domingo, 20 de marzo de 2016

SE INAUGURA EL CULTURAL URONDO

Después de una larga lucha, el martes 22, el frente del Centro Cultural Provincial exhibirá el nombre de Francisco Paco Urondo.



No sabemos si a Paco le hubiera gustado este tipo de homenajes, él que era tan afecto a no dejarse seducir por las luces de la cultura oficial, y que caminaba por los bordes buscando la palabra justa en el compromiso que no sólo se escribía con palabras.

A pesar de haber ocupado funciones culturales en diferentes momentos de nuestra historia reciente, Paco Urondo era anatema para los sectores “bienpensantes” que consideraban poco auspicioso que el Centro Cultural, dependiente del Gobierno Provincial llevara su nombre.

Francisco Paco Urondo ocupó la Dirección de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional del Litoral (1957). Un año después sería designado como Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe. En 1973 fue director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como periodista colaboró en diversos medios del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y el diario Noticias.

Sus libros de poesía: Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961, Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968), Larga distancia (1971). En narrativa: Todo eso, cuentos (1966); Al tacto, cuentos (1967); Los pasos previos, novela (1972). Sus ensayos: Veinte años de poesía argentina (1968 y La patria fusilada (1973).

Pero, más allá de esto Paco tuvo tiempo para abrazar una acción de cambio en la que creyó con agudeza del pensamiento. En un artículo que publicamos en nuestra revista, escribía Alejandra Bosch “De ese momento histórico quedan los pensamientos críticos de un joven militante, de un joven poeta, de un periodista de oportunidad que como la mayoría de la juventud debía tomar partido porque no era posible no hacerlo aunque la elección fuera negar la realidad y esconder la cabeza bajo tierra para no saber.

No fue lo que Francisco Urondo hizo y así lo dicen sus versos:
                                       
                                                algunos prefieren quedarse al margen
                                                 y otros  admiten la abyección
                                                 y todos
                                                 los volubles y los mártires
                                                 caen
                                                 sufren
                                                 miran sin remedio ese orden ajeno
                                                 ese tiempo raro
                                                 sin vuelcos
                                                 sus caprichos
                                                 el derrumbe de los ídolos
                                                 que su  propio resplandor pudo imponer.

Es revelador leer estos versos y pensar en la experiencia de los “70” y comenzar a descifrar sus signos desde la lejanía histórica, ese es el aporte fundamental, el de haber dejado testimonio, de la urgencia de dejar de ser uno para ser todos, nuevamente el dilema de lo privado e íntimo que se desvanece y se vuelve lo público y lo colectivo, experiencia que en la actualidad no podemos nombrar con ejemplos.

De Urondo quedan su vida y su historia que se cuenta y se repite, la lucha armada como elección y su muerte que nos revela un ser que ha decidido tomar su vida a su entera conciencia hasta su muerte, pero de Urondo nos quedan las palabras y en “Trampa” dice así:

                         Si el criterio que impera en
                         nuestros tiempos supone esta pobreza,
                         esta idea maula de la normalidad, al menos
                         convengamos que todo es anormal, que un estado
                         de cosas rechazables, es decir, una anormalidad; es más: hay
                         que organizarse rigurosamente para conformar esa
                         nueva anormalidad que nos espera con los brazos abiertos
                         para no caerse, como un chico
                         que corre hacia nosotros por primera vez.


Esta es la novedad literaria de Francisco Urondo, sus palabras que nombran los dolores de una época y refieren a las decisiones urgentes que el país tomó y hoy vuelven en la lectura de sus versos como nuestras ceremonias pendientes."


Alejandra Bosch - Daniel Dussex (eh! Agenda Urbana)