kofman, puedo decirles que sus integrantes quedaron más que contentos porque es un caso bastante complicado debido a la dificultad probatoria que teníamos al no encontrar testigos para que presten declaración", indicó.

Vitar insistió en que la tarea "fue ardua, pero considero que hicimos un buen trabajo coordinado con las querellas". "Creo que el tribunal pudo escuchar que nosotros vamos a seguir exigiendo condenas en cárcel común, perpetua y efectiva", indicó el abogado.


El juicio, que comenzó a mediados de septiembre, fue el décimo por delitos de lesa humanidad que se celebró en esta provincia, el segundo de la magnitud de un megaproceso (el primero fue "Arsenales II-Jefatura II") y la mayoría de las 39 víctimas han sido funcionarios o militantes políticos o gremiales.

EL TESTIMONIO DE QUECA

Reproducimos la crónica periodística publicada en el diario La Gaceta de Tucumán, el 26 de noviembre del corriente año, en ocasión de la declaración que hizo Queca Kofman ante la Justicia tucumana:

Hugo Kofman y Queca esperando para declarar en Tucumán
“Llegué al alambrado y grité por Jorge”

¿Es amiga, enemiga, deudora o acreedora de alguna de las partes? “Soy madre de un desaparecido”. La respuesta de Celina “Queca” Kofman a la pregunta de rigor del presidente del Tribunal Oral Federal (TOF), Carlos Jiménez Montilla, anunció la crudeza del testimonio.

Con su pañuelo blanco en la cabeza y con una enorme foto de su hijo, Jorge Kofman, sobre el pecho, la mujer de 91 años contó las circunstancias de la desaparición del estudiante de Filosofía y miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de 23 años.

Jorge estudiaba en Córdoba, pero por su militancia se encontraba en Tucumán cuando fue secuestrado. “Sabemos que estuvo aquí porque nos envió fotos y cartas”, afirmó “Queca” y exhibió una imagen de su hijo en la Casa Histórica, fechada de puño y letra por la víctima en mayo de 1975. Relató que la siguiente noticia que tuvo de él fue que lo habían detenido. “En agosto de 1975 nos avisó un compañero de militancia, (Enrique) Gorriarán Merlo”, añadió.

Hugo Kofman, hermano mayor de Jorge, consignó que había desaparecido durante las primeras semanas de julio. La familia residía en Santa Fe y apenas supieron sobre lo ocurrido, comenzaron a viajar a Tucumán para tratar de encontrarlo. En la provincia contactaron al abogado radical Ángel Gerardo Pisarello. “Fue el primero que presentó un habeas corpus, con resultado negativo. Por él supimos que había estado herido y que lo había cuidado una familia cerca de Famaillá. Ellos lo habrían llevado en sulky hasta la ruta para que tomara un colectivo de ‘El Cóndor’ a Córdoba y de ahí lo habrían bajado”, recordó. Agregó que lo habrían reconocido, posiblemente en un control, porque había estado detenido antes.

Por presos conocieron que Jorge pasó al menos por el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Famaillá y por las cárceles de Concepción y Villa Urquiza. En Famaillá, lo habrían visto en muy mal estado de salud por las torturas.

Militantes de Derechos Humanos acompañaron a Queca 
“Queca” fue contundente al describir cómo estaba Tucumán en esa época: “era una ciudad sitiada. Pisarello nos recomendó que Hugo no anduviera solo por la calle y que no habláramos en los taxis. Creímos estar en el infierno mismo. Comenzaron a aparecer cadáveres y cadáveres”. Convencida de que su hijo estaba en Famaillá, se acercó a “La Escuelita”. “Sentí que mi hijo estaba ahí, fue la intuición de madre. Me detuvieron y encañonaron antes de llegar. Lloré tanto para que me dejaran acercar… Pude llegar hasta el alambrado y grité con toda la fuerza el nombre de Jorge. Nunca sabré si me escuchó”, lamentó quebrada.

La familia efectuó presentaciones ante la Justicia, organismos nacionales e internacionales. Ninguno tuvo resultado. “Poco antes de que lo secuestraran y asesinaran, Pisarello nos dijo que había una pista positiva y que debíamos encontrarnos en un lugar que no fuera Tucumán ni Santa Fe. Poco después el abogado desapareció y no supimos a qué se refería”, añadió Hugo. Inmediatamente, resaltó la valentía y el compromiso del letrado. El público estalló en un aplauso espontáneo. “No sólo nos arrebataron a nuestros hijos y los asesinaron en campos de concentración, sino que quisieron borrarlos. No nos dieron siquiera el consuelo de un duelo. Los había tragado la tierra”, expresó la militante conmovida.