En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta,
aquella que no abriste
y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés
de todo tu destino.
Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar,
pero tiene el color de la inclemencia
y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo
imposible.
Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el
oído de tu ayer,
acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido por las
cenizas del adiós,
acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final
del mismo sueño
y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado
Ulises.
Es tan sólo un engaño,
una fabulación del viento entre los intersticios de una
historia baldía
refracciones falaces que surgen del olvido cuando lo roza la
nostalgia.
Esa puerta no se abre hacia ningún retorno;
no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la
ausencia.
No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo
-cada etapa un espejo equivocado que te sustrajo el mundo-
descubriera el lugar donde perdió la llave y trocó por un
nombre confuso la consigna.
¿Acaso cada paso que diste no cambió, como en un ajedrez,
la relación secreta de las piezas que trazaron el mapa de
toda la partida?
No te acerques entonces con tu ofrenda de tierras arrasadas,
con tu cofre de brasas convertidas en piedras de expiación;
no transformes tus otros precarios paraísos en páramos y
exilios,
porque también, también serán un día el muro y la añoranza.
Esa puerta es sentencia de plomo; no es pregunta.
Si consigues pasar,
encontrarás detrás, una tras otra, las puertas que elegiste.
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OLGA OROZCO: (1920-1999) Poeta argentina, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió de maestra. Muy joven fue
una de las integrantes del grupo literario surrealista Tercera Vanguardia, al
cual pertenecían a su vez, entre otros, Oliverio Girondo y Ulises Mezzera. Olga
Orozco se caracterizó por una inteligencia sutil que le permitió una
extraordinaria capacidad para recurrir a los tropos —una característica suya es
el uso frecuente y logrado que hace del oxímoron—; también supo hacer uso de versículos
en los que desarrolló una especial y visionaria imaginación pródiga en
expresiones, siendo sus temas frecuentes la evocación de la niñez, que asimiló
con la época del paraíso perdido, la adolescencia - época de la develación - o,
en última instancia, el recurso de la memoria en donde el tiempo parece a
resguardo y recuperable ante la muerte.