martes, 19 de enero de 2016

EL HIJO DE SÁBATO RECHAZÓ UN HOMENAJE

El hijo del escritor hizo pública una carta en la que rechaza que se cambie el nombre de un túnel para homenajear a su padre.

Todo empezó con una consigna. A través de un grupo de Facebook, vecinos de Santos Lugares pidieron que, a modo de homenaje, se cambiara el nombre de un túnel llamado "Néstor Kirchner" por "Ernesto Sábato", el emblemático escritor que hizo famosa a la localidad ubicada en el partido de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires. Pero se toparon con una sorpresa: su hijo, Mario, a cargo de la casa-museo del escritor, se opuso: "Un homenaje inaceptable", fue una de las respuestas que envió a una vecina portadora de la iniciativa. De hecho, el escritor siempre hizo público su deseo de ser enterrado en el jardín de la quinta misma, lo cual no pudo cumplirse.

"Tiene que quedar muy claro que no apoyamos la iniciativa", indicó Mario Sabato. La razón, según explicó tiene que ver con "no fomentar la crispación ni generar tristezas innecesarias que ahonden en la división social que hay hoy en Argentina". El hijo del autor de "Sobre héroes y tumbas" y "El túnel" consideró que retraer el nombre del ex presidente de una obra pública sería "sumar a la crispación social".

Esta fueron las dos cartas de la respuesta que Mario Sábato envío a la vecina y a los medios.

“Estimada Denise:

Mucho le agradezco su interés en honrar la memoria de mi padre.

Mi padre no era peronista, y durante el gobierno de Perón mi familia pasó momentos difíciles. Cuando se lo derrocó a Perón, lo nombraron director de una revista muy conocida. La bonanza nos duró muy poco. Recibió denuncias concretas de que se estaban torturando a gremialistas peronistas, y no dudó en denunciarlo públicamente. Esto, por supuesto, le valió el despido de la revista, y, por un tiempo, la enemistad de muchos de sus amigos. Que luego entendieron, como él, que no había torturas malas (las que habían hecho durante el peronismo), ni torturas buenas, las que se estaban practicando contra los peronistas.

Desde aquella denuncia, solitaria y mal vista por el poder y los medios de comunicación, mi padre ha tenido el afecto de muchos peronistas, que se lo transmitieron a sus hijos. Hay, estoy seguro, mucha gente, sobre todo humilde, a la que le dolería que prospere una iniciativa como la que usted nos propone.

Apelo a su imaginación y conocimiento de la zona. Por supuesto que para mi, para la Casa de Ernesto Sábato, sería un honor que algún sitio del barrio que mi padre hizo famoso en el mundo entero, lleve su nombre.

Lo importante es que no genere conflictos innecesarios, ya nos sobran muchos en estos momentos de crispación.

Le ruego que abandone la iniciativa que el túnel cambie su nombre por el de mi padre.

Le reitero mi agradecimiento, y le pido que entienda que no quiero que el nombre de mi padre se use para dividir aún más a los argentinos. Aunque sepa que no sería tu intención, me disgusta que se lo use para algo que suene a venganza o a revancha.

Afectuosamente, Mario Sábato


Sobre la información publicada en el medio zonal, en el último párrafo se dice que mi padre, lamentablemente hasta hoy, no recibió ningún reconocimiento por parte de la Municipalidad.

Esto no es cierto. La Municipalidad de 3 de Febrero, desde el comienzo de nuestra esperanza, hoy concretada, de que la Casa de Ernesto Sábato se abriese a la comunidad, apoyó decididamente el proyecto.

Al entonces Intendente Hugo Curto y a sus colaboradores no les importó que mi padre no fuera peronista, y no me retacearon ningún apoyo por el hecho de que yo no compartiera su proyecto político.

Esta colaboración, entusiasta y desinteresada, fue aún más valiosa por la hostil indiferencia de las autoridades nacionales de entonces.

Mucho me alegra que el actual Intendente, Diego Valenzuela, sea un entusiasta amigo de la Casa. Que él tampoco se detenga a examinar mis ideas políticas.

Estoy seguro de que en el futuro deberé agradecerle, con la misma honestidad y justicia, su aporte para que la Casa de Ernesto Sábato sirva para que todos los argentinos de buena voluntad puedan compartir el legado de mi padre.

Me enorgullece que su recuerdo haya logrado este espíritu de convivencia en mi barrio, y deseo que así se mantenga.”


Mario Sábato