domingo, 15 de marzo de 2015

TARJETA AMARILLA PARA LA UNIÓN CÍVICA RADICAL

La Convención de la UCR decidió ir con el PRO
El sector de Cobos no pudo frenar la propuesta de Sanz, quien será el precandidato radical y enfrentará a Macri y Carrió en las PASO. “La Argentina necesita un gobierno que no sea conducido por un peronista”, planteó el senador mendocino.

Por Sebastian Abrevaya (Desde Gualeguaychú)

Luego de meses de idas y vueltas, de declaraciones y acusaciones cruzadas, de frentes electorales que nacieron y se derrumbaron, de horas y horas de negociaciones subterráneas, la UCR se encaminaba anoche a sellar un acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica para competir en un mismo frente en las primarias abiertas y simultáneas de agosto. “La Argentina necesita de una vez un gobierno que no sea conducido por un peronista”, sentenció eufórico el titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, al defender su posición en la Convención partidaria y ratificar su decisión de competir contra Mauricio Macri y Elisa Carrió. El sector de Julio Cobos, que impulsaba la idea de hacer un “acuerdo amplio” –incluido también al Frente Renovador de Sergio Massa–, estaba resuelto a sostener su posición hasta el final, pero reconocía que sería derrotado: “Esta es una alianza chica y mezquina que no tiene en vista los intereses del país. Me niego porque lo que está en juego es la soberanía política de la UCR”, disparó el senador Gerardo Morales, quien advirtió sobre los riesgos para la gobernabilidad y la debilidad que enfrentaría un eventual gobierno surgido de una coalición que excluya a un sector del peronismo no kirchnerista. Antes de la votación, el propio Cobos aseguró que el candidato del partido debía ser quien represente la política de alianzas aprobada la Convención. “Si la propuesta es la de Ernesto, él tiene que ser el candidato”, afirmó.

Un victorioso Ernesto Sanz con su propuesta PRO
La tensión en el Teatro Municipal de Gualeguaychú subió de golpe cerca de las 21, con el primer discurso político de la noche, el de Sanz. Durante toda la jornada se habían producido llamados de un lado y del otro, cada sector repitió una y otra vez el famoso “poroteo” y luego se realizaron las arengas correspondientes antes de ingresar a la Convención Nacional, que empezó pasadas las 16. Después de los homenajes y algunas cuestiones de forma, llegó el turno de medir fuerzas. Se produjo en una disputa secundaria, por la incorporación o no a la Convención de una representante de Corrientes. El sanzismo consiguió 188 votos en contra de que fuera incorporada, mientras que el cobismo –junto al alfonsinismo y el sector de Morales– alcanzó sólo 114. La diferencia (el órgano partidario tenía ayer 330 convencionales acreditados) fue demasiado amplia como para que continuaran las especulaciones sobre el resultado final de la votación central: la política de alianzas y la candidatura presidencial. Referentes del entorno de Cobos, Morales y Alfonsín reconocieron en ese momento que la situación era irreversible.

“Esta Convención es distinta hacia adentro y hacia afuera (de la UCR). Hoy la sociedad cambió, la palabra no es más resistencia sino volver al poder, no es más continuidad sino cambio”, aseguró Sanz para iniciar su exposición. El titular del Comité Nacional defendió el acuerdo con el PRO mientras afuera sectores minoritarios de la juventud lo acusaban de traidor, de entregarle el partido a la “derecha”. “Los acuerdos tienen que ser protagonizados por partidos que no han sido parte del kirchnerismo”, exclamó Sanz mientras iba subiendo de tono y dijo que “el republicanismo puede derrotar al populismo”. El mendocino advirtió que la UCR era el único partido federal de Unen y que ese espacio “era necesario pero no suficiente”. Sin embargo, aseguró que el “acuerdo amplio” que defendía el otro sector “puede ser un ideal loable, pero no es fácil y sobre todo muy peligroso, porque podemos quedarnos afuera”. “Si seguimos por ese camino, de un acuerdo amplio e irrealizable, nos quedamos sin acuerdo, ni amplio, ni estrecho. Estaremos condenados a la irrelevancia”, remató. No le faltaron dardos concretos contra Sergio Massa: “Los argentinos no van a entender que la salida al kirchnerismo va a ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”, sostuvo. Tratando de responder las críticas que vendrían después, aseguró que los bloques parlamentarios de la UCR serán “una garantía indestructible” para evitar que “nadie nos lleve de las narices”. “La forma de combatir este riesgo es ir a la primaria con un candidato radical”, completó Sanz, ratificando su postulación y desestimando explícitamente las versiones que lo señalaban como el vice de Macri.

Ricardo Alfonsín, no suscribió la propuesta de Sanz
La primera respuesta vino de la mano de Morales, quien hasta esta Convención había sido su principal socio político en el radicalismo. El jujeño repasó los argumentos del sanzismo y les advirtió sobre el escenario en el Congreso nacional luego de la elección de octubre. “No va a haber mayorías para nadie. Van a ser necesarios grandes acuerdos para garantizar la gobernabilidad”, afirmó Morales, quien no dudó en remitirse a la crisis de la Alianza de Fernando de la Rúa y en revelar los detalles de la primera conversación que tuvo con Macri, antes de sacarse él la primera foto de un dirigente nacional con Sergio Massa. “Macri no nos quiere, cree que somos una lacra de la política. Es mentira que quiere mantener YPF, Aerolíneas Argentinas o lo de las AFJP. No estoy dispuesto a aceptar la estrategia de Duran Barba. No empezamos a militar en este partido político hace 30 años para entregar la soberanía de la UCR”, aseguró el jefe del bloque radical en la Cámara alta. El jujeño criticó “el corset” que este acuerdo les pone a los candidatos a gobernadores, generando que Massa instale candidatos propios que les restarán votos en los distritos para enfrentar al FpV. “Si dicen que gana Macri las PASO, ¿por qué no quiere un acuerdo amplio?”, preguntó Morales y respondió: “No quiere porque no ganan si no nos tienen a nosotros”. El senador cuestionó duramente a la conducción partidaria encabezada por Sanz, que debilitó al partido por no definir previamente un solo candidato. Además, reivindicó a los “socios históricos” de la UCR, como el socialismo y el GEN, con quienes pidió volver a conversar en lugar de asumir un compromiso con el PRO. El jujeño machacó sobre las diferencias ideológicas con el PRO y advirtió sobre las contradicciones de plantear un acuerdo solamente con quienes nunca participaron del kirchnerismo. “¿Qué hacemos con Lousteau entonces?”, preguntó sobre el ex ministro de Economía que va de candidato a jefe de Gobierno porteño. Incluso, recordó que él fue candidato a vicepresidente del peronista Roberto Lavagna, también ex ministro K.

