lunes, 1 de diciembre de 2014

ENTREVISTA A LUCÍA , LA COMPAÑERA DE JOSÉ MUJICA

La compañera del presidente Pepe Mujica, ex guerrillera y ex prisionera política de la dictadura, fue reelecta como senadora y subraya la importancia de los procesos regionales de integración y la relación con Argentina.





Por Mercedes López San Miguel (Desde Montevideo)

Lucía Topolansky, primera dama uruguaya, senadora reelecta, nos recibe en una casona reciclada en donde funciona la sede del Movimiento de Participación Popular (MPP), ubicada en la calle Mercedes al 1300, en pleno centro de la ciudad. Esta mujer de 70 años, de una energía admirable, ex guerrillera, compañera de vida de José “Pepe Mujica”, reflexiona sobre las izquierdas latinoamericanas, la relación con Argentina, el peronismo y la figura de Máximo Kirchner. Su nombre suena como probable ministra de Vivienda.

¿Cuál es su balance sobre la relación con Argentina?

–Yo creo que hay que conocer la historia latinoamericana para entender las relaciones de nuestros países. Si miramos la historia nacional argentina y la uruguaya vemos que hay muchos momentos de entrelazamiento, tenemos un pasado en común muy fuerte. Tengo un libro enorme que me lo regaló una señora argentina, que se llama Familias del Río de la Plata, y que retrata a las personas que pertenecen a los dos lados. La familia de mi madre es una de esas familias, fundacionales, que se desarrolló entre Argentina y Uruguay. La familia de mi madre desciende de un hermano de Cornelio Saavedra. Nos identifica una manera de hablar, el tango, no voy a entrar en la discusión de Gardel, porque es inútil (se ríe). Hay una cierta idiosincrasia. Somos como un pariente desagradecido con Argentina, porque sentimos que los argentinos nos quieren en pila y nosotros no correspondemos igual, capaz que porque somos chicos. A los argentinos les gusta venir a Uruguay, para pasar las vacaciones o cuando se jubilan. En lo político hay fenómenos muy distintos. Creo que el peronismo es una impronta muy particular de Argentina, y si no se entiende el peronismo, no se entiende un fenómeno de mucha trascendencia. He leído muchísimo sobre el peronismo, y leí todos los discursos de Eva Perón, porque una cosa que visualizo cada vez que voy a Argentina es que si entras en un sindicato u organización social lo primero que ves es el retrato de Evita, no el de Juan Domingo. Esos discursos tienen unos contenidos muy interesantes en relación a la dignidad del pueblo y de los derechos, fundamentalmente. En los años en los que estuve presa cayeron dos muchachas que eran montoneras, Ana Luisa y Raquelita. Discutíamos de política. El gran temor nuestro era que las extraditaran, porque las iban a matar en Argentina. Así que los familiares consiguieron el amparo a través de la embajada sueca. El día que se iban en libertad, le cantamos la marcha peronista. Me acuerdo de las caritas de ellas.

Sanguinetti dice que el Frente Amplio se está peronizando...

–Hay toda una prédica de la oposición de caracterizar al peronismo como populismo, a Bachelet como populista, a Evo, a Dilma. Si analizas, el concepto populismo es igual a distribución. Las derechas vienen perdiendo en el continente. Yo me defino como una mujer de izquierda que busca el socialismo. Ahora bien, el socialismo puede querer decir muchas cosas. La izquierda latinoamericana tiene un debe, porque le falta teorización, meterle contenidos a estos procesos y al concepto de populismo. Volví a leer a Rosa Luxemburgo, y para mí es el pensamiento más vigente. En América latina es difícil opinar sobre Cuba, porque el país está aislado con el embargo. Lo salvó que se diera este proceso de la región, que surgieran países amigos, bloques como la Celac. Lo más fuerte fue cuando Raúl Castro recibe la presidencia de la Celac, que se la entrega Sebastián Piñera, esa foto 15 años atrás no era posible. El brasileño Frei Betto da la mejor definición en una frase sobre lo que está pasando en Latinoamérica: “Ahora la gente elige presidentes con cara de gente”. En ese concierto surgieron liderazgos: Lula, Chávez, Evo, Cristina. Fueron distintos los dos períodos del kirchnerismo, porque Néstor y Cristina eran dos personalidades bien diferentes. Cada persona le pone una impronta personal. Hace poco me preguntaron quién seguiría después de Cristina y yo le dije que veía una cantidad de personas que podían ser, pero que había una figura que me había llamado la atención, porque en la televisión vi un estadio repleto de gente y estaba dando un discurso el hijo de Cristina, Máximo, y me impresionó muchísimo. Vi un muchacho con una enorme serenidad, y muy profundo en el pensamiento. Digo, acá tienen un valorazo, pero distinto a la madre y el padre. A nosotros nos importa mucho lo que pasa en Argentina y en Brasil, porque nos determinan mucho ambos países. Somos partidarios del Mercosur, a pesar de las dificultades que ha tenido, porque entendemos que en un mundo que se está moviendo en bloques hay que tener uno propio, nos alegra que Bolivia esté casi por ingresar, también apoyamos a Unasur, Celac, el Banco del Sur, que han corrido un poco el papel de la OEA, un organismo internacional donde manda uno y los demás obedecen.

