domingo, 14 de febrero de 2016

14 DE FEBRERO SIN PERDICES

Una fundación argentina aprovecha el día de San Valentín para derribar los mitos del "amor romántico" y apostar por noviazgos sin violencia.

La Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (Feim) ha decidido aprovechar el "día de los enamorados" para esta campaña basada en la difusión de postales que alertan contra la violencia de género en bares y restaurantes de algunos de los barrios más populares de Baires.

"Nos parece que los chicos comprenden y perciben poco el tema de la violencia en las parejas. Creen que es de las personas grandes, pero es un tema muy sensible", explicó la titular de la fundación, Mabel Bianco. "Pensamos que el 14 de febrero es una buena oportunidad para decir: festejemos pero veamos qué hacer para un noviazgo cuidado".

La Fundación alerta contra mitos como "el amor de mi vida" o "el único", conceptos que Bianco define como "adolescentes". "No comamos perdices" cuestiona la idea de una "media naranja" que, según la especialista, contribuye a facilitar una "pérdida" de identidad de un individuo en pareja.

Para Bianco, este riesgo es mayor en las mujeres y se acompaña de problemas de baja autoestima y dependencia hacia la otra persona. Por ese motivo, el material que reparte hoy la Fundación hace hincapié en que la idealización del amor lleva a una concesión -tanto de las mujeres como de los varones- en la que se comparte todo o se quiere saber todo sobre la pareja.

Así surgen preguntas como "con quién estas" o "dónde estás" que llevan después a situaciones de encierro o sentimientos de soledad "en los que, cuando se dan cuenta, los jóvenes han perdido la autonomía", afirmó Bianco.

"Ellas no tienen percepción de esto y los chicos, a veces, tampoco. Por eso trabajamos en este esquema, para que ambos lo sepan", agregó. La campaña pretende alertar también contra los mitos que abanderan el "darlo todo" por un supuesto amor "verdadero" y justifican los celos como "muestra de amor". Para Bianco, los estereotipos del "amor romántico" se fomentan desde la educación que reciben los jóvenes en el entorno familiar y en las influencias externas, como los tradicionales cuentos de hadas. "Con este tema de princesas y príncipes se vuelve a la idealización.

Lo vemos como un retroceso", lamentó la titular de Feim. "Por eso, cuando se les habla de roles estereotipados, no comprenden. No tienen una real conciencia de que pasa esto", añadió. 

“APRETAR NO ES EXPRIMIR”

El mito de la media naranja es una creencia basada en que existe una “pareja ideal” para cada un@ que está predestinada de algún modo ...para toda la vida y sin elección posible. Esto puede llevar a una tolerancia excesiva y a permitir y justificar cualquier conducta de la otra persona, porque “es la pareja que me tocó”. Además, fortalece la idea de que estamos incomplet@s hasta que no encontramos un gran amor. Es cierto que nuestra pareja nos puede complementar, pero cada un@ de nosotr@s es únic@, completo e irremplazable.

“NO COMAMOS PERDICES”

El mito de “fueron felices y comieron perdices” lo tenemos presente desde la infancia a través de los cuentos en los que, al final de la historia el príncipe azul se enamora de la doncella. Estos relatos tradicionales transmiten estereotipos de género, es decir los roles que le tocan socialmente al varón y a la mujer: la doncella es delicada, dulce y linda, mientras el príncipe es fuerte, protector y cuida de la doncella. Todo ello, de alguna manera, puede marcar nuestras relaciones, aceptando cualquier conducta de nuestra pareja aunque nos lastime e idealizando los vínculos. La felicidad se construye diariamente y las relaciones tienen altibajos, pero tenemos que poder reconocer cuál es el límite de lo que nos hace mal y no debemos permitir.

“MUCHO, POQUITO, NADA”

Este mito se basa en la creencia de que “los celos son un signo de amor” e incluso un requisito indispensable de un verdadero amor. Suele usarse para justificar comportamientos controladores, represivos y, en ocasiones, violentos. Sin embargo, los celos parten de la desconfianza en un@ y en la otra persona, y terminan por ser perjudiciales para ambos. El respeto y la confianza hacia la otra persona y hacia un@ mism@ sí son un signo de amor.

Fuente: Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM)
http://nocomamosperdices.feim.org.ar/