viernes, 20 de febrero de 2015

REUNIÓN SECRETA DE LOS FISCALES, SEGÚN LA NACIÓN

La Nación informa sobre una reunión secreta del grupo de fiscales que organizó la marcha donde afirmaron que "la lucha sigue en cada causa" y evaluaron cuanto daño le hicieron a Gils Carbo. 

Por Hernán Cappiello (Diario La Nación)

Casi en secreto, los fiscales organizadores de la Marcha del Silencio, convocada para homenajear al fiscal Alberto Nisman, se reunieron ayer al mediodía en Comodoro Py 2002 y llegaron a una sola conclusión: "Ahora nos tenemos que bajar y la expresión de la gente la tiene que recoger la política, no nosotros".

Así lo revelaron a LA NACION asistentes a ese cónclave que tuvo como escenario el despacho del fiscal ante la Cámara Federal Germán Moldes.

Además del anfitrión, participaron Raúl Pleé, Guillermo Marijuan, José María Campagnoli y el invitado especial fue Julio Piumato, el líder del gremio de los judiciales que puso la logística para la organización de la marcha. Sus hombres armaron los cordones en la calle, su Bora negro abría el paso y la combi del gremio arengaba con parlantes. Pero el músculo lo aportaron los camioneros de Hugo Moyano. Sus robustos afiliados fueron la guardia que hicieron un cordón en torno de los fiscales para que marcharan sin interferencias. Con modales de señoritas, guiaban a los empapados jueces de traje gris. Casi sacaron en andas al fiscal Moldes al llegar a la Plaza de Mayo que se descompuso apretujado por la multitud y lo subieron al escenario improvisado frente a la fiscalía de Nisman, sobre un camión aportado por el gremio.

Piumato agradeció con un comunicado a la gente, y dijo: "Los argentinos reclamamos cambios, nunca más una muerte política, queremos una convivencia sin violencia y en paz".

Pero los fiscales entendieron que no se pueden permitir esas expresiones.

Frente a algunos que les sugirieron repetir esta marcha una vez al mes, insistieron en que no eran ellos los que debían hacerlo.

Otro punto que evaluaron como positivo es que, a partir de la masiva concurrencia, "algunos timoratos se van a animar a más" porque saben que cuentan con respaldo para tomar decisiones que requieren especial coraje, el que no viene con el decreto de designación.

Algunos de estos tímidos, ausentes anteayer en la marcha, se acercaron a los despachos de los organizadores para felicitar y sumarse.

Uno de los fiscales aseveró: "La lucha continúa, pero en cada causa". No tuvo eco en otros de sus colegas que insisten en que los expedientes son otra cosa y que no corresponde tirotearse entre los sectores en pugna usando carátulas como proyectiles.

Fiscales que convocaron, pero que ayer estuvieron ausentes en la reunión explicaron que el sentimiento es que ahora "los políticos son los que deben canalizar lo que se vivió en la calle".

No obstante, el reclamo de la gente cuando cantaba: "Justicia, Justicia" fue recibido como una demanda hacia los organizadores. "No podemos hacernos los tontos con las causas en trámite", dijeron dos de los fiscales que armaron la movilización.

También se conversó sobre cómo quedó la procuradora Alejandra Gils Carbó tras la manifestación. Coincidieron en que uno de los disparadores para que la marcha tuviera acogida en Tribunales fue la oposición a que se designaran fiscales subrogantes. Por eso evaluaron que Gils Carbó es una de las perdedoras tras la manifestación. Y entendieron que la agrupación que también quedó afectada por la marcha es el colectivo judicial filokirchnerista Justicia Legítima.

Y analizaron que el contraataque que esperan ahora será en el ámbito legislativo. Estimaron los fiscales que el Gobierno buscará poner en marcha lo antes posible el nuevo Código Procesal Penal con la aprobación de las leyes complementarias que hacen falta, para poner en funciones a fiscales de su riñón, designados de manera subrogante por Gils Carbó. Su asunción está paralizada por medidas cautelares, pero no hay decisión de fondo sobre su legalidad.

La manera de contrarrestar esta embestida está fuera de tribunales. Se encuentra en el ámbito de la política, donde confían que la oposición dé esa batalla en el Congreso.