viernes, 5 de diciembre de 2014

ES LEY EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL PENAL

Fue aprobado por 130 votos a favor contra 99, el nuevo Código que reemplaza el sistema inquisitivo por otro acusatorio y establece en un máximo de tres años el tiempo para resolver sobre una causa.

La Argentina ya cuenta con un nuevo Código Procesal Penal (CPP) que abandona el anquilosado paradigma inquisitorio por uno acusatorio, mucho más transparente donde el fiscal investiga y el juez se dedica mediar entre las partes y decidir. Luego de una extensa reunión, el Frente para la Victoria (FPV) junto con los bloques aliados sancionó el proyecto con el respaldo de 130 diputados, 99 votaron en contra y sólo dos se abstuvieron.

Como es costumbre ya en la Cámara baja, la oposición esperó que el FPV logre el quórum para habilitar la sesión. El oficialismo no tuvo problemas aunque es verdad que algunos de sus principales referentes mantuvieron el ceño fruncido porque hubo diputados que estuvieron distraídos y llegaron sobre la hora. El debate comenzó con el CPP a pesar de que el orden del día original tenía como primer tema la creación de la comisión bicameral investigadora de las maniobras fraudulentas detectadas en el banco HSBC.

La oralidad, el paso al sistema acusatorio, la transparencia, la investigación del delito en manos de los fiscales y el rol de la víctima fueron los ejes que la presidenta de la comisión de Justicia, Graciela Giannettasio (FPV-Buenos Aires), utilizó en su discurso para justificar la necesidad de respaldar el proyecto. "El nuevo sistema procesal establece una nueva organización judicial y apunta a la celeridad, la oralidad, la publicidad y a simplificar los trámites", aseguró la legisladora. Además dijo que el código modernizado "utiliza de manera rigurosa el esquema de libertad y garantiza la vigencia de nuestros tratados internacionales". Giannettasio dijo que ya era tiempo de abandonar el actual código al que definió como el "peor proceso de revictimización" porque los que ingresan al sistema judicial "no saben nunca qué pasa con la investigación; no saben cuándo va a terminar el proceso; no participan de la investigación y no tiene oralidad que es vivir degradado y no tener justicia".

La satisfacción por el paso del sistema inquisitivo al acusatorio fue el único punto en común entre oficialistas y opositores. No hubo más. Por caso, el radical Manuel Garrido definió primero al CPP como una "entelequia" para luego criticar "la inmediata designación de 1650 cargos en el Ministerio Público Fiscal (MPF)" y la imposibilidad de un control parlamentario. La designación de nuevos fiscales sirvió para que los radicales como Mario Negri y José Cano presagiaran que se trata de una virtual "colonización" de la justicia sin importar que no serán designados por el Ministerio Público Fiscal (MPF) sino por concursos.

Cuando una sesión se extiende, el CPP consumió once horas, se produce el fenómeno de la reiteración de conceptos. La oposición no escapó a esa regla pero ante la insuficiencia de argumentos no dudó en criticar artículos que ya habían sido modificados incluso antes de que el proyecto llegase al recinto, como la conmoción social, o instalar otros temas, como hizo el radical Oscar Aguad quien anunció el fracaso de Vaca Muerta. Patricia Bullrich, en cambio, prefirió la futurología política y le auguró al CPP el mismo final que "la ley de autoamnistía" (del dictador Reinaldo) Bignone, la derogación. Esto provocó que el kirchnerista Jorge Rivas los calificara de "ilusionistas políticos más cerca de la magia que de la realidad".

El bloque del Frente Renovador, con la consuetudinaria ausencia de su jefe Sergio Massa, también se opuso al proyecto oficial. Adrián Pérez se mostró incrédulo ante el nuevo rol que se le otorga a los fiscales porque, dijo, "creo en los fiscales que están en el territorio y no en Comodoro Py" y a modo de ejemplo citó a José Campagnoli. Esa reivindicación no la dejó pasar el kirchnerista Remo Carlotto, quien definió a Campagnoli como "un verdadero perseguidor de pibes pobres, una vergüenza para la democracia". Pablo Kosiner (FPV-Salta) aportó lo suyo al afirmar que el FR divide la sociedad en clase media y alta y "el resto son delincuentes, y de nosotros dicen que representamos a los Derechos Humanos de los delincuentes". El salteño los acusó de adherir a "la teoría fascista de (Cesare) Lombroso" como prueba del tipo de país que pretenden.

También hubo momento para gritos y discusiones. Ocurrió cuando Araceli Ferreyra (FPV-Corrientes) negó que el proyecto busque garantizar la impunidad de los funcionarios del gobierno: "Nosotros queremos que se investigue a todos y que no se salven ni siquiera los ladrones de guante blanco como el señor Oscar Aguad." La macrista Laura Alonso intentó callarla a los gritos. Ferreyra no se amilanó y le dijo: "Espero que haya algún fiscal que investigue a Alonso por los cien mil dólares que su fundación recibió del fondo buitre de Paul Singer." El cierre del debate estuvo a cargo de Juliana Di Tullio. La presidenta del bloque del FPV le pidió a la oposición que abandone su costumbre de defender a las corporaciones y se animen a respaldar una ley que reclama la sociedad. Rechazó con vehemencia la acusación opositora que dice que con el CPP se pretende evitar la investigación de casos de corrupción de funcionarios del gobierno: "Les advierto que en las 4000cuentas del HSBC hay un solo político que pertenece a una bancada que se la pasa denunciando corrupción", dijo a modo de nexo del tema que todavía debían debatir ya en la madrugada de este viernes.

(Felipe Yapur - Tiempo Argentino)