lunes, 14 de julio de 2014

UNA FOTO REVELADORA

Como ocurrió con el puente Colgante y con los elementos del Ferrocarril, el desmantelamiento del patrimonio público va a parar a lugares ignotos, a veces aparecen en domicilios particulares, otras no aparecen nunca más. ¿Dónde se llevaron los juegos y los bancos? ¿Dónde está la pérgola? Se escucharon voces de algunos funcionarios diciendo que estaban bien resguardados. 

Una foto conocida en las últimas horas desmintió estas afirmaciones.

Amontonados y a cielo abierto, como si fueran escombros pronto a ser colocados en un container, aparecieron los bancos del parque Alberdi. Fue gracias a una foto, que en esta lucha de los ciudadanos es el arma que permite poner en imágenes lo que las palabras quieren disimular. Los bancos extraídos del parque fueron arrojados al costado de en la vieja estación Belgrano, al lado de vagones derruidos.                               

TREINTA DÍAS DE LA GESTA

Los vecinos que hace un mes decidieron asomarse por encima del cerco de chapones para poder ver, no podían creer el paisaje desolador que se abría ante sus ojos: árboles y bancos arrancados, juegos y glorieta desmantelados, suelo lleno de pozos, la estatua de la madre deteriorada… poco quedaba de aquel predio que había sido el parque Alberdi.  

Una de las primeras acciones fue la de registrar eso a través de fotos y filmaciones, sabían que había que visibilizar lo que el corral de lata quería ocultar. Fueron esas imágenes las que enseguida se replicaron en las redes sociales y motivó el primer abrazo simbólico al parque. El grupo de vecinos autoconvocados comenzó a generar un movimiento que ya no se detuvo. Se acercaron arquitectos, ambientalistas, escultores, artistas, abogados… y muchos jóvenes entendieron la defensa del espacio público como una causa digna de abrazar.


Vino el acampe, las asambleas diarias, otro abrazo, encuentros artísticos, comunicados de prensa, entrevistas con los medios para sortear el cerco mediático, fotocopias de volantes, juntada de firmas, banderas, pancartas, y muchas redes sociales para dar la batalla “sin fusiles y sin bombas” pero con la firme convicción de hacer retroceder un proyecto privatista que iba por más. Por más plazas y parques de la ciudad. Se hablaba de la plaza San Martín, de la Constituyentes, también de otras. La opinión pública se hizo eco del reclamo y los grandes medios no pudieron evitar enfocar el tema por encima del megaoperativo publicitario dispuesto por la Municipalidad para contrarrestar lo que ya era un secreto a voces: un gran negocio de los privados con bienes que son de todos los santafesinos.

Daniel Dussex - eh! Agenda Urbana

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