Se refiere a Estados Unidos

–Sí, pero con Canadá, porque siempre tiene aliados, nunca aparece votando solo. Para nosotros, no es lo mismo ir a pelear al exterior un asunto al lado de Brasil y Argentina que yendo solos.

Danilo Astori, próximo ministro de Economía, plantea flexibilizar el Mercosur

–Tenemos que profundizar y desarrollar el Mercosur. Hace mucho que somos observadores del ALBA y ahora los somos del Tratado del Pacífico, porque no podemos negar nada, estamos peleando en el Mercosur un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, y están todos los países sudamericanos listos, y falta la Unión Europea, que no resiste al lobby de la agricultura francesa. En el Mercosur está el rodeo ganadero más grande de la tierra, y la producción de granos más grande de la tierra. Brasil pertenece a los Brics, y nos invitó a la reunión de ese bloque. Hay un peligro enorme de esquematizar, uno tiene que tener la cabeza abierta. Cuando arrancó el Mercosur el sector al que pertenezco (MPP) fue el único que votó en contra, porque lo veíamos como un pacto comercial, y no de integración. Estaban Lacalle, Menem, Collor de Mello y Rodríguez, no era muy presentable desde el punto de vista ideológico. Después nos dimos cuenta de que desde ese primer escalón se podía llegar a mucho más. La lucha que tenemos con la oposición, porque quiere desarmar al Mercosur, es porque se niegan a la transformación que el bloque pueda tener. Cuando tenemos algunos inconvenientes, por ejemplo, con Argentina, lo achacan al Mercosur.

La oposición trata de tibio al gobierno uruguayo cuando dialoga con Argentina.

–Te dicen que hay que dar un portazo. Nosotros entendemos que el camino es el diálogo infinito. Todo se arregla dialogando, sobre todo con los países de América latina. Leen La Nación y Clarín y no entienden la lógica argentina. Recuerdo bien el día que murió Néstor Kirchner y Pepe invitó a subirse al avión a una delegación de los cuatro partidos (frenteamplistas, blancos, colorados e independientes) para ir al sepelio. Fue una situación impresionante, vi desfilar todo tipo de gente, de diversa condición social, viejos, jóvenes y medianos: en política son cosas que hay que mirar. Si se para un chiquilín frente al féretro y dice: “Gracias por haberme enseñado a militar” es fortísimo. Lo oí en varios. Pasaban trabajadores, gente de la cultura. Acá, los diarios que responden a la oposición decían que el kirchnerismo perdía las elecciones, y nos dimos cuenta que iba a ganar y mejor. Esa discrepancia la vamos a tener siempre. Lacalle padre cuando estuvo de presidente junto con Menem quisieron entrar en la onda de privatizar todo lo público. Acá por suerte se realizaron los plebiscitos que tiraron abajo las leyes privatizadoras de todos los servicios (luz, comunicación, agua). Como perdieron, pasaron a criticar a las empresas por ineficientes. Hoy son empresas de punta. La mitad del movimiento bancario está en manos públicas, entre el banco de la república, el banco hipotecario, el banco seguro del Estado, el banco de previsión social. Después de la crisis en la que tocamos fondo se arreglaron las normas de control de la banca privada. Nuestras madres siempre nos predicaron: “Ahorrá en el banco república”, era como la gran garantía. El Estado siempre va a estar. Ahora, los bancos públicos están saneados, y pudimos sacar una ley que modificó la Carta Orgánica del banco de la república para que el 30 por ciento de la ganancia vaya al Fondes, un fondo de desarrollo para empresas autogestionadas.

¿Cómo encararán el déficit habitacional?

–Cuando llegamos al poder faltaban cien mil viviendas, en un país de tres millones de habitantes. Hicimos 50 mil viviendas a través de varios programas sociales como el Plan Juntos. Con mucha liviandad, el candidato del partido nacional prometió que en cinco años eliminaba los asentamientos, que ustedes llaman villas miserias. Eso es desconocer la realidad. Después se desdijo y habló de diez años. Yo lo sé, porque siempre trabajé en el ámbito social en barrios irregulares, desde el año 58, cuando estaba en segundo año del liceo y me involucré en la actividad social. Después cuando estudiaba Arquitectura trabajé en la parte de extensión universitaria en la construcción de viviendas con los vecinos.