jueves, 5 de marzo de 2015

LA CORTE DESMINTIÓ A SU PRESIDENTE

Ricardo Lorenzetti, Presidente de la Corte
Un día después de que el magistrado sostuviera que el hecho "es cosa juzgada" y que el máximo tribunal no podía "modificar" la "sentencia", el cuerpo que preside emitió un documento relativizando estos planteos. Sigue el contrapunto.

Se continúa con la pertinente investigación." Con esa afirmación, la Corte Suprema de Justicia de la Nación concluye un informe sobre el estado de la causa en la que se investigó el atentado a la Embajada de Israel y desmiente al propio presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti. El martes pasado, durante su discurso de apertura del "Año Judicial", Lorenzetti había asegurado que el ataque terrorista que en 1992 provocó 29 muertes era "cosa juzgada". El documento fue subido ayer al sitio web del Centro de Información Judicial (CIJ).

La controversia en torno a la voladura de la sede diplomática israelí comenzó el domingo luego de que la presidenta Cristina Fernández, en la apertura de las 133 sesiones ordinarias del Congreso, adjudicara al Tribunal Supremo la falta de avances en la pesquisa.

Dos días más tarde, desde el Palacio de Tribunales, Lorenzetti respondió: "Hubo sentencia en el año 1999, muy anterior a la conformación de la Corte actual. Esa sentencia determinó la materialidad del hecho y la imputabilidad; quiénes eran los culpables y encontró al grupo Hezbollah". En la misma línea, concluyó: "Nosotros como tribunal no podemos modificar lo que ha sido juzgado."

Sin causa cerrada en el atentado a la Embajada
En el informe de la Secretaría Judicial N° 3, a cargo de Esteban Canevari, si bien se resalta que "está probada la materialidad de los hechos –cómo ocurrió el atentado– y también señalada la responsabilidad penal de sus autores" y que "ambas circunstancias (pilares de la investigación) han sido consentidas por las partes", destaca que "sobre esa base firme se continúa con la pertinente investigación, para lo cual se ha solicitado la necesaria colaboración internacional".

Claro y contundente, el texto rechaza el punto final de la pesquisa que había hecho público el titular del máximo tribunal del país. De hecho, en ninguna de las cinco páginas del informe que difundió el CIJ se hace mención a los términos "cosa juzgada" o "sentencia". Fue una forma elegante –o no tanto– de resolver el desliz del titular del cuerpo.

La mención de la "colaboración internacional" no es azarosa. El canciller de Israel, Avigdor Lieberman, le hizo llegar su par argentino, Héctor Timerman, una carta a través de la embajadora Dort Shavit, interesado en "la continuidad" de las investigaciones sobre los atentados contra la sede diplomática israelí, 1992, y la sede de la AMIA, dos años más tarde. "Atribuimos gran significación a una conclusión de la investigación y a que los autores e instigadores de estos actos sean llevados a la justicia", escribió Lieberman. El Poder Ejecutivo argentino se valió de esas declaraciones para destacar las coincidencias entre el Estado de Israel y la Casa Rosada respecto al estado de ambas causas.

La continuidad de la pesquisa sobre la voladura de la sede diplomática israelí está en sintonía con los cuestionamientos que había recibido Lorenzetti por su polémica afirmación de "cosa juzgada" con la cual pretendió dar por clausurada la actuación de la justicia argentina en ese expediente.

El diputado nacional y titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, Guillermo Carmona (FPV, Mendoza), había explicado a este diario: "El presidente de la Corte  dice que hay una organización sindicada como la autora del atentado: Hezbollah. Pero atribuir responsabilidad a una organización sin determinar responsabilidades personales, de autores materiales e intelectuales, denota que no está terminada la investigación. No se puede imputar, procesar, solicitar la extradición o condenar a una organización. Hay que determinar las autorías personales."

En el informe dado a conocer por el CIJ se hace una síntesis de la investigación. Se resalta que la voladura de la embajada se produjo con un coche bomba y que la Corte le atribuyó el ataque al grupo terrorista denominado Jihad Islámica, "brazo armado del Hezbollah". También se menciona a cinco sospechosos y se especifica que uno de ellos falleció. Nada dice sobre las razones por las cuales no lograron ser indagados los restantes acusados.