jueves, 11 de diciembre de 2014

“LA POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS NO ES NINGÚN CURRO”

Cristina Fernández desafió a los candidatos a definir cuál será su política de DD HH, respondiendo de este modo a la polémica frase de Macri y que no le importan tanto “las palabras necias como los silencios cómplices”.

Ana Clara Pérez Cotten

Durante un acto en Morón en el que se reinauguró el hospital del partido en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, la presidenta Cristina Fernández le respondió ayer al líder del PRO y precandidato presidencial Mauricio Macri, quien había manifestado que en caso de llegar al gobierno terminará con "los curros en Derechos Humanos". Acompañada por su Gabinete y por buena parte de los candidatos presidenciales del Frente para la Victoria, aseguró que ese tipo de definiciones "le da pena" pero advirtió –con una frase dirigida a toda la dirigencia, incluso a los candidatos del espacio que lidera– sobre la importancia de demostrar con claridad cuál será la política de Derechos Humanos de la próxima gestión.

"No me importan tanto las palabras necias como los silencios cómplices. Es una obligación moral decir cuál va a ser la política de Derechos Humanos porque es una política que hemos instalado desde 2003 y nos ha hecho ser respetados en todo el mundo", aseguró ayer la presidenta y la contundencia de la frase provocó un aplauso cerrado de los militantes –en su gran mayoría de Nuevo Encuentro– que la escucharon en el en el Microestadio del Polideportivo Municipal Gorki Grana de Castelar, en un acto que implicó el retorno al Conurbano después de dos meses. "La política de Derechos Humanos no es de un partido, no es mía, ni de Néstor: es patrimonio de los 40 millones de argentinos, que la tienen que defender", resaltó.

El lugar le sumó simbolismo a las definiciones presidenciales: el polideportivo se construyó en el predio de once hectáreas donde funcionó el centro clandestino de detención Mansión Seré. También el auditorio político fue pertinente: a pocos metros la escuchaban tres de los precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria: el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo; el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Rápido de reflejos y desde su cuenta en Twitter, Scioli se pronunció sobre el tema: "Coincido con la presidenta en que tenemos que dejar asentado el compromiso con la política de Estado de Derechos Humanos. El trabajo de Kibo Carlotto al frente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia es una fiel expresión de mi pensamiento y mis acciones en la materia".

Al lado de la presidenta se sentaron ayer el intendente Morón, Lucas Ghi, y el titular de AFSCA líder de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella. Cristina retomó las definiciones que tuvo Macri durante una entrevista con La Nación publicada el fin de semana: "Dan pena los que hablan del curro de los Derechos Humanos. Este es un logro de todos los argentinos y no es ningún curro." Y vinculó al jefe de gobierno con aquellos sectores civiles que apoyaron la última dictadura. "No hay que enojarse con los que quieren tratar peyorativamente la política de Derechos Humanos, sino tener pena y recordar que tal vez muchos de ellos tuvieron que ver como civiles con lo que fue un mandato, porque los que están presos son los militares, pero los que se beneficiaron económicamente están al frente de muchas empresas vivitos y coleando", reflexionó.

En ese contexto, la presidenta hizo alusión al caso del represor Ernesto Barreiro. "Desencadenó el episodio de Semana Santa en 1987 al acuartelarse en el Tercer Cuerpo del Ejército ante una citación de la justicia. Hoy, a 27 años, esa misma persona se ofreció a colaborar con la justicia para ir a identificar los lugares donde están los detenidos desaparecidos (en Córdoba). Esto es un logro de la sociedad argentina y no es ningún curro, es crecimiento, justicia, es perseverancia de los organismos de Derechos Humanos", apuntó, otra vez con la intención de desacreditar las definiciones de Macri a la luz de cuestiones concretas.

Con la clara intención de salir del localismo e inscribir la lucha por los Derechos Humanos como parte de una cuestión universal y –más claramente– latinoamericana, Fernández de Kirchner le mandó "un fuerte abrazo" a su par de Brasil, Dilma Rousseff, quien ayer recibió de manos de la Comisión de la Verdad, integrada entre otros por los ex presidentes Lula Da Silva y Fernando Henrique Cardoso, el informe definitivo sobre los 434 desaparecidos de la última dictadura brasileña.

"Eran épocas de la doctrina de seguridad nacional producto de la Guerra Fría, la propia Dilma fue encarcelada y torturada", recordó la presidenta.

EL HOSPITAL

La construcción del nuevo hospital es una de las obras de infraestructura más importantes en la historia de Morón. La obra, que demandó una inversión de $ 310 millones por parte del gobierno nacional, fue acordada entre el ex presidente Néstor Kirchner y el entonces intendente de Morón Martín Sabbatella, gestión que luego continuaron la presidenta Cristina Fernández y Lucas Ghi. El edificio tiene seis pisos, planta baja y subsuelo, ascensores para pacientes y para el personal del hospital, iluminación natural en todos los pisos, una maternidad segura centrada en la familia, centro obstétrico, salas de trabajo de parto, habitaciones de dos camas  y un sistema de cuidados progresivos.

Luego de repasar las inauguraciones que hizo en la Ciudad vía videoconferencia, CFK resaltó una cuestión habitual en sus discursos: la importancia de la coexistencia de la libertad a la par de la igualdad. "Además de la libertad queremos igualdad: sin igualdad tampoco hay democracia", definió y en esa línea desestimó el concepto de orden que tanto usan algunos dirigentes de la oposición porque, según consideró, "el orden puede ser injusto o clausurar utopías". 

"Necesitamos que todos los argentinos nos comprometamos en esta senda: no hemos ordenado el país, lo hemos transformado. Transformamos el país porque, como decía Jauretche, hemos incorporado la alegría a la política, la alegría de miles de jóvenes que se suman a la militancia", sostuvo y cerró su mensaje con el mítico llamado de José Ortega y Gasset: "¡Argentinos, a las cosas!"