A su turno, Cobos también expuso esa postura: “Nosotros no queremos adherir a otros espacios, queremos convocar a todos los espacios. Y que no nos impongan condiciones”, afirmó. En la misma línea se expresó Alfonsín: “Con este acuerdo no seremos columna vertebral de una coalición. Vamos a ser socio minoritario. No ocultemos con retórica la realidad de los hechos”.

Mientras en Gualeguaychú continuaban los discursos hasta altas horas de la noche, la noticia de este cambio radical en la política de alianzas ya empezaba a producir los primeros ecos en el escenario político de la oposición, que tenía a Massa como principal perjudicado y a Macri celebrando la incorporación del nuevo socio.


EL NUEVO ESCENARIO DEL RADICALISMO


Julio Cobos no pudo frenar a su coterráneo 
“Este es un momento bisagra para la UCR”, asegura en medio de un calor agobiante un histórico dirigente radical, uno de los pocos que todavía mantiene la influencia que supo construir en los años del gobierno alfonsinista. La Convención Nacional iniciada ayer no sólo impactará de lleno en el escenario electoral de la oposición, protagonizado por Mauricio Macri y Sergio Massa, sino que también marcará el futuro político del radicalismo, hasta ahora sin capacidad de recuperarse tras la debacle política y económica de 2001. Los distintos sectores que controlaron el partido en los últimos años se reacomodaron produciendo un nuevo escenario interno: se quebró la histórica sociedad entre el jujeño Gerardo Morales, ex presidente del partido y hombre fuerte del Senado nacional, con el actual titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, también peso pesado del Senado. El alfonsinismo, encabezado por Ricardo Alfonsín, quedó totalmente relegado como fuerza nacional, mientras que Julio Cobos se vio actuando en conjunto con sus otrora principales rivales, Alfonsín y Morales. El sector del dirigente Leopoldo Moreau, crítico de ambas posiciones, no asistió al cónclave, profundizando su rol marginal en la estructura radical. “El acuerdo con Macri nos destruye como partido porque el PRO nos reemplaza”, se queja un operador radical, que ve en el ascenso del jefe de Gobierno el ocaso final del partido más antiguo del país.

Más allá de los movimientos internos que se desarrollan antes de cada elección, la convención de Gualeguaychú puso sobre la mesa el agitado y heterogéneo reagrupamiento que se produce en el seno de la UCR en torno de su identidad política. Pero lejos de fundarse en cuestiones ideológicas, que en otras épocas supieron llegar a conformar las grandes líneas nacionales como el Movimiento Renovación y Cambio o la Línea Nacional, las urgencias territoriales y las necesidades personales tallaron fuerte en las nuevas afinidades partidarias. La grieta llegó al tándem Sanz-Morales, que había logrado frenar el avance de Julio Cobos en su momento de mayor popularidad por el voto “no positivo”. Entre ambos le habían obturado la candidatura presidencial, impulsando a Ricardo Alfonsín como emergente de un segundo alfonsinismo, desencadenado tras la muerte del ex presidente. Ya en aquel momento, Sanz se abrió de aquel bloque, presentando su propia candidatura en 2011. Sin embargo, a poco de andar volvió al llano con la promesa de tomar impulso hacia 2015. Con la derrota electoral de Alfonsín, que se alió en Buenos Aires con Francisco De Narváez y sólo sacó el 11 por ciento de los votos para presidente, la incipiente estructura de centroizquierda que se había armado bajo su figura se desarticuló. En 2013, Morales y Sanz se repartieron la presidencia del Comité Nacional y los bloques de diputados y senadores nacionales, relegando a un Cobos que había salido victorioso de su elección como diputado nacional en Mendoza.

En este contexto, y tras el boicot interno y las presiones externas sobre Frente Amplio Unen, la elección presidencial de 2015 llega para la UCR sin ningún candidato competitivo a nivel nacional y con serios riesgos de perder buena parte de su fuerza parlamentaria, a punto tal de poder quedarse sin la segunda minoría en ambas cámaras. Los detractores del acuerdo con el PRO sostienen que el jefe de Gobierno eclipsará al radicalismo, dejándolo definitivamente fuera de carrera en el plano nacional. Por el contrario, los que apoyan el frente con el macrismo para competir en las primarias insisten en que será una forma de recuperar terreno en cuanto a gobernaciones e intendencias, que mantendrán la fuerza legislativa tras negociar lugares en las listas con el PRO. Además, confían en que la disputa en las PASO les servirá para posicionarse y, en última instancia, ocupar un lugar relevante en un eventual gobierno macrista. La definición ya se tomó anoche en Gualeguaychú, cuál de los sectores acertó en su análisis sobre el futuro partidario, lo decidirá la historia.


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