lunes, 18 de enero de 2016

A UN AÑO DE LA MUERTE DEL FISCAL NISMAN

Una trama de operaciones políticas y judiciales para apuntarle a la ex presidenta Cristina Fernández. 

Por Raúl Kollmann

A un año de la muerte de Alberto Nisman, el gobierno de Mauricio Macri y el aparato judicial y mediático que opera el macrismo y sus aliados buscan orientar todas las causas judiciales contra el kirchnerismo, con el objetivo de adjudicarle responsabilidad en la muerte al anterior gobierno, incluyendo a la propia Cristina Fernández de Kirchner. En el expediente por el fallecimiento del fiscal, la familia Nisman –alineada con el macrismo– trata de que la causa termine en el fuero federal argumentando que se trató de un homicidio, pese a que las pruebas judiciales indican que el fiscal se quitó la vida. La ofensiva para apuntar contra el kirchnerismo utilizando la causa AMIA o la muerte de Nisman abarca otros rubros. En los últimos días se menciona que la desclasificación de información de la ex SIDE o la Cancillería sumará elementos para acusar a Cristina y a su ex canciller, acusándolos de traición a la patria y, de paso, fundamentar que hubo una operación para silenciar definitivamente al fiscal fallecido. Las evidencias, en cambio indican todo lo contrario: no sólo la criminalística y la medicina forense se pronunciaron en forma categórica, sentando las bases de que hubo un suicidio, sino que Nisman vivía un fin de semana dramático. Su denuncia contra Cristina y Héctor Timerman fue defenestrada por varios jueces, por los juristas más importantes del país y por Interpol; llamó cuatro veces a su espía amigo, Jaime Stiuso, para que le ayudara y nunca obtuvo respuesta; tenía que concurrir al Congreso a defender un texto a medio hacer, con el bloque del Frente para la Victoria y los medios de comunicación presentes; y, además, vivía varios conflictos personales. No parece casual que antes de morir haya leído un texto sobre el regreso de la muerte.

SUSPENSO

La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, siempre jugó en sociedad con el macrismo. Fue sorprendente su aparición junto a Mauricio Macri en el debate con Daniel Scioli en la Facultad de Derecho. Se trató de una clarísima utilización electoral del caso. Hoy el Presidente recibe a las hijas del fiscal fallecido, Kala y Iara, mientras en la justicia ordinaria se siente la presión para que la causa pase a la justicia federal. Los abogados de Arroyo Salgado –Juan Pablo Vigliero, Manuel Romero Victorica y Federico Casal– argumentan que se trata del asesinato de un funcionario, algo que no está probado para nada en el expediente. Lo propio ocurre con el letrado que defiende a la madre y la hermana de Nisman, Pablo Lanusse.

La esperanza del aparato político del macrismo es seguir usando la causa de la muerte de Nisman para instalar que al fiscal lo mataron porque denunció a la ex presidenta y al ex canciller, es decir que hubo alguna responsabilidad de ellos en su muerte.

La jueza que hoy reasumió la instrucción, Fabiana Palmaghini, tiene un planteo para que se declare incompetente y transfiera la causa a la Justicia Federal. Por ahora lo dejó en suspenso y se dice que responderá en febrero.
Macri ayer se fotografió con las hijas de Nisman
Hay dos versiones circulando:

- La primera indica que está buscando algún elemento que sustente una hipótesis de homicidio y que la enviaría a la justicia federal. Tal vez se use para ello algo de la desclasificación de información de la ex SIDE. O se base en el sorpresivo testimonio de una secretaria de Nisman, Soledad Castro, que cambió muchos aspectos de su primera declaración tras un acercamiento notorio a Arroyo Salgado.

- La segunda versión es que Palmaghini se mantendría firme en que no hay ningún elemento para mandar el caso a la Justicia Federal. En ese caso habrá una apelación de los abogados y habrá que ver qué resuelve la Cámara del Crimen. Quienes conocen a Palmaghini afirman que esta segunda versión es la más firme.

FINAL

Durante el año transcurrido desde la muerte de Nisman, el macrismo intentó silenciar las revelaciones respecto de la asombrosa riqueza oculta de Nisman, de sus viajes permanentes con distintas modelos cuando se suponía que estaba trabajando y, sobre todo, de los vínculos con la derecha republicana e israelí. Los familiares de las víctimas de la AMIA eran muy críticos de la labor del fiscal al punto que pidieron su apartamiento porque consideraron que “viaja mucho y trabaja poco”, algo que dijeron públicamente en sus discursos.

Hoy no sólo se lo trata de convertir en héroe sino que su muerte pretende utilizarse con el mismo sentido político que antes del deceso, contra el kirchnerismo y en línea con los sectores más conservadores de Washington y Jerusalem. Una pieza vital en el esquema es tratar de llevar el expediente al fuero federal y convertirlo en una historia de suposiciones sin comprobación posible, acallando la montaña de evidencias que –al menos hasta hoy– demuestran que Nisman se disparó a sí mismo.